“Oportunidades de inversión” que se extienden por Tarragona: Pisos con el actual propietario dentro

Personas mayores venden sus pisos, pero los nuevos propietarios tendrán que esperar a que se mueran para poder hacer uso de las viviendas

04 de octubre de 2026 a las 20:35h

En plena escalada de los precios de la vivienda, algunos anuncios inmobiliarios de Tarragona llaman la atención por ofrecer pisos a importes claramente inferiores a su valor de mercado. Detrás de estas operaciones, sin embargo, hay una condición determinante: el comprador adquiere únicamente la nuda propiedad y el actual propietario conserva el usufructo vitalicio de la vivienda.

Esta fórmula implica que quien compra pasa a ser propietario del inmueble, pero no puede vivir en él, alquilarlo ni disponer de él plenamente mientras se mantenga el usufructo. El pleno dominio se obtiene cuando este derecho se extingue, habitualmente con la muerte del usufructuario. Es decir, en la práctica, los pisos se venden con el actual propietario dentro y hasta que se muera. 

Los portales inmobiliarios ya muestran diversos ejemplos de este tipo de inversión en Tarragona, con precios que pueden quedar muy por debajo del valor estimado de la vivienda. La fórmula no es precisamente nueva, pero la actual crisis de la vivienda, la inflación y los precios desorbitados están haciendo que muchos propietarios, generalmente personas mayores y sin hijos o familiares directos, hagan uso de ella para garantizarse una vejez más tranquila y cómoda.

 

Un piso valorado en 374.000 euros por 178.100

Uno de los casos más destacados corresponde a una vivienda de Tarragona con plaza de garaje. El valor de mercado estimado de la plena propiedad es de 374.000 euros, pero la nuda propiedad se ofrece por 178.100 euros.

La operación plantea un pago inicial de 106.100 euros y mensualidades de 750 euros durante ocho años. La propietaria actual, de 76 años, mantendría el usufructo vitalicio tanto del piso como de la plaza de aparcamiento.

La vivienda se encuentra en una octava planta de un edificio de trece pisos, dispone de ascensor y tiene 112 metros cuadrados construidos, 94 de los cuales corresponden propiamente a la vivienda.

En este caso, el comprador deberá asumir determinados gastos vinculados a la propiedad, como el IBI, las derramas extraordinarias, ciertas reparaciones extraordinarias y el seguro del continente.

 

179.000 euros en la calle Pere Martell

Otra oferta se encuentra en la calle Pere Martell, una de las zonas más céntricas de Tarragona. La nuda propiedad de la vivienda se comercializa por 179.000 euros.

La propietaria actual tiene 88 años y conservaría el usufructo vitalicio, de modo que podría continuar residiendo en el inmueble durante toda su vida. Solo después de la extinción de este derecho, el comprador pasaría a tener la plena propiedad.

El anuncio presenta la operación como una inversión a largo plazo en una zona con potencial de revalorización, más que como una compra pensada para obtener un rendimiento inmediato.

 

Otra oportunidad en Sant Pere i Sant Pau

La misma fórmula aparece también en Sant Pere i Sant Pau. En este caso, se trata de una vivienda con un valor de mercado aproximado de 139.900 euros y un propietario actual de 78 años que conservaría el usufructo vitalicio.

La oferta destaca que la adquisición permite entrar en la propiedad del inmueble con un descuento respecto al valor de mercado y esperar la futura consolidación del pleno dominio.

Este tipo de operaciones suelen dirigirse principalmente a compradores que no necesitan disponer inmediatamente de la vivienda y que plantean la compra como una inversión patrimonial a medio o largo plazo.

 

Comprar más barato, pero sin saber cuándo se podrá utilizar

El principal atractivo de la nuda propiedad es precisamente el descuento. Como el comprador no puede usar la vivienda mientras haya un usufructuario, el precio suele situarse por debajo de lo que tendría el mismo piso si se vendiera con plena disponibilidad.

La contrapartida es que no existe una fecha concreta para poder ocupar o explotar el inmueble cuando el usufructo es vitalicio. Por lo tanto, no es comparable directamente con la compra convencional de un piso para entrar a vivir o ponerlo inmediatamente de alquiler. Si el propietario tiene 78 años cuando vende el piso, pero acaba llegando a los 105 años de vida, el nuevo propietario tendrá que esperar 27 años para poder hacer uso de la vivienda.

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