Las precipitaciones registradas en los últimos meses no han sido suficientes y Roda de Berà continuará durante este año en una situación de sequía que obliga a mantener una gestión prudente y responsable de los recursos hídricos.
Esta situación fue analizada ayer durante la Comisión Especial del Agua, en la cual se presentaron los últimos datos técnicos sobre el estado del sistema de abastecimiento municipal. Las conclusiones expuestas ponen de manifiesto que, a pesar de una ligera mejora puntual en algunos pozos, los acuíferos no se han recuperado de manera suficiente ni homogénea, y determinados puntos continúan registrando una disminución de su nivel y rendimiento.
En este sentido, la Comisión, presidida por el concejal Rafael Luna, constató que los pozos se mantienen en una situación de tensión, hecho que obliga al Ayuntamiento a mantener medidas de precaución para garantizar el suministro.
“Hay que tener presente que la disponibilidad de agua subterránea no depende únicamente de las precipitaciones, sino de procesos de recarga que se producen de manera lenta y muy progresiva, a cientos de kilómetros de distancia. El agua que cae en Roda de Berà va a parar al mar, no a nuestros acuíferos”, explica el alcalde Pere Virgili. Por este motivo, las lluvias acumuladas no han sido suficientes para revertir una situación que se arrastra desde hace años y que afecta de manera estructural los recursos hídricos, especialmente a los barrios del norte del municipio que dependen totalmente de los pozos.
En cuanto al estado de los diferentes pozos, los datos analizados muestran una evolución desigual. Mientras que los pozos situados en la Plaza Martorell y en la calle Roma mantienen sus niveles con ligeras mejoras puntuales en el caudal, el nuevo pozo de Cal Llorenç continúa registrando un descenso tanto en el nivel como en su rendimiento. Esta situación evidencia la fragilidad del sistema así como su vulnerabilidad. Por otro lado, el pozo de Berà Mar, con agua salobre, se mantiene como recurso complementario destinado a usos no potables, como el riego, la limpieza viaria o para llenar la piscina municipal, hecho que limita aún más la disponibilidad de agua apta para el consumo humano.
Ante este escenario, y de acuerdo con las conclusiones presentadas, es necesario mantener diversas medidas de limitación y uso racional del agua, con el objetivo de garantizar el suministro y evitar situaciones de riesgo y restricciones, especialmente en periodos de mayor demanda, como la Semana Santa y el verano. Entre estas medidas se prevé, la no instalación de duchas en las playas, pero sí de lavapiés, ya que consumen mucha menos agua que las duchas; la limitación en el funcionamiento de algunas fuentes de boca, que no todas; la aplicación de criterios de eficiencia en el uso del agua en espacios públicos; y, muy importante, la continuidad de las acciones de control y reducción de pérdidas en la red.
En este sentido, el Ayuntamiento está llevando a cabo una campaña de localización de fugas ocultas, algunas de las cuales ya han dado buenos resultados. “Recientemente localizamos una fuga que nos hacía perder unos 30 metros cúbicos diarios, esto es lo mismo que llenar una piscina cada día. Gracias a la campaña se encontró el punto de pérdida y se reparó”, dice el alcalde. Tanto la campaña de localización de fugas como las reparaciones programadas están subvencionadas por la Agencia Catalana del Agua.
Paralelamente, el Ayuntamiento continúa avanzando en el proyecto de conexión con el Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT), previsto en el Plan Director del Agua, una actuación estratégica que debe permitir reforzar la garantía de suministro al municipio y reducir la dependencia de los recursos subterráneos. “Con la entrada de Bonastre en el proyecto se ha ralentizado, porque se han tenido que hacer modificaciones, pero nuestro municipio vecino también sufre la sequía y era necesario hacerlo”, asegura Virgili. Este proyecto se plantea como una solución estructural a medio y largo plazo para mejorar la recuperación del sistema de abastecimiento y realizar interconexiones con el resto de depósitos municipales.
Por su parte, el presidente de la Comisión, Rafael Luna, valoró muy positivamente los esfuerzos que están realizando los técnicos municipales para intentar avanzar en el proyecto de conexión con el CAT, sin embargo, “a veces la burocracia es tan lenta y tozuda que por mucho que se quiera avanzar más rápido, no se puede. Mientras tanto, habrá que seguir incidiendo en la sensibilización y concienciación ciudadana en el ahorro de agua a través de campañas institucionales”, asegura.
El consistorio hace un llamamiento a la responsabilidad y a la colaboración de la ciudadanía para hacer un uso consciente y eficiente del agua. En el contexto actual de cambio climático y de creciente presión sobre los recursos hídricos, la implicación de todos es clave para preservar un bien tan necesario y escaso, y garantizar su disponibilidad.