A poco más de un año para las elecciones municipales de mayo de 2027, la capital del Baix Camp se encuentra inmersa en una transformación urbanística y social que está cambiando cómo es la ciudad. El ejecutivo liderado por la alcaldesa Sandra Guaita está consolidando una serie de proyectos estratégicos que están redefiniendo el municipio. La estrategia del gobierno municipal exige demostrar que la bandera de “la escucha activa" no es solo un lema, sino que se traduce en hechos concretos sobre el terreno.
La vivienda como punta de lanza y la deuda histórica con el sur
La política de vivienda se ha convertido en el eje central y más reivindicado de esta acción de gobierno, consciente de que el acceso a un hogar es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Para paliar la evidente falta de pisos asequibles en el mercado libre, el consistorio ha desplegado una estrategia a dos bandas. Por un lado, ha combinado la compra de inmuebles de segunda mano por la vía del tanteo y retracto para tratar de parar el impacto de manera rápida. Por otro, ha impulsado la construcción directa. Actualmente, las promociones en marcha en las zonas de Mas Iglesias -pisos que se entregarán a finales de año- y La Riera suman 192 nuevos pisos protegidos.
Esta cifra, ya de por sí destacada, se ampliará sustancialmente gracias a la colaboración con el Plan 50.000 de la Generalitat de Catalunya. Esta alianza se materializa con la cesión de solares municipales situados en la calle del Ball de Diables y en la calle de Vilafortuny, unos terrenos preparados que permitirán levantar 129 viviendas adicionales.
Paralelamente a este escudo social, el gobierno local busca saldar lo que califican de "deuda histórica" con la zona sur a través del ambicioso Plan de Barrios Reus Sud. La gran apuesta urbanística en este sector densamente poblado es la pacificación y transformación de la calle Astorga.
El proyecto, ya en marcha, prevé convertir esta vía en un auténtico eje cívico, ganando espacio para el peatón, incorporando más zonas verdes, creando nuevos espacios de estancia e instalando un mejor alumbrado para garantizar la seguridad. El objetivo final es conectar de manera amable y fluida. Esta reforma física no se entiende sin su contexto de movilidad, ya que enlazará directamente con los futuros ejes metropolitanos.
La esperada residencia del ICASS y el impulso metropolitano
En el ámbito de los grandes equipamientos de ciudad, el proyecto para desatascar la residencia de la tercera edad del ICASS destaca como uno de los logros más relevantes y esperados del mandato, dando respuesta a años de reivindicaciones por parte de usuarios y familiares. La hoja de ruta institucional ya prevé abrir la licitación pública para el derribo completo del antiguo y obsoleto edificio. Este paso previo dará paso a la construcción de un nuevo centro residencial de última generación, diseñado para responder a los estándares más modernos de sostenibilidad energética y articulado en torno a nuevas unidades de convivencia, mucho más amables y adaptadas a las necesidades asistenciales del siglo XXI.
Asimismo, en materia educativa y deportiva, se ha desatascado finalmente la construcción del reivindicado pabellón del Molinet. Esta instalación, anexa al IES Roseta Mauri, no solo dará servicio diario a los alumnos del centro educativo, sino que está llamada a cubrir las urgentes necesidades deportivas y asociativas de un sector en plena expansión demográfica como es Mas Iglesias.
Todo este volumen de obra pública convive con la clara vocación de ejercer de motor económico territorial y así lo refleja el distintivo de Ciudad de la Ciencia y la Innovación, el cual recibió Reus el año pasado y que permite a la ciudad entrar en un grupo de 112 que creen en la innovación para la transformación. En la vertiente de la transición ecológica, el ejecutivo mantiene su apuesta verde con el crecimiento de la bicicleta compartida La Ganxeta, una cara amable de la movilidad sostenible que, no obstante, contrasta con los retos de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE); una normativa de implantación obligada que, hoy por hoy, continúa generando algunas fricciones y recelos entre el tejido comercial y vecinal de la ciudad, igual que las generó la ubicación de la estación de autobuses en Mas Iglesias, que fue cambiada tras escuchar el descontento de los vecinos.
El escenario político: la carrera hacia la alcaldía del 2027
Con esta densa obra de gobierno sobre la mesa, los motores de los partidos ya funcionan a un año de las urnas. El PSC de Sandra Guaita basa toda su estrategia en capitalizar esta gestión, proyectando una imagen de estabilidad y de una ciudad en plena ejecución de obras. Guaita, con toda probabilidad, buscará revalidar la vara de alcaldesa con el PAM como principal escudo.
Quien también afronta el 2027 con el objetivo de liderar la ciudad es Esquerra Republicana (ERC), pero con una cara nueva. Después de una década marcando el paso de los republicanos, Noemí Llauradó ha dado un paso al lado para facilitar una sucesión "natural y orgánica". Su número dos, Daniel Recasens, ha sido escogido por unanimidad en asamblea. El actual concejal de Cultura toma las riendas asegurando que ERC vive un "momento dulcísimo" y con un objetivo claro, alcanzar la primera alcaldía republicana para Reus, recogiendo el legado del trabajo hecho por Llauradó al frente del municipalismo.
Muy diferente es el clima en Junts per Reus, el principal partido de la oposición. La formación postconvergente acusa al gobierno tripartito de "desgavell", asegurando que mantienen la ciudad "dormida" y viven de las rentas del pasado. Teresa Pallarès, portavoz del grupo, promete un modelo basado en el "rigor" y una verdadera estrategia de futuro. Sin embargo, Junts todavía mantiene la incógnita sobre quién encabezará la lista electoral, posponiendo la decisión final a lo que dicte la Asamblea Local cuando llegue el momento, que se espera que sea en las próximas dos o tres semanas, según informan a La Ciutat.
Finalmente, el otro socio del ejecutivo, Ara Reus (Ara Pacte Local), se aferra a la estabilidad. Daniel Rubio se encamina hacia una nueva candidatura bajo el lema del orden, el progreso y un "nacionalismo local" de ciudad. Con la intención de retener el talento, mejorar infraestructuras y continuar pisando calle, Rubio pretende consolidar su suelo electoral fidedigno y ser, de nuevo, una pieza clave para la gobernabilidad de la capital del Baix Camp a partir de mayo de 2027.
En este escenario, el mapa político reusense no se limita solo al gobierno y a Junts como principal fuerza de la oposición. De cara a 2027, también habrá que ver qué papel juegan Vox, el Partido Popular y la CUP, tres formaciones con representación en el pleno y con capacidad para condicionar el debate municipal desde posiciones muy diferentes. Vox y PP buscarán consolidar y ampliar el espacio de la derecha, especialmente en cuestiones como la seguridad, la movilidad, la fiscalidad o la gestión del espacio público. La CUP, por su parte, intentará recuperar centralidad en los debates sociales, de vivienda, servicios públicos y modelo de ciudad. Todo ello en un Ayuntamiento donde el pacto entre PSC, ERC y Ara Reus ha garantizado una mayoría absoluta estable durante el mandato, pero donde la oposición intentará convertir el desgaste de gobierno y las carpetas abiertas en argumentos electorales.