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Los turistas que se alojaban en el camping Arc de Berà han vivido una noche complicada a causa del aguacero que ha afectado el norte del Tarragonès y el Baix Penedès, con registros de lluvia de unos 150 litros por metro cuadrado.
Un centenar de campistas han tenido que ser desalojados y trasladados al pabellón municipal de Roda de Berà, mientras que otros han decidido quedarse en el camping y han sufrido igualmente las consecuencias del chaparrón.
"La gente gritaba y corría"
Mari, una vecina de Sabadell que estaba alojada con unos amigos en un bungalow de dos pisos, ha definido la situación como "horrible". "Una pesadilla; la gente gritaba y corría", ha explicado.
En medio de la noche, ella y sus compañeros han tenido que ayudar a refugiar a otros campistas dentro del bungalow mientras el agua inundaba diferentes zonas del camping.
Los nervios y la tensión han hecho que pasaran la noche prácticamente sin dormir. Con la salida del sol y una cierta normalización de la situación, han continuado ayudando a otras personas afectadas.
Su vehículo, como el de muchos otros clientes, ha quedado inservible después de quedar cubierto de agua.
"Había una familia con el agua hasta la cintura"
Òscar Queralt, vecino de Lleida que tenía previsto quedarse en el camping hasta el miércoles, también ha explicado cómo ha vivido el episodio con su pareja desde una caseta de madera.
"Se desbordó el riachuelo que hay por aquí", ha relatado, en referencia a la riera situada al lado del camping. Según su testimonio, el agua ha entrado después de que la riera hiciera caer un muro.
Queralt también ha ayudado a otros campistas durante la madrugada. "Había una familia que caminaba con el agua hasta la cintura y les hemos hecho entrar", ha explicado.
Su vehículo también ha sufrido daños. "El coche ya lo puedo tirar, veremos quién lo paga", ha lamentado.
Los campistas recogen las pertenencias y se marchan
A lo largo de la tarde, un goteo de personas ha ido recogiendo sus pertenencias y abandonando el camping para volver a casa.
Entre los afectados también hay personas que han viajado con animales domésticos. Algunos campistas han asegurado que varias mascotas habrían muerto a consecuencia del chaparrón.
El episodio ha dejado así un rastro importante de daños materiales y testimonios de miedo entre los turistas que vivieron el aguacero durante la madrugada.