La Guardia Urbana lleva a cabo entre el 2 y el 8 de octubre una campaña preventiva de seguridad del tráfico sobre distracciones al volante y el incumplimiento de las obligaciones indicadas por un semáforo. La campaña se lleva a cabo en coordinación con el Servei Català de Trànsit para el ámbito catalán.
La Guardia Urbana desplegará casi una veintena de controles en puntos fijos en sus turnos de mañana, tarde y noche. Sin embargo, los agentes también denunciarán las infracciones en dinámico si detectan las infracciones durante su patrullaje. Se contará con agentes de paisano que alertarán de las infracciones observadas para ser notificadas a las personas infractoras.
El objetivo de la campaña pretende la reducción del número de víctimas en los accidentes de tráfico, así como la gravedad de sus lesiones, pues las distracciones en la conducción, siguen siendo el factor concurrente más frecuente en los accidentes mortales.
Uno de los principales motivos que genera la distracción del conductor es la utilización del teléfono móvil durante la conducción. El uso multiplica por 4 el riesgo de sufrir un accidente y el riesgo es equiparable a la conducción con exceso de alcohol. A pesar de que esta tipología de campaña se centra habitualmente en el uso del teléfono móvil, a instancia del Grupo de Trabajo de Directrices de las Policías de Tráfico de Cataluña, de la Comisión Catalana de Tráfico y Seguridad Vial, se ha considerado oportuno ampliar su ámbito de actuación a las infracciones relacionadas con no respetar la fase roja de los semáforos.
Desde la Guardia Urbana se recuerda que el hecho de apartar los ojos de la carretera, aunque sea un instante, supone un riesgo propio y para terceras personas. Utilizar el móvil para enviar mensajes implica las 3 formas de distracción posibles: la distracción cognitiva, pues la mente está ocupada elaborando el mensaje; la distracción visual, mientras los ojos van leyendo la pantalla; y la distracción manual, ya que los dedos van tecleando las letras o botones.
Una persona conductora que habla mientras conduce pierde la capacidad de mantener una velocidad constante, no guarda suficiente distancia de seguridad con el vehículo que circula delante y el tiempo de reacción aumenta considerablemente (entre medio y dos segundos, en función de los reflejos de la persona que conduce). Además, a más velocidad más riesgo de que una distracción provoque un accidente: a 120 km/h, en 3 segundos, se recorrerá una distancia superior a la de un campo de fútbol.
De entre las infracciones en las que se incidirá y con las que habrá tolerancia cero a la hora de denunciarlas, se encuentran:
- Llevar el móvil en la mano durante la conducción. Está prohibida la manipulación manual del teléfono móvil, del navegador o cualquier otro dispositivo de comunicación mientras se conduce. Así como la utilización de cascos o auriculares. Sí que está permitido el manos libres. Los motoristas no podrán llevar el móvil ajustado entre el casco y la cabeza. Se considera una infracción grave que conlleva la imposición de una multa de 200 euros y la pérdida de 6 puntos.
- No mantener la misma libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción. Esta conducta, leve, se castiga con 80 euros. No detrae puntos.
- Utilizar, durante la conducción, dispositivos de telefonía móvil y cualquier otro medio o sistema de comunicación, o bien conducir y utilizar cascos o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido. Esta infracción, considerada grave, conllevará una multa de 200 euros y la pérdida de 3 puntos.
- Incumplir las obligaciones indicadas por un semáforo en rojo. Es una infracción grave, castigada con multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos.