El proyecto Ciudades Defensoras de los Derechos Humanos regresa a Reus los días 25 y 26 de abril con la gira de primavera, en la que es la 13ª edición del proyecto. Reus participa a través del departamento de Solidaridad y Cooperación Internacional desde el año 2018.
Ciudades Defensoras de los Derechos Humanos es un proyecto coordinado por el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo y gestionado por la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado y con la participación de 28 ayuntamientos y 9 entidades e instituciones catalanas implicadas en la defensa y promoción de los derechos humanos a escala local y global. Con este proyecto se pretende contribuir activamente a la transformación social y a la justicia global a través de la defensa y promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales mediante la educación para el desarrollo, especialmente entre los jóvenes y la incidencia política, fomentando una ciudadanía crítica y comprometida. Queremos dar voz y acercar las realidades de las personas defensoras que luchan cada día para contribuir a un mundo más equitativo, sostenible y democrático.
En esta ocasión los centros participantes en Reus son el Colegio San José y el instituto Escuela Pi del Burgar con los alumnos de 3º y 4º de ESO. El programa es el siguiente:
- Martes 25 de abril, Colegio San José (Raval de Robuster, 30): La defensora Ryma Sheermohammadi (activista y divulgadora cultural iraní) ofrece la charla "Activismo y cultura para defender los derechos y las libertades". Habrá dos sesiones, de 9:00 a 10:00h con alumnos de 3º de ESO, y de 10:30 a 11:30h con alumnos de 4º de ESO. Posteriormente almorzará con entidades en el Restaurante La Simona (Plaza de las Pescaderías Viejas, 1)
- Miércoles 26 de abril, Instituto Escuela Pi del Burgar (Calle Josep Vidal Llecha, 1): La defensora Wendy Quintero (periodista, feminista y activista nicaragüense) ofrece la charla "Derechos humanos y libertad de expresión en Nicaragua". Habrá dos sesiones, de 9:30 a 11:00, con alumnos de 4º de ESO y de 11:30 a 13:00 con alumnos de 3º de ESO. Posteriormente almorzará con entidades en el Restaurante Xapatti (Calle de Sant Elies, 15)
Las dos defensoras participantes en esta edición son:
- Ryma Sheermohammadi, activista iraní. Los padres de Ryma Sheermohammadi son iraníes, pero ella nació en Arabia Saudita. Hace 30 años que ella y su familia se instalaron en España, donde Sheermohammadi ha desarrollado su carrera como traductora e intérprete. Aunque no ha llegado a vivir en el país de origen de sus padres, la activista sí ha viajado en varias ocasiones. "Antes de la revolución íbamos [a Irán] dos o tres veces al año, pero después de la toma de poder de los ayatolás, sólo he podido volver una vez", explica. Lo que la une a su país, aparte de los lazos familiares, es su trabajo como traductora. Sheermohammadi
traduce del y al persa y trabaja en proyectos europeos que tienen como eje el activismo iraní. A principios de la década de los años noventa estuvo viviendo en la República Checa, donde tuvo la oportunidad de conocer y trabajar con activistas iraníes instalados allí. "Yo era muy joven, pero poco a poco fui consolidando mis intereses y mi trayectoria como activista". En 2004 empezó a trabajar con Shirin Ebadi, una abogada y defensora de los derechos humanos iraní que en 2003 recibió el Premio Nobel de la Paz. Ebadi es la primera mujer iraní y musulmana en recibir este premio y destaca por su lucha en defensa de los derechos de las mujeres y la infancia. Desde Barcelona, Ryma Sheermohammadi hace tiempo que trabaja por la defensa de los derechos de las mujeres iraníes, para expandir su voz y para fortalecer los lazos de lucha colectiva a favor de la libertad.
- Wendy Mercedes Quintero, es periodista y activista del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, fundado desde el exilio por abogados y defensores que pertenecieron al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), organización que, desde 1990, promociona y protege los derechos humanos en Nicaragua. A raíz del estallido social que dejó 355 muertos en 2018, el Gobierno incrementó la represión contra los actores sociales e ilegalizó la actividad, hasta febrero de 2023, de 3.245 organizaciones, incluido el CENIDH, y la mayoría de activistas tuvieron que exiliarse, entre ellas Wendy Quintero. Wendy Quintero es de León, donde nació el poeta Rubén Darío y donde se fundó la primera universidad de Nicaragua. A 20 minutos del Pacífico, es una región conservadora, católica, pero también socialista y sandinista. Una tierra de contrastes, dice, en la que “conviven lo moderno y lo tradicional”. “Nací en una familia sencilla y muy católica. Me marcó el colegio católico en el que estudié, el Asunción de León, en el que incidían muchísimo en la justicia social, a batallar por nuestros derechos”, recuerda, sobre una época marcada por estos sacerdotes de izquierda, los de la teología de la liberación, que se opusieron a dictadores y se ganaron el respeto del pueblo. En el ámbito personal, relata una infancia marcada por el conflicto que, de 1980 a 1990, siguió a la caída de la dictadura de los Somoza. “Fue una época muy difícil. Hacíamos fila para recibir alimentos cada 15 días, como pasa en Cuba”, ejemplifica. De su familia, no olvida a su tío, al que escondían porque no se lo llevaran al Servicio Militar Patriótico, que era obligatorio, ni a su abuela, doña Mercedes, que intercambiaba jabón, aceite y huevos por otros alimentos indispensables. En 2018, para denunciar los crímenes de la segunda etapa de Daniel Ortega, Quintero tuvo que exiliarse a Costa Rica. Estuvo tres años separada de su hija, también obligada a dejar su vida, las amistades y la universidad, y ahora, unidas, afrontan muchos de los traumas que acompañan a las personas que huyen de la represión. “Este tipo de sufrimiento no se ve, pero es una angustia que te marca”, reconoce. No obstante, aún tiene fuerzas para luchar.