En Altafulla, durante los últimos tres años, ha habido una actualidad política digna de una ciudad de 100.000 habitantes. En conjunto, lo que no ha habido es una moción de censura, aunque sí una ruptura del gobierno. De todas formas, el municipio ha avanzado en aspectos claves como Baix a Mar, la arena de la playa o la Residencia para Personas Mayores. El ruido político quizás ha llegado a eclipsar, en según qué momentos, la acción de gobierno.
En primer lugar, los coalcaldes han conseguido ejecutar la remodelación de la plaza dels Vents. El espacio actúa como núcleo de Baix a Mar y necesitaba tener un aspecto moderno, cómodo y sobre todo, funcional. El proyecto tuvo que retrasarse un tiempo a causa de los árboles, pero la realidad es que llegará dentro del plazo y en la forma a verano.
La acción de la plaza dels Vents va acompañada de la prevención de inundaciones en Baix a Mar. Para hacer frente a los históricos problemas de acumulación de agua durante los episodios de lluvias torrenciales, el Ayuntamiento ha ejecutado obras de urgencia como la construcción de nuevos colectores pluviales en la Via Augusta. Esta medida de choque se ha complementado recientemente con la sustitución de las antiguas tapas del depósito subterráneo del Puntet por unas nuevas que son filtrantes. La gran apuesta de futuro para blindar el barrio, sin embargo, deberá materializarse de cara a 2027: los presupuestos actuales ya reservan una partida estratégica de 800.000 euros para revertir las pendientes del Camí del Prat y domar el curso natural del agua.
Todo esto en el litoral, donde de manera paralela se ha conseguido salvaguardar el paseo con una inyección histórica de 14.000 metros cúbicos de arena procedentes del Puerto de Torredembarra. Esta barrera natural permitirá aguantar el embate del mar.
Residencia y Centro de Día para Personas Mayores
El otro gran hito de este tramo final de mandato es el desbloqueo de la Residencia para Personas Mayores.
La residencia apostará por un modelo de atención de vanguardia centrado en la persona y basado en "unidades de convivencia", diseñadas para que funcionen como pequeños grupos de vecinos. El edificio ofrecerá inicialmente 45 plazas –con capacidad técnica para ser ampliado hasta 60 plazas en el futuro– e incluirá los servicios de un centro de día para cubrir la alta demanda asistencial de la población de Altafulla.
Cambios en La Violeta y nuevos activos municipales
El balance del consistorio de estos últimos tres años queda redondeado con la puesta al día de otros equipamientos vitales para la ciudadanía. La actuación lúdica más inmediata es la nueva piscina infantil, en plenas obras y presupuestada en 270.000 euros, que se pondrá en marcha este mismo verano completando así la reforma previa del vaso grande de las piscinas municipales.
Sin embargo, el gran salto adelante en cuanto al tejido asociativo y de ocio ha sido el cambio del Casal Cultural La Violeta. Más allá de su importante y costosa rehabilitación arquitectónica, la sala histórica de 1914 ha adoptado un nuevo modelo de gestión profesionalizado. Se ha abierto a los circuitos nacionales de promotoras musicales y teatrales y ha incorporado un servicio de venta de entradas digital, consolidándose definitivamente como centro de las artes escénicas para todo el Baix Gaià.
La vivienda es una de las carpetas pendientes que puede ganar peso de cara al 2027. En un municipio litoral como Altafulla, la presión residencial, el peso de las segundas residencias y las dificultades de los jóvenes para encontrar pisos asequibles han convertido el acceso a la vivienda en un reto estructural.
Movimientos en las filas políticas de cara al 2027
El panorama local dibuja un mayo del 2027 muy disputado después de un mandato cargado de rupturas institucionales.
Al frente del ayuntamiento, la alianza de la Izquierda Independentista de Altafulla (L'EINA-ERC) apuesta por la carta de la estabilidad ejecutiva. Liderados de nuevo por Jordi Molinera, que esta misma primavera ha ganado influencia territorial al asumir un escaño en la Diputación de Tarragona. El movimiento estratégico más llamativo, sin embargo, será con casi toda seguridad el encaje de Tomàs Serra. El actual primer teniente de alcalde, que actúa de concejal no adscrito desde su expulsión de Junts al votar los presupuestos del 2025, ha admitido públicamente la gran sintonía con el equipo de L'EINA y se perfila para integrarse en su lista el año que viene como candidato independiente.
En el lado derecho del pleno municipal, Junts per Altafulla concentra sus esfuerzos en la reconstrucción de la formación desde la oposición. Con la actual portavoz Eva Martínez encabezando el rumbo y rodeada de una ejecutiva renovada, el partido aspira a recuperar la musculatura perdida, intentando alejarse de la gestión y modelo de pueblo impulsado por los republicanos.
A su vez, Alternativa Altafulla -que perdió las elecciones por 29 votos- no ha bajado el tono durante la travesía como primera fuerza opositora. La agrupación mantiene un fuerte perfil fiscalizador alertando, por ejemplo, de la necesidad de pedir nuevos créditos para cuadrar cuentas, mientras advierte que las futuras líneas de acción de la ciudad deben priorizar urgentemente la vivienda social o el apoyo al turismo para aspirar a recuperar el bastón de mando en el año 2027.
El PSC de Altafulla llega al año preelectoral en medio de una fractura interna. La actual y única concejala, Inma Morales, -clave para desbloquear los presupuestos- perdió oficialmente el apoyo de parte de los integrantes de su lista electoral original. A pesar de las presiones, Morales ya ha garantizado su escaño hasta el último día, ya sea bajo las siglas históricas del PSC o como nueva concejala no adscrita, creando un escenario del todo abierto sobre cómo se conformará la candidatura socialista el próximo año.