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El radar de control de velocidad instalado en la calle Marquès de Tamarit de Altafulla ha reducido de manera notable los excesos de velocidad en uno de los principales accesos al municipio. El Ayuntamiento ha hecho un balance positivo de las medidas de seguridad vial aplicadas durante la primera mitad del verano, con unos datos que muestran una clara diferencia respecto a los primeros meses de funcionamiento del dispositivo.
Durante el mes de julio, 87.299 vehículos pasaron por el radar y solo 133 fueron sancionados, una cifra que representa el 0,15% del total. Por lo tanto, el 99,85% de los conductores circularon dentro de los límites establecidos.
Además, ninguno de los vehículos detectados durante julio superó los 65 km/h. Entre los 133 conductores sancionados, solo seis eran vecinos o vecinas de Altafulla.
De velocidades de 92 km/h a solo 133 sanciones
La diferencia es especialmente significativa si se comparan estos datos con los del pasado enero, cuando el radar todavía funcionaba en fase de pruebas y adaptación y las infracciones detectadas no comportaban sanción.
En aquel momento, el dispositivo habría detectado 1.590 vehículos circulando por encima de los parámetros de velocidad establecidos. Incluso se llegaron a registrar vehículos entrando en Altafulla a velocidades de hasta 92 km/h.
"Pasamos de 1.500 vehículos en enero a 133 con esta pedagogía del radar", ha destacado el coalcalde de Altafulla, Jordi Molinera, que considera que los datos demuestran el efecto disuasorio de la medida.
Molinera ha insistido en que el objetivo de la instalación siempre ha sido reducir la velocidad de los vehículos y aumentar la seguridad vial en un punto donde anteriormente se habían detectado situaciones de riesgo entre vehículos y peatones.
En este sentido, ha defendido que el radar "en ningún caso tenía intención recaudatoria", sino que buscaba modificar los hábitos de los conductores y pacificar uno de los accesos más transitados del municipio.
El nuevo carril bici también ayuda a reducir la velocidad
El Ayuntamiento recuerda que se trata de un entorno urbano con una importante presencia de peatones y ciclistas y que este acceso había sido identificado como uno de los puntos más complejos en la diagnosis previa del tráfico rodado en Altafulla.
La mejora también se habría visto favorecida por la incorporación del nuevo carril bici, que ha reducido la anchura disponible de los viales para los vehículos y ha generado, según Molinera, un efecto natural de disminución de la velocidad.
A pesar del radar y las modificaciones introducidas en la vía, el volumen de tráfico continúa siendo elevado. Casi 87.300 vehículos utilizaron este acceso durante julio, un dato que, según el consistorio, demuestra que la medida no ha impedido la circulación por este punto.
El Ayuntamiento recuerda, sin embargo, que los conductores que simplemente atraviesan el municipio y no tienen Altafulla como destino también pueden utilizar la variante como itinerario alternativo.