El Ayuntamiento de Tarragona instalará siete sensores en diferentes espacios municipales para desarrollar un estudio propio sobre la calidad del aire. El proyecto, que cuenta con la colaboración de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), prevé empezar la recogida de datos a principios de este verano.
La ubicación de los aparatos ha sido consensuada entre los técnicos municipales y la UPC, que se encarga de la parte científica de la investigación. El encargo se adjudicó hace cerca de un año por un importe de 533.000 euros.
Los sensores se instalarán entre los meses de mayo y junio y medirán la presencia de 72 Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) en el aire. El estudio se llevará a cabo en dos fases de un año cada una, y al cabo de los primeros doce meses se hará una primera recogida parcial de resultados.
Los siete puntos de muestreo se distribuirán por todos los distritos de la ciudad. En la zona de Ponent se ubicarán en el hogar de jubilados de Bonavista y en la piscina de Riu Clar. En el centro, los sensores se colocarán en la piscina del Serrallo y en el Espai Kesse. En cuanto a Tarragona norte, se instalará uno en el centro cívico de Sant Salvador, mientras que en Llevant se ubicará en la escuela Arrabassada.
Con este estudio, el consistorio quiere obtener datos propios y detallados sobre la calidad del aire en la ciudad, con el objetivo de mejorar el conocimiento ambiental y orientar futuras políticas públicas en este ámbito.
