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No hay que ir muy lejos de Tarragona para encontrar un escenario que encajaría perfectamente en una historia de terror. A más de 1.000 metros de altitud, rodeada por las montañas de Prades y a menudo cubierta por una espesa niebla, la Mussara conserva los restos de un pueblo que hace décadas que no tiene habitantes, pero que continúa atrayendo a excursionistas, curiosos y aficionados al misterio.
Este antiguo núcleo de Vilaplana, en el Baix Camp, es hoy uno de los pueblos abandonados más conocidos del Camp de Tarragona. Casas reducidas a muros de piedra, la iglesia de Sant Salvador, el antiguo cementerio y los restos de las calles dibujan un paisaje especialmente sugerente durante las semanas de Halloween, la Castanyada y Todos los Santos.
Pero buena parte de la fama de la Mussara no proviene solo de su historia. Alrededor de sus ruinas han crecido durante años todo tipo de relatos sobre fenómenos paranormales, desapariciones, ruidos inexplicables e incluso supuestas puertas hacia otras dimensiones.
La misteriosa ‘Vila del Sis’
Entre todas las leyendas vinculadas a la Mussara, probablemente ninguna es tan conocida como la de la denominada ‘Vila del Sis’. El relato popular asegura que en algún punto cercano al pueblo existiría una piedra que actuaría como una especie de puerta dimensional. Según diferentes versiones de la historia, quien atraviesa este punto en unas determinadas circunstancias podría quedar envuelto por la niebla y aparecer en una realidad paralela conocida como la ‘Vila del Sis’.
Otras versiones relacionan esta leyenda con una roca conocida popularmente como la piedra del 6. Con los años, el relato se ha ido transformando y multiplicando a través de libros, programas dedicados al misterio e historias compartidas entre visitantes.
Voces, caballos y figuras entre la niebla
La niebla es precisamente uno de los elementos que más ha contribuido a construir el imaginario inquietante del pueblo. Puede aparecer con rapidez y reducir notablemente la visibilidad, transformando completamente el paisaje en cuestión de minutos.
De aquí han surgido historias de visitantes que aseguran haber oído voces sin poder identificar su origen, pasos entre las ruinas o incluso el galope de caballos cuando aparentemente no había nadie en los alrededores.
También circulan relatos sobre luces que aparecen durante la noche y figuras que habrían sido observadas cerca de la iglesia y del antiguo cementerio. Una de las leyendas más repetidas habla incluso de la aparición de misteriosos monjes entre los restos del pueblo.
Las desapariciones que alimentaron el mito
La Mussara también ha quedado vinculada a historias sobre personas que presuntamente habrían desaparecido por sus alrededores.
Este tipo de relatos han ayudado a reforzar durante décadas la idea de un lugar enigmático e incluso peligroso. Algunas versiones han acabado mezclando las desapariciones con la leyenda de la ‘Vila del Sis’, sugiriendo que algunas personas podrían haber atravesado accidentalmente esta supuesta puerta dimensional.
La realidad es mucho menos cinematográfica: La Mussara se encuentra en una zona montañosa extensa, con desniveles, bosques y episodios frecuentes de niebla que pueden desorientar a los excursionistas. Por eso, más allá de las leyendas, hay que afrontar cualquier ruta por el entorno con las precauciones habituales de montaña.
Un pueblo real detrás de las historias de fantasmas
Antes de convertirse en un lugar rodeado de leyendas, la Mussara fue durante siglos el hogar de decenas de familias.
El núcleo aparece documentado ya en la edad media y desarrolló una economía basada principalmente en la agricultura y la ganadería. A principios del siglo XX todavía vivían cientos de personas, pero las dificultades de la vida en la montaña y la progresiva emigración hacia poblaciones con más servicios aceleraron su despoblación. A mediados del siglo XX el pueblo quedó prácticamente vacío.
Con los habitantes también desaparecieron progresivamente las casas. El paso del tiempo y el abandono convirtieron buena parte de los edificios en las ruinas que se pueden observar actualmente.
La iglesia de Sant Salvador, la gran superviviente
Entre los elementos más reconocibles destaca la iglesia de Sant Salvador, con el campanario aún dominando el paisaje del pueblo abandonado.
A su lado se conserva el antiguo cementerio, uno de los rincones que más ha contribuido a reforzar la atmósfera misteriosa de la Mussara y que ha sido durante años punto de interés para aficionados al esoterismo.
En las ruinas también se pueden identificar los espacios donde antiguamente había viviendas y diferentes equipamientos del pueblo. El conjunto permite imaginar cómo era la vida cotidiana antes de que sus últimos vecinos abandonaran definitivamente la montaña.
Un mirador privilegiado sobre el Camp de Tarragona
La Mussara no vive solo de fantasmas. Su entorno es también uno de los grandes atractivos naturales del Baix Camp.
Desde los puntos más elevados y especialmente desde el entorno de les Airasses se abren amplias panorámicas sobre el Camp de Tarragona y la Costa Daurada. En días claros, las vistas pueden llegar mucho más allá de las poblaciones situadas a los pies de las montañas de Prades.
El pueblo es también punto de paso y de salida de diferentes itinerarios excursionistas, hecho que lleva cada fin de semana a numerosos caminantes a visitar unas ruinas que han conseguido mantener viva su fama mucho después de perder a los últimos habitantes.
Un lugar ideal para visitar, pero sin buscar fantasmas a cualquier precio
Halloween y Todos los Santos pueden ser una excusa perfecta para descubrir la Mussara, pero el misterio no debería hacer olvidar que se trata de un entorno de montaña y de un conjunto de construcciones en ruinas.
Hay que evitar entrar en estructuras inestables, acercarse a precipicios o abandonar los caminos, especialmente si hay niebla. También es recomendable llevar calzado adecuado, agua y ropa de abrigo, ya que las condiciones meteorológicas pueden ser muy diferentes a las de las poblaciones de la llanura.
Quizás durante la visita no aparecerá ningún monje fantasma, no se oirá ningún caballo invisible y nadie acabará atrapado en la ‘Vila del Sis’. Pero entre la niebla, las piedras y el silencio de un pueblo que un día estuvo lleno de vida, la Mussara tiene suficientes ingredientes reales para continuar siendo uno de los lugares más inquietantes y fascinantes de Tarragona.