Reus destaca por su amplia oferta de ocio y cultura, que la convierte en un referente del Camp de Tarragona. Dentro de este abanico cultural, uno de los ámbitos más destacados es el teatro, que cuenta con múltiples espacios en la ciudad que nutren una agenda incomparable en la zona. De hecho, el mismo Daniel Recasens, concejal de Cultura, Educación y Política Lingüística, asegura que el teatro juega "un papel protagonista" dentro de la "programación cultural estable" que caracteriza al municipio.
Las restricciones de aforo para preservar la salud pública han truncado durante mucho tiempo el desarrollo habitual de la agenda teatral reusense, pero este año parece que ya da signos de recuperación. El gerente del Consorcio del Teatro Fortuny, Josep Margalef, explica que han experimentado una "vuelta positiva" y que actualmente están remontando en el número de abonados hasta llegar a unos 200 y pico. No obstante, esta etapa ha conllevado un "cambio de hábitos" entre la mayoría de asistentes que se dejan ver por el Teatro Fortuny.
Público más joven
Con relación a estos nuevos hábitos del consumidor, Josep Margalef apunta que después de la pandemia la tendencia ha sido comprar entradas en el último momento, en lugar de hacerlo anticipadamente. Además, también se ha "acelerado un cambio generacional" gracias a la incorporación de un público joven que "se está reflejando en el Fortuny". El gerente del Consorcio destaca la importancia de los espectáculos familiares en esta renovación, que han aportado "otro tipo de público" formado por "niños y padres relativamente jóvenes".
La tarea de enganchar este nuevo público al teatro es un debate constante en los círculos culturales. El concejal Recasens asegura que desde las instituciones públicas intentan "trabajar en ello desde todos los frentes y perspectivas" y que la programación teatral debe ser "lo suficientemente heterogénea" para que todo el mundo "encuentre su espacio".
Arraigados al territorio
Uno de los síntomas más claros de esta recuperación es precisamente la programación de los teatros reusenses a lo largo del año y, en particular, este último trimestre de 2022. El número de actuaciones ha cogido impulso de nuevo, conformando un catálogo de posibilidades para todos los públicos y en diversos espacios.
Entre los actos previstos, destacan algunos que arraigan en el territorio y potencian la creación con denominación de origen. En el caso del Teatro Fortuny, el mejor ejemplo es una nueva edición del Ciclo Grandes Maestros, un proyecto de producción propia bajo la dirección artística de Francesc Cerro-Ferran. La edición de este año, que se celebra el primer martes de cada mes, tendrá cuatro actuaciones este último trimestre: La excesiva historia de un individuo excesivo; Fedra desnuda, interpretada por la reusense Bàrbara Roig; el espectáculo aplazado Julio César, y La pobre gente.
En el Teatro Bartrina también cuentan con este acercamiento al territorio con diversas iniciativas. Una de ellas es el Proyecto Bartrina. Cultura de Proximidad 2022, que apuesta por el talento local y programa dos actuaciones el primer fin de semana de octubre: el musical Baladas para Mirolina y la propuesta multidisciplinaria La gran paso. La otra gran iniciativa de proximidad es una nueva producción del Bartrina Territorio Creativo: la obra La Roser, que hace un viaje a través de la historia de Reus.
Festival Accents
Otro de los proyectos que implicará al Bartrina y al Fortuny este último trimestre del año es la novena edición del Festival Accents. La idea de este festival nace en 2014 con la intención de dotar a Reus de una programación de música catalana en directo y este año llega con diferentes pesos pesados entre el 8 de octubre y el 10 de diciembre. En el Teatro Fortuny actuarán Fito Luri, Sopa de Cabra y Joan Dausà. Mientras que el Teatro Bartrina acogerá los conciertos de Mishima, La Habitación Roja y Maria Jaume.
Tradicional y contemporáneo
La música en los teatros, sin embargo, no se detiene aquí. El resto de programación musical se caracteriza por esta mezcla entre un espíritu más tradicional y uno contemporáneo, enfocado a los jóvenes. Josep Margalef explica que intentan jugar con estas dos almas para que todo el mundo pueda encontrar un contenido atractivo. Uno de los casos más ilustrativos es el de la ópera. Por un lado, el Fortuny trae Don Giovanni, de la mano de la Ópera de Sabadell, y por otro lado, la ópera electrónica de La Infanticida. Esta última transforma un monólogo de Caterina Albert con la composición musical de Clara Peya y la interpretación de figuras del territorio como Neus Pàmies y Gerard Marsal.
Aparte de las dos óperas, la música impregna también el Fortuny a través de los dos conciertos infantiles de El Pot Petit, de los míticos Sau, el folk de Falsterbo, el piano de Una velada con Rakmáninov y con el Concierto de Año Nuevo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat.
En el Bartrina tendrá lugar uno de los conciertos más especiales de este último trimestre en Reus, ligado a este año Gabriel Ferrater. En In Memoriam se interpretarán 15 canciones, catorce de ellas serán poemas de Ferrater y la decimoquinta replicará el poema que J. V. Foix dedicó a Ferrater en su muerte. Además, el Gremio de la Construcción del Baix Camp cerrará los actos del 400 aniversario con el concierto de Aupa Strings Timelapse XX en el Bartrina.
Un catálogo de obras heterogéneo
Las obras de teatro tendrán también un papel central dentro del catálogo que presenta Reus. En particular, el Teatro Bartrina es uno de los espacios que aportará una mayor diversidad en este género con temáticas de todo tipo. Por un lado, las obras familiares cobran fuerza con el espectáculo sin texto Camino a la escuela de la compañía Campi qui pugui; una obra para reflexionar sobre el mestizaje como La Faula de la ardilla de la compañía La Baldufa, y Nüshu de la compañía Capicua, un espectáculo de acróbatas de lo más singular.
Junto con estas obras, el Bartrina completará el repertorio con historias como la de una chica con discapacidad que quiere ser madre, en Madre de azúcar; una obra inspirada en el ataque terrorista contra la comunidad LGBTIQ+ en Orlando, bajo el nombre de La Golondrina, y El Mar, una obra de teatro poético basada en las redacciones de unos niños que no han visto nunca el mar. Además de todos los proyectos provenientes del territorio, Clarividentes rellenará el catálogo de kilómetro 0.
El Teatro Fortuny abrirá este último trimestre con el inconfundible Joan Pera y su parodia de los cocineros caídos en desgracia titulada Master Xof. La lista de actores catalanes ampliamente reconocidos no se detiene aquí. ¿Cuánto tiempo me queda?, con Lluís Villanueva entre otros, habla del sentido de la vida desde un curioso punto de vista, mientras que la obra Inmunidad nos rememora la rabia y la frustración de las restricciones con un relato sobre seis personas que participan en un muestreo demográfico. Finalmente, Paraiso Perdido, basado en el poema épico de John Milton, será una de las atracciones del primer mes.
La danza cobra fuerza
Aparte de la música y el teatro, la tercera pata de la programación será la danza, que adquiere un peso relevante entre los espectáculos. Como ya sucedía con la ópera, disfrutará de esta simbiosis entre los estilos contemporáneos y tradicionales. Por un lado, el Fortuny acogerá la pieza de estilo neoclásico del Ballet de Kíiv, y por otro, El lago de los signos del Ballet de Barcelona promete sorprender con su conjunción de danza clásica y contemporánea. El Fortuny también celebrará una gala con bailarines premiados en pasadas ediciones del Premio del Internacional de Danza Roseta Mauri, mientras que el Bartrina traerá el programa triple de danza contemporánea Soirée.
140 años del Fortuny
Más allá de la programación, el teatro reusense estará este trimestre de celebración por los 140 años del Teatro Fortuny y los 40 del Consorcio. Josep Margalef explica que no hay ningún evento en concreto preparado para esta efeméride, dado que su forma de celebrarlo es con la programación especial que están llevando a cabo. En particular, destaca la producción propia del Ciclo Grandes Maestros y la coproducción de Una velada con Rakmáninov, lo cual les hace "ser un poco más de lo que somos" por su conexión con el territorio.
Además, preparan un nuevo espacio cultural multifuncional donde se ubicaba anteriormente el bar del teatro. Con él esperan "completar la programación del teatro" con un tipo de eventos de pequeño formato como obras más cercanas con público a derecha e izquierda, exposiciones, conferencias o clases magistrales. El espacio, que aspira a ser un principal punto de encuentro cultural, no tiene fecha de estreno. Margalef señala que, en caso de tenerlo para noviembre, ya lo pondrían en funcionamiento, pero lo más probable es que entre en juego el siguiente semestre.
A esta extensiva oferta cultural del Bartrina y el Fortuny también se le añaden el resto de teatros y salas repartidas por la ciudad que completan una de las propuestas teatrales más interesantes del país. En este reencuentro, una ciudadanía con "cultura teatral, crítica, exigente pero también fiel y agradecida", como la define el concejal Recasens, ha permitido mantener vivo el latido del teatro en la ciudad. Aun así, el trabajo de recuperación cultural de Reus no termina aquí y el mismo concejal espera que "el veneno de la escena contamine aún más personas".