La cantautora valenciana Sandra Monfort actuarà el divendres 29 de maig a les 20.30 h a l'Auditori Municipal del Camp de Mart de Tarragona, en el marc del Tetafest. Hi presentarà La Mona de Nit, una extensió del seu anterior àlbum La Mona, guanyador de tres Premis Carles Santos i el Premi Enderrock a millor disc folk, on fusiona pop, folk i electrònica amb una mirada feminista i contemporània. Abans d'emprendre el seu camí en solitari, va formar part del duet Xaruq i del trio Marala. El 2021 va publicar el seu primer treball en solitari, Niño Reptil Ángel, i des d'aleshores, s'ha consolidat com una de les artistes més completes de l'escena actual.
¿Qué significa para ti participar en el Tetafest?
Es muy guay poder estar en un festival que ampara y abraza todo esto y se rodea de mujeres. Es muy necesario que en los carteles siga habiendo diversidad y que los festivales tengan en cuenta la participación de mujeres y gente que forma parte del colectivo LGTBIQ+.
¿De qué manera crees que tu propuesta conecta con el espíritu del festival?
El feminismo forma parte de mi discurso y mi música porque evoco mis vivencias.
La Mona y La Mona de Nit parecen dos caras de un mismo universo. ¿Qué te permite explicar la 'noche' que no cabía en el primer disco?
La Mona de Nit es un personaje "disfrutón" y liberado que celebra la vida. La Mona es más íntimo y recogido. Los dos conviven en el mismo universo, pero son como dos caras que representan las diferentes perspectivas y sistemas emocionales que vamos atravesando. La noche para mí representa un momento de liberación, de bailar con tus amigas y olvidarte un poco de las cosas densas que puedas ir viviendo. La Mona de Nit presenta este momento ritualístico.
¿En tu música hay esa sensación "ritualista" que has mencionado, es a propósito o sale de forma natural?
Creo que durante toda nuestra cotidianidad vamos haciendo rituales que forman parte de nuestros sistemas de "cuidados". Los rituales son necesarios porque todo se cuida mucho y va más lento porque se pone mucho amor y poesía en cada uno. Normalmente el objetivo de los rituales es estar mejor, encontrar placer, bienestar y paz o conseguir algo que necesitamos para sentirnos satisfechos. Vivo en una cotidianidad muy ajetreada en general, cada semana estoy en una ciudad o lugar diferente; es por eso que soy muy fan de los rituales diarios como ir a pasear por la montaña, hacer una paella con la familia, ir a ver a mi abuela o hacerme el skincare, maquillarme y vestirme. Todo esto son pequeños rituales que me dan espacio de "cuidados".
¿Has mencionado feminismo y rituales, pero cómo defines tu estilo?
Creo que la música que hago representa mucho quién soy y por eso está en transformación y evolución. Como personas creo que es muy bonito que podamos estar en este proceso de transformarnos continuamente para estar alineadas en nuestro presente y entorno y también en aquello que nosotros deseamos. Por eso es difícil para mí etiquetar mi música, depende mucho de la etapa en la que estoy y lo que quiero decir en ese momento.
¿Qué influencias te han marcado a la hora de crear tu estilo?
Ahora estoy escuchando un grupo que se llama Kiss Facilty que me gusta mucho, pero voy a épocas. Yo siempre digo que el motor a través del cual decidí hacer música fue la tradicional. Empecé a subir a los escenarios después haciendo un poco de estudio sobre la música tradicional valenciana y otras folclóricas del mundo porque me apasionan mucho y me dan cosas preciosas. Es como mi raíz, pero también exploro otras vías y las voy mezclando. Enriqueciendo el nido de otras músicas más electrónicas y pop.
El festival TETA se enmarca dentro de los mensajes feministas y todo lo que aporta el movimiento. ¿Qué mensaje feminista lanzas con tu propuesta?
Que nos tenemos que cuidar entre todas. Hay muchas que reciben muchos mensajes de hate de otras mujeres por Instagram. Yo lo que pienso es "¿Qué estáis haciendo? ¿Por qué nos seguimos juzgando entre nosotras?". A pesar de que el feminismo ha hecho mucho de cojín en este aspecto y cada vez somos más conscientes de toda la carga que llevamos encima; es importante tenerlo presente cada día y protegernos y defendernos entre nosotras y hacer de los espacios que pisamos espacios seguros tanto para las mujeres y la gente queer o que recibe más violencias y está más excluida de la norma. Por lo tanto, es un mensaje contra las críticas y juicios externos que recibimos y una llamada a crear estos espacios seguros.
¿Cómo se traduce esto a tus canciones?
Intento hacer una música que sea bonita y que le dé toda la fuerza y voz a la gente.
¿Crees que todavía incomoda que una artista hable de deseo desde esta perspectiva?
Siempre incomodará mientras haya el patriarcado como hegemonía. Ahora mismo en todas partes se dice que está volviendo la extrema derecha y esto es en parte porque de alguna manera nos estamos liberando mucho y nos podemos soltar y mostrarnos libremente como somos. Nuestra liberación genera incomodidad al patriarcado y a la extrema derecha, y esto genera más violencias. Continuará incomodando hasta que creemos espacios donde nos podamos proteger y podamos estar seguras.
¿Hay alguna de tus canciones que sientas que te define especialmente ahora mismo?
Creo que Moreneta es la canción que más me define porque habla de mis raíces, mi abuela, mi infancia, de quién soy y qué es lo que me da paz.
¿Qué papel crees que tiene la música en festivales como el TETA a nivel social y cultural?
El Tetafest tiene como resultado gente que quiere generar espacios seguros y diversos y erradicar un poco el patriarcado. Por lo tanto, es muy guay que la música presente estos espacios, porque nos arrastra a todas y nos lleva a un estado de felicidad y celebración que es muy necesario en este mundo.
¿En qué estás trabajando actualmente?
El 16 de mayo presento un nuevo proyecto en el Teatre Principal de València y paralelamente estoy con la gira.
¿Cuáles son los próximos pasos después del festival TETA?
Este es el último año de la era La Mona. En noviembre tengo los últimos conciertos de la gira y después me centraré en un disco nuevo.