La profesora del Departamento de Enfermería María Jiménez se ha convertido en la primera catedrática de este ámbito en la URV. Este logro marca un antes y un después para la disciplina y para la carrera académica de las profesionales de la Enfermería. Llegar a esta posición ha sido especialmente difícil para las enfermeras porque hasta 2009 los estudios de Enfermería tenían rango de diplomatura, una titulación que no permitía acceder directamente al doctorado.
Antes de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), las investigadoras y los investigadores que querían acceder a la investigación desde la Enfermería a menudo tenían que cursar una segunda carrera universitaria. Es el caso de Jiménez, formada igualmente en Antropología, y de las investigadoras que la precedieron.
“Esto no quiere decir que antes no se hiciera investigación en Enfermería”, aseguran Dolors Burjalés y Josep Barceló, decana de la Facultad de Enfermería y jefe del Departamento de Enfermería, respectivamente. El perfil de las investigadoras era el de profesionales del ámbito asistencial que decidían iniciar una carrera académica por interés en la profesión, en los cuidados, en evidenciar el porqué de lo que se hacía y mejorar la asistencia.
De hecho, la vocación científica de este colectivo en la URV era tanta que establecieron unas bases incluso antes del Plan Bolonia, con un convenio con la HZ University of Applied Sciences, de los Países Bajos, para cursar el máster y poder acceder a un programa de doctorado. No obstante, el EEES fue el punto de inflexión necesario. De hecho, pronto hará 20 años del Programa Oficial de Posgrado en Enfermería, las bases de lo que ahora son el máster en Investigación de Ciencias de la Enfermería y el doctorado en Enfermería y Salud, que cuenta con más de 100 tesis defendidas, apuntan Burjalés y Barceló.
En 2012, la Escola d’Infermeria de Tarragona se convirtió en Facultad y pasó a regirse por los mismos criterios de acreditación del profesorado que el resto de disciplinas universitarias. Catorce años después, la Facultad de Enfermería es la que tiene una presencia más amplia en las diferentes sedes de la URV (Tarragona, Tortosa, el Vendrell y Vilafranca), donde se están formando 1.087 estudiantes de grado, 74 de máster y 60 de doctorado.
Para María Jiménez, haber llegado a catedrática es el fruto de todo este esfuerzo colectivo para hacer avanzar la disciplina enfermera. En este transcurso, el reto no solo era conseguir la presencia de enfermeras en todos los ámbitos, incluidos los tribunales de evaluación, sino también conseguir que los evaluadores de otras áreas de la salud entendieran que la enfermería es una ciencia más y que las ciencias del cuidado están a caballo entre el humanismo y la biomedicina. Ahora, sin embargo, el escenario ha cambiado.
Ya podemos decir al profesorado lector que puede llegar a la cátedra sabiendo que lo evaluarán sus iguales
Desde el año 1990, Jiménez compaginaba el trabajo en los servicios de Urgencias y en la Unidad Postquirúrgica y de Críticos del Hospital Joan XXIII de Tarragona con la docencia como profesora asociada. Esta etapa dio un giro cuando, en 1997, Carme Nogués, entonces directora de la Escola d’Infermeria, le ofreció la oportunidad de formarse en ética y especializarse en ella.
Ahora María Jiménez es un referente en el ámbito de la ética asistencial y ha contribuido a establecer las bases del cuidado basado en la evidencia para evitar los errores y resarcir un daño. Lo ha hecho desde el ámbito asistencial (ha trabajado en la Unidad de Medicina Legal del Parc Sanitari de Vall d’Hebron), la formación (es máster en Bioética y Derecho y diplomada en Criminología) y la investigación en la URV. “En Estados Unidos -explica- esta es una especialidad que trata sobre cómo hacer las cosas mejor con una base que lo justifique sin ser punitivo”.
Su conocimiento no solo lo transmite en la URV, sino que es profesora visitante en la Universidad de Borås, en Suecia, donde aborda con los estudiantes de grado, máster y doctorado cuestiones de bioética, entre otras, como el trasplante de órganos y la eutanasia, desde la perspectiva de la interculturalidad. “Para la gente de fuera, somos un país multicultural, porque dentro del mismo país somos muy diferentes y los sistemas de salud también”, resume.
Aunque haber partido de una posición de desventaja hace que la investigación en Enfermería esté “en la cuna en algunos aspectos”, Jiménez destaca que el camino ya está abierto para quien quiera emprenderlo: “Ahora no hay que escoger entre el ámbito asistencial y el académico, sino que se pueden integrar ambos o desarrollarse en cualquiera de los dos. No es fácil, pero tampoco imposible”
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