El Pleno del Ayuntamiento de Mont-roig del Camp ha aprobado inicialmente y por unanimidad la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbanística Municipal que debe permitir el desarrollo de un nuevo sector agroindustrial en la zona de Terres Noves. El acuerdo supone un paso clave para hacer posible la implantación del proyecto conocido como Hub Mont-roig, impulsado por Ametller Origen y reconocido como proyecto estratégico por la Generalitat.
La modificación urbanística delimita un nuevo sector de suelo urbanizable de 111,95 hectáreas, que hasta ahora estaban clasificadas como suelo no urbanizable. Esta transformación permitiría acoger un proyecto basado en la producción hortícola tecnificada, con invernaderos de alta eficiencia, y actividades vinculadas a la investigación, la formación y la innovación en el ámbito agroalimentario.
El proyecto prevé una reserva importante de suelo para sistemas públicos. En total, se destinarán más de 210.000 metros cuadrados a espacios libres, zonas verdes, equipamientos e infraestructuras viarias. Solo las zonas verdes ocuparán más de 139.000 metros cuadrados, una superficie equivalente a más del 12% del sector y superior a los mínimos exigidos por la normativa urbanística.
Estos espacios tendrán una doble función: garantizar la integración paisajística del proyecto y preservar la conectividad ecológica, especialmente en el entorno del barranco de la Porquerola.
Gestión avanzada del agua
Uno de los puntos centrales del proyecto es el modelo de gestión hídrica. El suministro de agua potable se prevé mediante una conexión con la red del Consorcio de Aguas de Tarragona, a través de una nueva infraestructura específica.
Además, una parte significativa del riego de los invernaderos se plantea con agua regenerada procedente de la depuradora. El sistema se completará con instalaciones propias de depuración y reutilización de aguas dentro del mismo sector, con el objetivo de configurar un ciclo del agua basado en criterios de circularidad.
El planeamiento también incorpora diversas medidas de integración ambiental y paisajística. Entre estas, hay una franja perimetral de zonas verdes que actuará como filtro visual y ecológico, la preservación de los barrancos y de la vegetación existente, y estrategias para reducir el impacto visual de las instalaciones.
En este sentido, se prevé la fragmentación de los invernaderos, su adaptación al relieve y la utilización de vegetación perimetral para facilitar la integración en el paisaje. También se contempla la protección y, en su caso, la integración de los elementos de patrimonio rural existentes.
Más de 50 millones de inversión prevista
Desde el punto de vista económico, los costes de urbanización del sector se estiman en cerca de 6,8 millones de euros, mientras que la inversión total prevista superaría los 50 millones de euros.
Según anunció Ametller Origen, el proyecto también prevé la creación de centenares de puestos de trabajo directos, con perfiles técnicos y especializados, así como empleo indirecto asociado a la actividad agroindustrial que se generará en el municipio.
El desarrollo del sector se plantea con ejecución inmediata, mediante un único instrumento urbanístico que integra tanto la modificación del planeamiento como la ordenación detallada. Esta fórmula debe permitir agilizar los plazos y facilitar la implantación efectiva del proyecto.
La aprobación inicial abre ahora el periodo de información pública y tramitación ambiental, durante el cual la ciudadanía y los organismos afectados podrán estudiar la propuesta y presentar aportaciones. Este proceso deberá garantizar que el desarrollo final tenga en cuenta los aspectos ambientales, territoriales y sociales del proyecto.
