Cada vez más estudiantes presentan problemas de salud mental, los servicios de atención psicológica de las universidades tienen más demanda, y los estudios científicos constatan un incremento del número de suicidios y de conductas suicidas en esta población. De hecho, esta es la primera causa de muerte entre las personas de 15 a 34 años a nivel global. La preocupación por esta situación llevó a las profesoras que coordinan el Servicio de Atención Psicológica de la Universidad Rovira i Virgili, Fina Canals y Anna Huguet, a lanzar una encuesta entre los estudiantes de la URV para conocer su estado de salud mental.
Hasta 2.862 estudiantes respondieron la encuesta completa durante los cursos 2021/22 y 2022/23 (el 71% son chicas, que mayoritariamente se sienten chicas; el 87% son de etnia euro-caucásica, la mitad viven con los padres y el 28% con compañeros de piso). Esto ha permitido hacer una radiografía muy clara de la prevalencia del riesgo de sufrir trastornos de salud mental y también de los factores que están relacionados con este riesgo.
El 30,7% de las personas que respondieron habían tenido en los últimos doce meses un problema emocional o relacionado con el consumo de alcohol o drogas. De estos, dos de cada diez habían tomado medicación para afrontar este problema, y casi cuatro de cada diez habían solicitado ayuda psicológica.
Preguntados por los problemas vigentes en el último mes, los resultados revelan que más de la mitad de los estudiantes (69%) estaban, en el momento de contestar la encuesta, en riesgo de sufrir como mínimo uno de los trastornos mentales que se evaluaron. Estos son los trastornos emocionales los más comunes: el 49% de los estudiantes estaban en riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad generalizada y el 47% en riesgo de sufrir un trastorno de depresión mayor.
“Son cifras muy altas, pero concuerdan con estudios científicos que están saliendo ahora mismo, con muestras mayores, y están obteniendo los mismos números”, explica Anna Huguet.
Aparte de la ansiedad y la depresión, el 15% está en riesgo de sufrir un trastorno de pánico; el 24%,abuso o dependencia al alcohol; el 8%, un trastorno por atracón, y el 3%, bulimia nerviosa. Y hasta un 69% están en riesgo de sufrir al menos uno de los problemas planteados.
La transición como factor de riesgo
Fina Canals y Anna Huguet explican que hay especialmente dos factores a tener en cuenta: por un lado, la transición que viven los estudiantes que empiezan la universidad, ya que han observado que son los estudiantes de grado (en este caso predominaban los estudiantes de primero y segundo) los que presentan un estado de salud mental que despierta más alarmas, en comparación con los estudiantes de máster y de doctorado. “La transición especialmente en edades tempranas se asocia con mucho estrés”, apunta Huguet.
En esta línea, también han detectado que los estudiantes transgénero tienen más riesgo de sufrir como mínimo alguno de los trastornos mentales que se evaluaron a través de la encuesta respecto de estudiantes que se identifican con el género con el que han nacido.
Prevención del suicidio
La encuesta también tenía por objetivo evaluar la conducta y el pensamiento suicida, “una tendencia que incrementa y que hace que nos tengamos que plantear que el abordaje de la salud mental no se puede dejar solo en manos de la sanidad”, apunta Huguet. Así, alrededor del 20% de los estudiantes que respondieron el cuestionario mostró ideación o conducta suicida en los 30 días antes de ser preguntados. Esto incluye tanto los que habían pensado de manera pasiva, los que lo habían hecho de manera activa, y los que tenían un plan de suicidio (7,2%) o habían hecho un intento (0,7%).
Es en este marco que la URV dedica esta semana a prevenir y concienciar del suicidio en el entorno universitario, como parte de las jornadas #TrioLaVida, que impulsan las universidades públicas catalanas y el Departamento de Salud. El profesorado, el personal técnico, de gestión y administración y servicios y el estudiantado han asistido, entre otros, a talleres para saber detectar señales de alarma y proporcionar una respuesta adecuada en situaciones de riesgo inminente de suicidio.
Este jueves, un gran cubo del Sistema de Emergencias Médicas ocupa una buena parte de la plaza del campus Catalunya para que la comunidad URV pueda vivir una experiencia interactiva. La instalación permite a la comunidad URV conocer este servicio público de ayuda con profesionales sanitarios y las dimensiones de un problema de salud pública que afecta especialmente a la población joven. La mesa de prevención del suicidio es un servicio público que se presta desde el 061 Salut Respon y está atendido por profesionales especializados en salud mental de psicología, enfermería y psiquiatría.
El Servicio de Atención Psicológica de la URV
La URV dispone del Servicio de Atención Psicológica (SAP), que ofrece hasta tres sesiones, para orientar a los estudiantes que lo necesiten. Las profesoras del Departamento de Psicología que dispensan la atención al SAP también orientan al profesorado que necesita herramientas para atender a los estudiantes que manifiestan algún problema de salud mental. Las consultas son gratuitas y se pueden pedir a través de la web del SAP.
Solo el año pasado recibieron 145 solicitudes, de las cuales pudieron ser atendidas el 83,2%. El motivo de consulta más común son problemas emocionales, si bien el 30% de estudiantes atendidos en el SAP había mostrado ideación o conducta suicida en el último mes, un 65,5% estaba en riesgo de sufrir un trastorno o depresión mayor, y el 58,8%, de sufrir un trastorno de ansiedad.
Además, la URV, a través del SAP y el Comisionado de Igualdad, Diversidad y Bienestar, participa en la elaboración de un protocolo y una guía de abordaje de la prevención del suicidio que están haciendo todas las universidades catalanas y que se adaptará a la URV, explica el comisionado Victor Merino.
