Acto institucional en Reus con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

08 de marzo de 2022 a las 12:45h

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Reus ha sido escenario este martes, 8 de marzo, del acto institucional con motivo del Día Internacional de la Mujer. En esta ocasión la artista feminista reusense, Marta Roigé Peco, autora del cartel de la programación de este año, ha sido la encargada de leer la declaración institucional. El acto también ha contado con las intervenciones de la concejala con las funciones de Participación, Buen Gobierno y Servicios Generales, Marina Berasategui; la vicealcaldesa, Noemí Llauradó; el alcalde, Carles Pellicer y el acompañamiento musical de Pepper & Soul.

El Ayuntamiento de Reus se ha adherido al manifiesto institucional del 8 de marzo:

"A lo largo de la historia, tanto en Cataluña como en todo el mundo, los derechos de las mujeres no han sido otorgados, sino que han sido ganados mediante la organización colectiva y la movilización de las propias mujeres. A pesar de los avances logrados en tres siglos de corrientes de pensamiento feminista y dos siglos de lucha organizada, los derechos de las mujeres aún no están plenamente garantizados, no son una realidad para muchas mujeres y están sujetos a retrocesos. Por eso urge romper el espejismo de la igualdad que hace que una parte de la sociedad se pregunte «¿qué más quieren las mujeres?» o que se insta en la falsa equidistancia del «ni machismo ni feminismo».

El patriarcado y su ideología, el machismo, siguen muy vivos en nuestra sociedad. El género, junto con otros ejes de opresión, es aún hoy un elemento central de las estructuras y las relaciones sociales, económicas y políticas. A través de las relaciones de poder de género, el patriarcado reproduce cotidianamente estereotipos, roles sociales y jerarquías de estatus que coartan la libertad de las niñas, las adolescentes y las mujeres.

Por un lado, persisten graves desigualdades materiales como la feminización de la pobreza, la asignación a las mujeres del trabajo de cuidados no remunerado y de despreciado valor social, la segregación vertical y horizontal del mercado laboral, sueldos más bajos - incluso salarios inferiores por el mismo trabajo― y condiciones laborales más precarias para las mujeres. Por otra parte, el patriarcado lo impregna todo de jerarquías, desigualdades y discriminaciones que son a la vez la base de las violencias machistas que se producen en cada uno de los ámbitos de la vida, de la devaluación de todo aquello relacionado con la feminidad y con las mujeres, del sexismo y la misoginia disfrazados de tradiciones o de humor, de una presión estética asfixiante que cosifica a las mujeres e hipersexualiza a las niñas y las adolescentes, y de la sobrerrepresentación de los hombres en los puestos de liderazgo, de toma de decisiones y de más visibilidad, incluyendo los medios de comunicación.

También se manifiesta en la ceguera de género, que no tiene en cuenta las experiencias, las realidades, las necesidades y las expectativas de la mitad de la población, ya sea en numerosas leyes y políticas públicas, en los currículos educativos, en el diseño de los productos tecnológicos, y en las normas y prácticas ―formales e informales― de funcionamiento de las instituciones, de las organizaciones políticas, económicas y sociales o de las entidades.

Todas estas injusticias de género interaccionan con el clasismo, el racismo, la cisheteronormatividad, el capacitismo, el edadismo o la situación administrativa, y producen formas específicas y agravadas de subordinación de las mujeres. Por este motivo, las reivindicaciones feministas son muy claras: acabar de una vez por todas con las injusticias distributivas y de reconocimiento y asegurar la paridad y el igual valor de la voz de las mujeres en la participación en todas las esferas.

Ante las desigualdades, discriminaciones y violencias estructurales que sufren las mujeres por el mero hecho de ser mujeres, existen dos cambios imprescindibles e inaplazables. En primer lugar, el papel activo de los hombres para identificar y rechazar los estereotipos, las actitudes y los comportamientos machistas propios y de sus entornos laborales, familiares o de amistades que normalizan y perpetúan la discriminación, el menosprecio, la cosificación o las violencias hacia las mujeres y que, al mismo tiempo, les imponen a ellos mismos una determinada forma de ser y de hacer como hombres. Asimismo, los hombres deben asumir la responsabilidad que les corresponde en la sostenibilidad de la vida, y en el trabajo doméstico y de cuidados. El feminismo es para todos.

En segundo lugar, la respuesta institucional debe estar a la altura. La vitalidad del movimiento feminista en la calle ha hecho posible en las últimas décadas que los feminismos y su agenda política transformadora hayan irrumpido con fuerza en las instituciones. De las vocalías de mujeres en el movimiento vecinal a las concejalías de políticas de mujeres, de igualdad y, más recientemente, de feminismos, y a las áreas y programas de igualdad de las diputaciones y los consejos comarcales; del Instituto Catalán de las Mujeres a una consejería propia del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, el Departamento de Igualdad y Feminismos.

Estructuras todas ellas para dejar atrás la lógica sectorial con la que se han identificado las políticas de igualdad y que requieren el reconocimiento y los recursos humanos y materiales necesarios para llevarlas a cabo. Estructuras para elaborar políticas feministas transversales, interseccionales y globales que impliquen todos los niveles y ámbitos de actuación de los poderes públicos, incluyendo los presupuestos públicos.

Políticas públicas para impulsar una verdadera transformación feminista que, poniendo la vida en el centro, se dirija a las necesidades prácticas más inmediatas (de cuidados o de usos del tiempo, entre otros) y que, simultáneamente, impulse cambios estructurales para derribar el patriarcado (como, por ejemplo, la redistribución del trabajo remunerado y no remunerado o la plena garantía del derecho al propio cuerpo). Políticas públicas que sean un dique de contención ante la presencia creciente del fascismo y de otros movimientos antiderechos y antigénero, tanto en Cataluña como a escala global. El feminismo es libertad.

La transformación feminista debe suponer también una nueva forma de hacer política, más democrática y participativa, en la que las políticas públicas sean el resultado de una interlocución real con entidades y colectivos, especialmente de aquellos que defienden la justicia social en todas sus expresiones, con el objetivo de diseñar conjuntamente un nuevo contrato social que permita vivir vidas libres y dignas a todo el mundo. Una forma de hacer política también en la que las instituciones de los diferentes ámbitos territoriales colaboren y cooperen para hacer efectivos los derechos ya alcanzados y para impulsar nuevos derechos feministas.

La transformación feminista ya ha comenzado y es imparable, porque los feminismos son el movimiento sociopolítico más potente y transversal que existe actualmente a escala global. La plena garantía de los derechos humanos de las mujeres no puede esperar más. No es justo pedir a las mujeres que esperen más tiempo. No es una utopía ni puede ser tampoco una promesa para las generaciones futuras. El reclamo histórico de justicia, equidad y libertad debe hacerse realidad hoy. Lo queremos ahora."

Programación de actos 8M

La concejalía de Participación, Buen Gobierno y Servicios Generales del Ayuntamiento de Reus y el Casal de les Dones han coordinado este año la programación, conjuntamente con otras entidades e instituciones, de una cuarentena de actos para reivindicar y promover una sociedad más justa, integradora, libre y equitativa para las mujeres y los hombres; y hacer reflexionar sobre qué acciones quedan pendientes para avanzar hacia este modelo social. Una programación que también rinde homenaje a los movimientos feministas y reivindica que es necesario seguir haciendo evidentes las desigualdades de género.

El cartel de este año reivindica la pluralidad del género femenino: mujeres de razas diferentes, con todo tipo de cuerpos, mujeres trans o de orientación sexual diversa son representadas en la ilustración que incluye las manos con la pulsera del colectivo LGTBI+, plantas y símbolos de la primavera que evocan revolución, renacimiento, feminidad y naturaleza, así como mariposas ligadas al concepto de libertad. Una simbología que se vincula a la ciudad de Reus con la intención de reflejar una ciudad feminista que lucha por los derechos de todas las mujeres.

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