El Museo de Reus conserva y expone una quincena de documentos originales de Antoni Gaudí que se salvaron del incendio del taller de la Sagrada Familia el año 1936, al inicio de la Guerra Civil española. Se trata de un conjunto excepcional que permite entender mejor el proceso creativo del genio modernista.
Un fondo que se salvó por casualidad
Los documentos llegaron a Reus en 1934, cuando Domènech Sugrañes, discípulo y director de las obras de la Sagrada Familia después de la muerte de Gaudí en 1926, cedió varias piezas al museo local. Solo dos años después, el incendio del taller destruyó la mayor parte del archivo original del arquitecto.
Según el director del museo, Marc Ferran, estos materiales “ayudan a entender cómo Gaudí trabajaba y evolucionaba como creador”, y hoy son clave para investigadores de todo el mundo.
¿Qué se puede ver?
Entre las piezas expuestas hay:
- Dibujos y bocetos originales
- Apuntes sobre arquitectura y naturaleza
- El carné de expositor de la Exposición Universal de 1888
- La fotografía más conocida de Gaudí joven
- Diseños como un relicario o una carroza conmemorativa
Dos elementos destacan especialmente:
- Un cuaderno manuscrito, con reflexiones personales sobre arquitectura
- El proyecto de fachada del santuario de Misericordia, nunca ejecutado
La relación de Gaudí con Reus
A pesar de haber nacido en Reus, Gaudí no dejó allí ninguna obra construida. El proyecto para reformar el santuario de Misericordia no llegó a realizarse por discrepancias con los vecinos. El diseño conservado en el museo es, por lo tanto, el único testimonio de esta iniciativa.
Conservación y futuro
Los documentos, muy delicados, se exponen en vitrinas y se van rotando para garantizar su conservación. El museo también trabaja en la creación de facsímiles y en la digitalización del fondo, que ya se puede consultar en línea.
Además, en el marco del Año Gaudí, el museo prepara nuevas exposiciones y actividades para profundizar en la figura y el legado del arquitecto.
Una colección pequeña pero imprescindible, que convierte Reus en un punto clave para entender una parte del proceso creativo de Gaudí que, en gran medida, se perdió para siempre.