Raúl García asume la alcaldía de Torredembarra en pleno inicio de la temporada de verano y el último año de mandato. En esta entrevista tratamos el gran reto de dimensionar los servicios para una población que se multiplica, además de repasar el modelo turístico y el futuro urbanístico. También actualizamos el estado de proyectos clave como el Pla de Barris, l'Escorxador o el retorno del Alfa y Omega.
Mucha emoción en el pleno de investidura. Ahora, además, ha vivido unos días de intensidad con la Festa Major de Baix a Mar. ¿Cómo han sido estos días? ¿Cómo ha sido tener esta agenda tan apretada?
De momento, estoy muy satisfecho. Evidentemente, empezamos la etapa con muchas emociones en aquel pleno de investidura, y después ha tocado afrontar la realidad con muchas ganas, mucha ilusión y ganas de trabajar y de ejercer de alcalde. Pero a la vez estoy expectante, porque el peso de la responsabilidad es muy grande y vamos viendo cómo lo gestionamos estos primeros días. Sobre todo quiero destacar que estoy muy sorprendido de la cantidad de gente que me encuentro por la calle, me para y se alegra de que sea el alcalde. Esto me hace estar muy contento y ser feliz, pero a la vez también me genera la responsabilidad de no fallar a toda esta gente de la Torre.
El primer verano como alcalde. ¿Cómo lo afrontas?
Con mucha ilusión. Los veranos en la Torre siempre son muy movidos, muy apretados de actos y de actividades y, evidentemente, nuestro turismo es uno de los motores clave de este municipio. Por lo tanto, estoy animado a que sea un buen verano a todos los niveles y contento de poder ser el alcalde.
Se ha insistido mucho en que este relevo en la alcaldía es un paso natural dentro de un gobierno estable de cuatro años. ¿Cómo es hacer estos cambios? ¿No se retrasa nada?
No. Al final lo hemos dicho de muchas maneras y veces, el trayecto de este equipo de gobierno ya se estableció hace tres años con el pacto de gobierno. En aquel momento hubo muchas críticas diciendo que tres alcaldes eran demasiados en un periodo tan corto de cuatro años, pero creo que el tiempo nos está dando la razón. Ya hubo el primer cambio, ahora viene el segundo y el último, y la trayectoria nos da la razón. El rumbo es el mismo, los proyectos ya estaban establecidos y, además, como novedad de este mandato, hemos redactado el PAM municipal, que se ha ido cumpliendo en muchos aspectos. Otros quedarán pendientes, pero se han sentado las bases para poderlos cumplir. Hemos cambiado de liderazgo con estos tres alcaldes, pero el pacto de gobierno es muy sólido y no tiene que haber grandes cambios. Por eso hablamos de naturalidad, una cosa que ya está establecida y pactada comporta precisamente eso, darle continuidad como no puede ser de otra manera.
Tenemos la rehabilitación del antiguo Matadero en marcha y el estudio para el Teatro Auditorio. ¿Qué vida cultural imagina para la Torredembarra de los próximos años cuando estos espacios estén a pleno rendimiento?
El Matadero creo que es un déficit que teníamos desde hace muchos años. Es una obra que seguramente muchos pensarán que se ha alargado, pero al final las prioridades se van marcando por las necesidades que tenemos, y la realidad económica y de recursos técnicos hace que no podamos afrontar tantos proyectos a la vez. Por lo tanto, estamos muy satisfechos de que este otoño ya tengamos disponible un equipamiento que queda claro que será para nuestro tejido cultural. Ganaremos un espacio en el Casco Antiguo donde la gente de la cultura torrense y de la Fiesta Mayor pueda tener su lugar, un espacio mucho más personalizado para desarrollar las muchas actividades que hacen.
En cuanto al Teatro Auditorio, creo que es un equipamiento que la Torre merece por población y por actividad cultural. Nos ayudará a dar un paso adelante en la programación, como municipio grande que somos, disponer de 500 butacas para hacer presentaciones, obras de teatro o proyecciones es algo que, con toda la humildad del mundo, la Torre merece desde hace años. Es este hecho el que nos hace, como mínimo, estudiar la manera de poder acabarlo y poner en uso una instalación que tenemos parada desde hace tiempo. Toda la voluntad y predisposición es que la ciudadanía se pueda desarrollar de acuerdo con sus necesidades.
El Alfa y Omega es, seguramente, el gran deber pendiente con la imagen de la playa. ¿Qué falta exactamente para que la escultura pueda volver al agua?
Sí, creo que lo hemos llamado alguna vez "la piedra en el zapato" o la pegatina roja que tiene este gobierno y el anterior. Ya hace años que se retiró la antigua escultura. A partir de allí se hizo un proceso participativo donde la gente votó que quería volver a poner el Alfa y Omega, por lo tanto, es un compromiso que adquirimos con la ciudadanía y que todavía no hemos podido llevar a cabo. Antes de estas elecciones tenemos que ser capaces de acabar el mandato con la instalación hecha. Estamos a la espera de unos informes favorables de Medio Ambiente de la Generalitat -que todo hace pensar que serán así-, y nosotros ya hemos hecho el trabajo de tener preparadas las licitaciones, tanto de la fabricación como de la instalación, para sacarlas en cuanto lo tengamos todo a favor. Habrá a quien le gustará y a quien no, pero es una obviedad que se había convertido en un símbolo de la Torre, y creo que es de justicia que vuelva a lucir.
¿Cree que la vida en la Torre ha cambiado? Por cómo se ha dinamizado el municipio, ahora no se podría desacelerar.
Se puede mantener este ritmo, pero el crecimiento tiene que ser sostenido, como creo que ha ido siendo hasta ahora. La Torre tiene muchísima actividad de todo tipo, deportiva, gastronómica, comercial, festiva y cultural, y todo esto lo hemos ido conjugando de una manera muy interesante. Creo que es una buena fórmula. Lo que nosotros reivindicamos es que las actividades que proponemos no sean solo de cara al turismo o de puertas afuera, sino para que la gente de la Torre las vea y las disfrute. De aquí también la campaña de "Viu la Torre", pensada tanto para los visitantes como para que la gente del pueblo se lo haga suyo.
¿Cómo se consigue un buen equilibrio con el turismo?
Las mismas características del pueblo marcan mucho el modelo turístico y las actividades que se derivan. Es evidente que tenemos un turismo familiar de sol y playa muy importante, porque no nos engañemos, tenemos una playa muy bonita y en muy buenas condiciones. El hecho de no tener muchos hoteles y concentrar mucha segunda residencia o apartamento turístico te da exactamente eso. El recorrido de todos estos años nos ha llevado a este modelo familiar y tranquilo. Nos encontramos cómodos. Seguramente la juventud querría más oferta de ocio nocturno, que no tenemos, pero hay cosas que van en detrimento de otras y estamos en una medida bastante justa para cumplir las voluntades de muchas franjas de edad.
Comentan a menudo que los 18.000 habitantes empadronados no reflejan la Torre real, que a veces llega a los 40.000. ¿Cómo se gestiona este equilibrio?
Esto es un hándicap muy importante. Cuando el Ayuntamiento insiste en conseguir la cifra de los 20.000 habitantes para tener más recursos del Estado, es precisamente para poder asumir estos servicios y dimensionarlos a la realidad. Tenemos una población oficial de 18.000 y pico empadronados, pero quienes conocemos la realidad sabemos que somos muchos más, y no solo en verano, sino prácticamente a partir de Semana Santa. Servicios como la recogida de residuos, el alcantarillado o la red de agua deben estar dimensionados para picos de 45.000 o 50.000 habitantes. Prestar estos servicios fijando unos mínimos tan altos y siendo solo 18.000 empadronados dificulta mucho el equilibrio entre ingresos y gastos. Hacer estos equilibrios es complicado, por un lado, el Capítulo 1, de gastos de personal, debe ir al alza porque la ciudadanía crece y el Ayuntamiento necesita más ingenieros o arquitectos para dar respuesta, por otro lado, nuestros ingresos por tasas municipales son limitados. Llegar a los 20.000 habitantes nos aportaría unos ingresos extra que nos ayudarían a estabilizarlo. Queremos seguir prestando servicios públicos de calidad, como la Escuela de Música, la Escuela de Adultos o la Zona Deportiva, y estamos buscando este equilibrio.
¿Por qué es tan importante para Torredembarra repensar su planificación urbanística?
Es importante porque nos tiene que marcar la línea urbanística de los próximos años y porque tenemos un deber pendiente, no nos tenemos que esconder que el último planeamiento aprobado, que es el vigente de ahora, es del 2002. Hace 24 años la realidad de Torredembarra era muy diferente de la de hoy. Nos tenemos que poner a ello, y de hecho ya lo hemos hecho, de aquí a poco presentaremos el Avance del POUM para actualizar este documento.
¿Qué papel debe tener el Polígono Roques Planes?
La situación geográfica del Polígono Roques Planes es muy envidiable porque tiene muy buena conectividad con la AP-7. Lo que es cierto es que el tipo de construcciones que hay limita el tipo de negocio, porque no disponemos de grandes terrenos ni de grandes naves para que pueda venir una empresa de logística, por ejemplo. Pero la voluntad es potenciarlo. Ahora mismo tiene una muy buena actividad y la mayoría de naves están en funcionamiento, hecho que es un buen termómetro para demostrar que funciona. Evidentemente todo se puede mejorar, y a la larga se debería contemplar una posible ampliación, será el POUM quien deberá determinar si el crecimiento de la población va acompañado de suelo industrial.
¿Ha sorprendido la participación ciudadana? Tanto en el Plan de Barrios como en los presupuestos participativos.
Sí, y mucho. Una de las apuestas de este equipo de gobierno fue dar peso y mucha importancia a la comunicación y a la participación ciudadana. Muchas veces lo oyes decir en campaña pero después queda en un gesto o dos, nosotros confiábamos en ello y se está demostrando cómo funciona. El último ejemplo son los presupuestos participativos, donde recibimos 289 propuestas, una cifra muy importante. Unas setenta llegaron a la fase final, y en la jornada definitiva participaron unas cincuenta personas para escoger las 12 propuestas finales. Por otro lado, cuando hicimos la presentación del Plan de Barrios llenamos Cal Maiam, y no solo con gente que venía a escuchar, sino creando mesas de trabajo con una dinámica de participación real e intensa. Nos tenemos que felicitar todos, porque cuantos más ojos y bocas valoren un proyecto, más se enriquece el debate y las decisiones que se derivan.
¿Y cómo están los presupuestos participativos?
Están en su punto más importante. Pasado Sant Joan, el 25 o el 26 de junio, se abre el proceso de votación. Ya tenemos las finalistas y la ciudadanía tendrá que decidir cuáles de las 12 propuestas vota y cuáles acaban saliendo.
¿Y el Plan de Barrios?
Lo tenemos todo preparado internamente para entrar en la convocatoria, que es entre el 8 y el 17 de julio. Previamente queremos explicar la concreción de todo este trabajo político y técnico para que la gente vea qué pedimos exactamente. Nos lo hemos planteado como un reto y una oportunidad muy importante porque la aportación de la Generalitat sería fundamental, hemos destinado muchos esfuerzos económicos y humanos y estamos esperanzados. A mí me gusta mucho el Casco Antiguo, creo que es un lugar muy digno y bonito para vivir, y esta subvención nos permitiría ir mucho más allá y dignificarlo aún más. Sabemos, sin embargo, que hay muchos municipios en la misma situación, que los recursos de la Generalitat son finitos y que habrá mucha competencia.
Es el relevo de Eduard Rovira. ¿Cómo lo afronta?
Con la misma responsabilidad de asumir la alcaldía. Quiero ser transparente y hablar con palabras muy sinceras: creo que a Eduard no se le ha agradecido lo suficiente el trabajo que ha hecho, cómo cogió el Ayuntamiento en 2015 y cómo lo dejó nueve años después. A medida que pase el tiempo, la gente valorará mucho el gran trabajo que hizo. Yo le estoy muy agradecido porque ha propiciado un relevo de una manera muy natural, ha ejercido un liderazgo riguroso, prudente y con valores con los que me identifico. Esto ha permitido que yo haya hecho un aprendizaje que me da bagaje y la tranquilidad de confiar en que lo puedo hacer bien. Se ha hecho de una manera tan transparente que no ha habido ningún sobresalto, y quienes conocemos la política municipal sabemos que esto no es lo habitual. Él mismo ha preparado este relevo, cosa que no es fácil porque muchos se aferran al cargo. Ahora me toca a mí ejercer el liderazgo, he aprendido muchas cosas de él y le tengo mucho afecto y estima personal.
