El Puerto de Tarragona endurece las normas del cereal para frenar polvo, vertidos y palomas

El objetivo es minimizar los efectos de estas actividades sobre la calidad del aire

02 de julio de 2026 a las 20:48h

El Puerto de Tarragona ha aprobado una nueva instrucción operativa para regular la manipulación y el almacenamiento de productos agroalimentarios a granel, como cereales, harinas y otras mercancías similares. La medida quiere reforzar las buenas prácticas en toda la cadena logística y reducir el impacto ambiental de estas operaciones.

Una normativa para mejorar la manipulación del grano

La nueva instrucción, aprobada por el Consejo de Administración del Puerto, establece el método de trabajo que deberán seguir las empresas que intervienen en la carga y descarga de buques, el almacenamiento, el transporte interno y la entrega de productos agroalimentarios a granel, tanto por camión como por ferrocarril.

El objetivo es minimizar los efectos de estas actividades sobre la calidad del aire, evitar vertidos de mercancía en tierra o en la lámina de agua, prevenir la contaminación cruzada entre productos, reducir el impacto sobre la fauna y la flora y mejorar el control de plagas.

Cooperación con las empresas del sector

El presidente del Puerto de Tarragona, Santiago J. Castellà, ha destacado que la nueva regulación es fruto de un trabajo de cooperación dentro de la Autoridad Portuaria y de la colaboración con las empresas de logística portuaria.

Castellà ha puesto en valor la implicación de las empresas estibadoras y de transporte, que ha considerado esencial para detectar puntos de mejora y elaborar una normativa más atenta a la calidad del producto, la seguridad de las operaciones y el respeto por el medio ambiente.

Medidas contra la presencia de palomas

La instrucción también quiere dar respuesta a la sobrepoblación de aves urbanas, especialmente palomas, que afecta a la ciudad de Tarragona. Esta es una de las principales acciones incluidas en el plan de trabajo conjunto entre el Puerto de Tarragona y el Ayuntamiento para controlar la presencia de estas aves.

Por este motivo, el nuevo protocolo pone el acento en evitar que los pájaros accedan a los productos agroalimentarios a granel. Las medidas afectarán a las operaciones de estiba, los transportistas y los almacenes de cereales.

Más control en la carga y descarga

En las operaciones de descarga, las grúas deberán utilizar cucharas que ajusten correctamente y no provoquen pérdidas de mercancía. También se deberán evitar movimientos bruscos, sobrecargas y giros que puedan provocar vertidos.

La cuchara se deberá abrir lo más cerca posible de la tolva o del punto de descarga, siempre manteniendo las condiciones de seguridad necesarias y reduciendo al máximo la generación de polvo.

Nuevas obligaciones para los transportistas

Los camiones y vagones de ferrocarril también deberán adaptar su operativa. La instrucción establece que no podrán perder mercancía durante el transporte interno y que la carga deberá hacerse de manera que se eviten desplazamientos del producto en curvas y rotondas.

Tampoco se permitirá circular sin la lona protectora, y se limitará la velocidad en las zonas de manipulación, carga y descarga.

Además, una vez finalizada la jornada diaria, se deberá barrer la zona de operativa y retirar los montones residuales de producto, tanto en los espacios de trabajo como en las rutas entre el barco, la báscula y el almacén.

Almacenes más protegidos frente a las aves

Los almacenes deberán incorporar medidas para impedir la entrada de palomas y otras aves al grano. A nivel estructural, las naves deberán disponer de puertas interiores de lamas y las ventanas u aberturas deberán estar protegidas con mallas metálicas.

Las empresas estibadoras tendrán un plazo de seis meses para implantar estas medidas en las naves existentes.

También se establece que las puertas de las naves deberán cerrarse una vez finalicen las operaciones. El Puerto recomienda la instalación de puertas automáticas, una medida que se aplicará desde el primer día de entrada en vigor de la instrucción.

Sensores y control permanente

Las puertas de los almacenes deberán contar con un sensor de cierre que permita conocer en todo momento si la nave está abierta o cerrada.

En el caso de las instalaciones ya existentes, las empresas concesionarias dispondrán de seis meses para instalar estos sensores. Las naves de nueva construcción deberán tener los cierres, las lamas y los sensores operativos desde el primer día de actividad.

Inspecciones sin aviso y posibles sanciones

La Policía Portuaria y el personal de los departamentos de Operaciones y de Sostenibilidad de la Autoridad Portuaria harán controles puntuales y sin previo aviso para comprobar el cumplimiento de la nueva normativa.

El Puerto advierte que cualquier incumplimiento podrá ser considerado una infracción administrativa y podrá comportar sanciones de acuerdo con la legislación vigente en materia de puertos y marina mercante.

Con esta instrucción, el Puerto de Tarragona refuerza el control sobre una de sus actividades logísticas más relevantes y busca hacer compatible el movimiento de productos agroalimentarios con una operativa más limpia, segura y respetuosa con el entorno.