El primer día del servicio alternativo de autobuses habilitado por Renfe en la estación de Valls ha estado marcado por las quejas, la resignación y el enfado de los usuarios, a raíz del corte ferroviario de la línea R-13 por las obras de mejora entre La Plana-Picamoixons y Sant Vicenç de Calders, que obligan a desviar el servicio por Tarragona y Reus, como R-14. Los trabajos se alargarán hasta el 6 de julio.
Este lunes por la mañana, diversas incidencias han condicionado el inicio del servicio. ¿El autobús de las 6.39?h no ha circulado porque, según los informadores, no se ha localizado al conductor. A las 7.15?h, dos autocares han llegado a la estación, pero solo uno ha salido con pasajeros, con una media docena de usuarios a bordo, mientras el otro ha marchado vacío.
Entre los afectados, Anna Maria Bonet ha expresado su malestar por la situación: “Voy a Barcelona por cosas personales y encuentro una vergüenza esto”. También ha criticado la falta de información y las dificultades del nuevo recorrido: “Ahora, me encuentro que el de las siete y media, que iba directo, no va”. En este sentido, ha añadido: “Haremos una vuelta hacia Roda de Mar, Sant Vicenç y el Prat, no podemos llegar por quince kilómetros a Barcelona, es patético”, recordando también las afectaciones por otras obras en el Garraf.
A pesar de la molestia, Bonet ha admitido resignación ante la situación: “Estamos enfadados, nos hemos acostumbrado y esto no es. Ahora hasta julio tenemos que estar así, pero ¿de qué vamos? Lo que deberíamos hacer es cortar en Sants o en Gràcia y que vengan los Mossos”. También ha reclamado mejoras en el servicio: “Pido que no cobren tanto y que se pongan las pilas, que somos personas, no animales, no se puede organizar peor, hoy todavía tenemos autobús, pero algún día llegaremos y nos encontraremos con una bicicleta”.
Otra usuaria, Iolanda Angurell, ha explicado que se dirigía al aeropuerto de Barcelona y que optó por el servicio desde Valls por proximidad, después de consultar horarios que no indicaban la disponibilidad de autobuses. “No pude sacar el billete y una informadora me explicó que habría autobuses, he venido más temprano por si acaso”, ha aseverado. A pesar de las molestias, ha añadido: “Si en su momento no se arregló, bienvenidas sean las obras, a pesar de las molestias”.
Críticas a la planificación del servicio
El presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Valls y el Alt Camp, Nil Magrinyà, ha defendido la necesidad de las obras para mejorar la infraestructura, pero ha criticado la gestión del servicio alternativo: “Sobre todo estos servicios de autobús, no hay información y no la ha habido hasta el último momento”.
Magrinyà ha explicado que desde la entidad habían reclamado conexiones directas con Barcelona: “En el primer día de estreno, ya no ha pasado - este autobús-, tampoco sale en el horario, el servicio es tan malo como siempre”. También ha reclamado la gratuidad del servicio durante las obras: “Estamos de acuerdo en que el servicio se tiene que pagar, pero es que este tiene que funcionar para pagarlo, porque ahora por ahora lo que no puede ser es que tengamos un servicio tan malo como el que nos está dando y que además lo tengamos que pagar”.
Además, ha considerado que Renfe debería haber ofrecido alternativas inmediatas en casos de incidencia: “La cuestión ya no es el número de personas, sino que es un servicio que se debe prestar y no se presta”.
Finalmente, Magrinyà ha alertado de las limitaciones estructurales del servicio ferroviario actual y ha reclamado mejoras en las frecuencias de la línea: “El principal problema es que el horario de mantenimiento en esta línea es en horario diurno, tenemos una ventana de casi siete horas que no pueden pasar trenes de ningún tipo, ni de pasajeros ni de mercancías”.
