Tarragona amplía el recuento de personas sin hogar en coches, tiendas y edificios abandonados

El dispositivo de este martes por la noche ha contado con 145 voluntarios, la cifra más alta de los últimos años

28 de octubre de 2026 a las 07:52h

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Tarragona ha llevado a cabo este martes por la noche el recuento anual de personas sin hogar con un dispositivo que, por primera vez, ha ampliado la prospección a coches, caravanas, tiendas de campaña, edificios abandonados y aparcamientos. El Ayuntamiento prevé que el número de personas detectadas sea superior a las 84 contabilizadas el año pasado, ya que el análisis incorpora más espacios donde se puede vivir sin un hogar convencional.

El operativo, que llega a la séptima edición, ha movilizado 145 voluntarios, la cifra más alta de los últimos años después de un período de descenso de la participación. El director del Institut Municipal de Serveis Socials de Tarragona (IMSST), Josep Miquel Beltran, ha avanzado que el resultado será "mucho más elevado" porque "el análisis va más allá".

El recuento ha comenzado con una reunión de coordinación a las ocho de la tarde en la comisaría de la Guardia Urbana. Han participado el Ayuntamiento, Protección Civil, la Fundació Bona Nit, la Associació de Voluntaris de Protecció Civil de Tarragona y la Cruz Roja, entre otras entidades.

A las diez de la noche, los voluntarios se han concentrado en la Plaça de la Font para recibir las últimas indicaciones e iniciar las prospecciones. Organizados en equipos de tres personas, han recorrido la Parte Alta y la Parte Baja hasta las dos de la madrugada. La Guardia Urbana se ha encargado de los barrios de Ponent y de los vehículos estacionados en la vía pública; Protección Civil, de la zona Norte; la Cruz Roja, de Llevant y las playas, y Càritas, de los aparcamientos subterráneos.

El sinhogarismo oculto, una de las prioridades

La principal novedad de esta edición es la ampliación de los espacios observados para adaptarse a los requisitos del Ministerio de Derechos Sociales del gobierno español. Aparte de las personas que duermen al raso, también se han contabilizado las que pasan la noche en tiendas de campaña, caravanas, coches, edificios abandonados y aparcamientos, así como las que viven en residencias temporales y en el albergue de la Fundació Bona Nit.

La iniciativa se ha adherido por primera vez al proyecto de recuentos nocturnos impulsado por el ministerio, que busca obtener una diagnosis conjunta del sinhogarismo en el Estado con dispositivos hechos en las mismas fechas o en períodos próximos.

"Nos permite poner sobre la mesa el sinhogarismo ocult", ha explicado Beltran, que ha remarcado que se trata de un fenómeno que preocupa a la ciudad. Por cada persona localizada durmiendo en la calle, los equipos rellenan una ficha con información como el sexo y el lugar donde pasa la noche, con el objetivo de conocer mejor la realidad y determinar qué recursos son necesarios.

Los voluntarios no encuentran personas en algunos puntos habituales

Uno de los hechos que ha llamado la atención durante el recuento es que en varios espacios donde habitualmente duermen personas sin hogar no se ha localizado a nadie. Los equipos han encontrado colchones, mantas y alimentos, pero no a las personas que suelen ocupar estos lugares. La Guardia Urbana también ha detectado vehículos con ropa y otros enseres en el interior, aparentemente utilizados para dormir, pero sin nadie dentro.

Margarita Mardones, que participa en el dispositivo por quinto año, ha explicado que este año no han encontrado personas en algunos de los puntos donde las localizaban en ediciones anteriores. Una de las posibles explicaciones, según apunta, podría ser la temperatura, ya que la noche ha sido más cálida. Aun así, todavía no hay una explicación confirmada.

El Ayuntamiento ha valorado positivamente el aumento de voluntarios, después de unos años en los que la participación había ido a la baja. Según Beltran, el perfil de los participantes es diverso e incluye estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili, miembros de la cátedra de Vivienda de la misma universidad y personas vinculadas a entidades de la ciudad.

"Podríamos ser cualquiera de nosotros"

Mardones ha defendido la importancia del recuento para conocer la dimensión del sinhogarismo y poder impulsar políticas sociales adecuadas. Considera que el número de personas que viven en la calle aumenta y reclama más conciencia social ante una realidad que, a menudo, queda integrada en el paisaje cotidiano.

La voluntaria ha calificado la experiencia de gratificante, aunque ha reconocido que algunas situaciones impactan especialmente, como encontrar personas jóvenes. "Podríamos ser cualquiera de nosotros, no estamos tan lejos, por desgracia, de llegar a esta situación", ha advertido.

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Marta Gutiérrez
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