La Serrallenca, un carácter grabado a fuego

14 de diciembre de 2023 a las 11:36h

A finales del siglo pasado, el retorno a la democracia vino acompañado en Tarragona de la recuperación de muchos elementos del cortejo popular. Aunque la gran mayoría de ellos tenían referencias previas en la ciudad, algún otro no había tenido aquellos predecesores y fue toda una novedad, como es el caso de la Víbria. “Los Diables de Voramar del Serrallo tenían la inquietud de salir al cortejo, pero, como ya había un baile de diablos, no se podían añadir. Entonces, pensaron en participar a través de una bestia”, relata Fran Rodríguez, actual jefe de grupo de la Víbria.

Tal y como explica, el elemento que se presentó en primera instancia no gustó a la Asesora del Cortejo -quien decide su entrada. A diferencia de la que conocemos actualmente, aquel prototipo tenía la cabeza de murciélago. La negativa no hizo bajar los brazos a la gente del Serrallo y decidieron darle la vuelta. El estudio heráldico de Dídac Bertran, el diseño de Jordi Assamà y la tarea del escultor Josep Agustí dieron forma a la Víbria que saca fuego por las calles tarraconenses hoy en día: dorso de mujer, cabeza y patas de águila, cola de dragón y lengua de serpiente. La versión final comportó varios cambios por el camino e incluso en el último momento se modificó el color, descartando uno más llamativo que se había pensado.

A pesar de poder recoger algunos detractores por su falta de referencias, lo sacaron adelante por ser un elemento arraigado al bestiario tradicional catalán. El 20 de septiembre de 1993 fue el momento de presentarla en sociedad, apadrinada por la Pàjara de Terrassa.

Carácter marinero

 En estos 30 años la colla ha evolucionado y ha sufrido algunos cambios internos. Uno de ellos es la flexibilidad que se ha establecido entre los diablos y la bestia. Según remarca Fran, “antes la Víbria estaba vista para dar el paso cuando te hacías mayor, porque es más calmada que los diablos. Pero desde hace unos diez años esta mentalidad ha desaparecido y se ha pensado que sea todo más fluido, donde puedes ver también gente joven”.

Aparte de este rasgo, su vinculación con el Serrallo también se ha modelado en estas tres décadas. En sus inicios la mayoría de gente era del barrio marinero, que le imprimía un carácter de “fuerza y de gente del mar”. De hecho, Fran narra la anécdota del Torres para ejemplificar este talante. “No hay nadie que haya levantado la Víbria a pulso y se haya puesto a caminar. Sólo el Torres, que era del Serrallo, podía hacerlo sin necesidad de levantadores”.

A pesar de haber perdido parte de esta “garra” que les caracterizaba, tanto la pieza como la entidad siguen arraigados en el Serrallo y lo reivindican allá donde van. Iván Luna, uno de los portadores, recalca que la Víbria “tiene aquella manera de caminar y esta personalidad que no cambiaremos nunca. Es un carácter marcado a fuego”. Además, señala que la gente del barrio siempre les piden que quede claro que no se trata de la Víbria de Tarragona, sino de La Serrallenca. Un encargo que tienen bien presente cuando fuera de Tarragona les preguntan: '¿De dónde venís?'.

 

Un momento místico

Como todas las entidades que disfrutan de un extenso recorrido, la historia de la Víbria está repleta de momentos clave.  La bajada por las escaleras de la Catedral el día 23 de septiembre es uno de estos instantes especiales que comenzó cuando habían pasado pocos años de su creación. El 1995 la colla ya la quería hacer bajar por las escaleras y todo el mundo les trató de locos. “¿Por qué tenemos que dar la vuelta si la podemos bajar por las escaleras?”, se preguntaban entonces en el barrio. Finalmente, desistieron, pero Ramón Solé quiso acabar con la discusión al año siguiente y la hizo bajar.

Desde aquel momento, el acto se ha convertido en un instante especial para la colla e incluso aseguran que para ellos es el punto en que empieza y termina el año. “Se forma un ambiente místico y la ciudad te aclama al bajar, todos estamos con la piel de gallina”, describe Iván, que este año será el encargado de bajarla por las escaleras. “Todos sabemos que no deja de ser una pieza, pero en aquel momento incluso te llegas a creer que estás viendo un personaje de verdad”, añade el portador. Por su parte, Fran también recalca este punto emotivo del acto: “hasta que no sales de la plaza de las Cols no te das cuenta del momentazo que acabas de vivir”.

Junto con la primera vez en que se instauró esta tradición, Fran e Iván destacan otros momentos que han sido especiales durante estos 30 años. Cuando Rosa Mallol 'La Pachicha' se convirtió en la primera y de momento única portadora mujer de la Víbria, la primera salida de la entidad en 1994, la salida a Lisboa o el momento en que la gente de la Víbria de Reus les pidió que la Serrallenca fuera su madrina.

 

La Vibrieta

Entre los otros actos que han hecho crecer la entidad, también se encuentra la entrada de la Vibrieta en el año 2006. Iván explica que en su presentación fueron “muy rompedores” y quisieron huir del típico acto protocolario. Para ponerle un toque de humor a su estreno, invitaron al Boc de Vandellòs, padre de la Vibrieta y elemento que destaca por su pene gigante. En el acto, simularon un cortejo entre el Boc y la Víbria que terminó con la aparición de su hija entre fuegos artificiales. Para acabarlo de arreglar, repartieron los típicos caramelos de los bautizos entre los asistentes.

Más allá de la anécdota de la presentación, la Vibrieta se ha convertido en la cantera de la entidad. Una formación que no termina a los 12 años, como ocurre con la mayoría de bestias pequeñas. “Es una pieza que por sus dimensiones y peso permite que un niño de 13 o incluso 15 años no quede mal. Esto nos ayuda a hacer mejor la transición entre la Vibrieta y empezar a tocar los tambores en la Vibria con 16 años”, recalca Fran.

 

El chupete reservado

Si hablamos de la relación de la entidad con los más pequeños, no nos podemos olvidar del acto tradicional en que los niños ofrecen su chupete a la Víbria como símbolo de su crecimiento. Los inicios fueron también en 2006, después de ver como era una costumbre arraigada en piezas como el Camell de Molins o la Víbria de Poblenou. Lo adoptaron pensando que sería un acto con un formato bastante reducido. De hecho, en aquel momento ya existía la tradición de darle el chupete al Nano capitán, pero esto no fue un impedimento para que la primera edición fuera “un éxito absoluto”.

El acto ha ido creciendo hasta el delirio colectivo que se dio el año pasado. Normalmente, el baile daba por terminado el acto y volvían en pasacalle hasta la casa de la fiesta. Pero en 2022 el número de personas que les siguieron fue tan elevado que tuvieron que hacer un nuevo baile en la plaza de la Font y, a pesar de remarcar que había finalizado el acto, un buen puñado de estas personas les acompañaron -con cochecitos incluidos- hasta la casa de la fiesta. Para contar con un inicio y un final más pautado y para celebrar su 30º aniversario, este año está previsto que terminen el acto con una merienda de coca con chocolate en la plaza del Rei.

 Aparte de este acto, la entidad ha estado todo el año haciendo actividades para sus socios y exsocios entre los que destacan un torneo de FIFA, una competición de pádel, la salida al jungle trek, el sorteo de la mona, las cervezas conmemorativas o la comida de familia en el Àncora. En cuanto a los actos abiertos al público, en esta Fiesta Mayor se estrenará una exposición de su historia y también organizarán dos charlas sobre el folclore en Cataluña y la trayectoria de la entidad.

Mutación de la piel

Sin embargo, el plato fuerte de su aniversario será la tarde del primer domingo de fiestas, el 17 de septiembre. Aquel día han invitado a 10 bestias de fuego punteras en Cataluña para hacer un pasacalle entre la plaza de la Font y la plaza de las Cols. El recorrido servirá también para escenificar la mutación de sus trajes. El pasacalle lo comenzarán con miembros de la Víbria que llevaron la primera vestimenta y, al llegar a la plaza del Rei, se añadirán los que han lucido sólo la actual. El trayecto final lo recorrerán cada uno con su traje y en la plaza de las Cols se despedirán de ellos para dar paso a su nueva imagen diseñada por Edu Polo, confeccionada por Olívia Cris y pintada por Maria Teresa Gallego. Una presentación que prometen que huirá de los estándares habituales y buscará ser “rompedora”. Sorpresas y fuego para conmemorar los 30 años de la Serrallenca.