Montblanc ha solicitado que Google Maps y los navegadores de los vehículos dejen de recomendar el paso por el centro del municipio como alternativa cuando hay atascos en la N-240 y la AP-2. El Ayuntamiento quiere que la aplicación incorpore algún tipo de aviso, especialmente los viernes y domingos de verano, para evitar que los conductores acaben colapsando el casco urbano.
El problema se repite los días de más movilidad, cuando se forman colas kilométricas en torno a la rotonda que conecta la N-240, la AP-2 y la C-14, conocida popularmente como la rotonda de la Rifacli. Ante los atascos, algunos conductores optan por atravesar Montblanc para intentar ahorrarse la espera, pero esta maniobra no resuelve el problema y perjudica directamente a los vecinos.
El alcalde de Montblanc, Marc Vinya, ha explicado a la ACN que el consistorio ha solicitado al Servei Català de Trànsit que traslade la petición a los responsables de Google Maps. El objetivo es que los navegadores notifiquen a los conductores que el interior de Montblanc “no es una vía alternativa”, ya sea indicando una incidencia, unas obras o algún otro aviso.
“Saltarse la cola por dentro de Montblanc no es una solución”
Vinya remarca que los vehículos que entran en el pueblo tampoco consiguen esquivar el embudo. Cuando llegan de nuevo a la rotonda, la señalización excepcional de los fines de semana les obliga a retroceder y a reincorporarse al tráfico.
“Saltarse la cola por dentro de Montblanc no es una solución, porque queda colapsado, y aquellos conductores que lo hacen cuando llegan a la rotonda tienen que volver a la casilla de salida”, ha afirmado el alcalde.
La situación es especialmente complicada los viernes por la tarde, coincidiendo con la operación salida, y los domingos, con la operación retorno. Los viernes, la rotonda no puede absorber todo el tráfico que llega desde la AP-2, sobre todo de vehículos procedentes de Lleida y del interior de la península. Los domingos, el problema se produce en sentido contrario, cuando muchos conductores vuelven de la Costa Daurada hacia Ponent.
Una rotonda convertida en embudo
El consistorio sitúa el origen del colapso en la rotonda de la Rifacli. En días de mucha circulación, este punto se convierte en un embudo que afecta tanto a la N-240 como al acceso a la AP-2 y la conexión con la C-14.
En el caso de los domingos, el Servei Català de Trànsit ha optado por colocar conos que limitan los movimientos dentro de la rotonda para facilitar el flujo principal entre la N-240 y la AP-2. Esto, sin embargo, provoca que los vehículos que salen del centro de Montblanc y quieren ir hacia la C-14 o hacia la autopista no puedan enlazar directamente.
Estos conductores se ven obligados a coger la N-240 en dirección sur y hacer un cambio de sentido unos dos kilómetros más adelante. Si hay colas, también las acaban sufriendo.
El enlace pendiente entre la A-27 y la AP-2
El alcalde admite que los avisos en los navegadores pueden ayudar a reducir el colapso dentro del municipio, pero sostiene que la solución definitiva exige construir el enlace pendiente entre la A-27 y la AP-2.
Esta obra debería descongestionar la rotonda y mejorar la fluidez del tráfico en la zona. Cuando se abrió el túnel del coll de Lilla, en octubre de 2023, se anunció que el enlace estaría listo en unos tres años, pero los trabajos aún no se han ejecutado.
Vinya considera “incomprensible” el retraso y apunta que el proyecto ha estado más de un año parado pendiente de la declaración de impacto ambiental. Aunque ahora este trámite podría estar desatascado, el alcalde no es optimista con los plazos y calcula que aún podrían pasar “cuatro o cinco años más” antes de tener la solución definitiva.
“Desde Carreteras del Estado nos dicen que esta obra es la prioritaria que tiene el Ministerio en Cataluña en cuanto a la red de carreteras, pero quizás no es todo lo urgente que debería ser”, ha lamentado.
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