Tarragona vibra con el Tour: miles de personas llenan las calles para vivir una jornada histórica

La Rambla Nova y el Balcón del Mediterráneo se han convertido en algunos de los puntos más multitudinarios del paso de la segunda etapa del Grand Départ

05 de julio de 2026 a las 17:22h

Tarragona ha vivido este domingo una de las jornadas deportivas más multitudinarias de los últimos años. Miles de personas han llenado las calles del centro para seguir el arranque de la segunda etapa del Tour de Francia y ver de cerca el paso de los mejores ciclistas del mundo.

La Rambla Nova, el Balcón del Mediterráneo y otros puntos emblemáticos de la ciudad se han teñido de amarillo desde primera hora de la mañana. Camisetas oficiales, maillots, banderas y todo tipo de merchandising han acompañado una larga espera marcada por el calor, pero también por una expectación poco habitual. “Da ciudad, trae mucha gente y es un sentimiento de orgullo”, ha resumido Lluís Gómez, uno de los aficionados que no se ha querido perder la cita.

 

Una espera bajo un sol de justicia

Familias, seguidores habituales del ciclismo y curiosos llegados de diferentes puntos se han concentrado durante horas a lo largo del recorrido. Antes del paso del grupo principal, la caravana publicitaria ya había convertido las calles en una fiesta. “Esto es como una rúa de carnaval o como la de Reyes. No lo habíamos visto nunca”, ha explicado Carmina.

También Aleix Figuerola, que ha seguido el Tour con su padre y su hijo, ha remarcado el carácter excepcional de la jornada. “Es algo extraordinario, es única. Barcelona tiene otros eventos, pero Tarragona no, y esto se tiene que vivir”, ha afirmado.

El calor ha obligado a muchos espectadores a armarse de paciencia, pero prácticamente nadie quería abandonar su sitio. “Esperaremos lo que haga falta”, aseguraba Jordi Vadrí, que había visto la etapa de Barcelona y se había desplazado hasta Tarragona con su pareja.

Para él, la presencia del Tour es también una oportunidad enorme de proyección. “Es una promoción espectacular de la ciudad. El Tour es la mejor competición de ciclismo y esto se verá en todo el mundo”, ha defendido.

 

Aficionados llegados de todas partes

La cita también ha atraído numerosos visitantes internacionales. Theo, un turista holandés alojado en un camping de L'Hospitalet de l'Infant, se ha acercado hasta Tarragona para ver de cerca la carrera. “Es un gran evento. Nosotros lo seguimos todo, soy muy fan”, ha explicado. Entre sus corredores preferidos se encuentran Mathieu Van der Poel y Jonas Vingegaard.

La Tina, de Bélgica, lleva 35 años pasando las vacaciones familiares en La Pineda y este año ha aprovechado la estancia para vivir el Tour. Además de disfrutar del ambiente, ha podido animar a los ciclistas de su país. “Estaba un poco nerviosa al principio, pero ahora estoy bien. La gente es muy maja y me ha gustado mucho”, ha explicado.

También Steve Leather, británico residente en Canadá, ha viajado expresamente para seguir la segunda etapa. Después de ver la salida, tenía previsto coger el tren hacia Barcelona para llegar a tiempo al final de la jornada.

 

El momento más esperado

La euforia ha estallado con el paso del gran grupo. Después de horas de espera, los aficionados han recibido a los corredores entre gritos, aplausos y teléfonos móviles alzados. “Había mucha gente y ha sido muy bonito”, ha explicado Aleix Jimeno, que ha seguido toda la jornada con un grupo de amigos. Para él, el Tour ha sido mucho más que una carrera. “Ha sido como una fiesta”, ha celebrado.

Jimeno también considera que el Grand Départ tendrá un gran impacto en la imagen exterior de Tarragona. “Es uno de los acontecimientos más importantes y un marketing precioso para la ciudad”, ha afirmado. Lluís Gómez comparte esta sensación. Equipado con la camiseta oficial, ha admitido que el paso del Tour ha sido “muy impactante” y que probablemente será una experiencia difícil de repetir. “La gente aplaudía y gritaba mucho porque es algo que quizás no volveremos a ver. Es un sentimiento de orgullo de ciudad”, ha asegurado.

 

Autobuses para refugiarse del calor

Las altas temperaturas han obligado a la organización a reforzar las medidas para proteger a los asistentes. En la plaza Imperial Tarraco se han habilitado autobuses como refugios climáticos, donde la población podía descansar, refrescarse y recoger agua. También se han instalado diferentes puntos a lo largo del recorrido para poder llenar botellas.

Vicenç López y Maria Pérez han sido algunos de los ciudadanos que han utilizado los autobuses. “Pensábamos que eran para cortar el tráfico y resulta que son refugios climáticos. Estamos de coña”, ha explicado López. Para Pérez, la medida ha sido “maravillosa”, especialmente después de unas primeras horas marcadas por un calor intenso.

 

Más de 400 voluntarios

La jornada también ha sido posible gracias al trabajo de más de 400 voluntarios, encargados de orientar a los visitantes, informar sobre los accesos y facilitar los movimientos por el centro. Entre ellos se encontraban Javier Osés, Jéssica Lorenzo y Cristina Carvajal, que han ayudado a los asistentes a encontrar los mejores puntos para seguir la carrera.

Los voluntarios también han difundido la herramienta digital del Tour, disponible a través de un código QR y en diferentes idiomas, para que los visitantes pudieran consultar toda la información práctica. Con el paso de los ciclistas y la ciudad llena de gente, Tarragona ha cerrado una jornada que muchos de los asistentes ya califican de irrepetible.