El artista, fallecido en 2019, tenía un fuerte arraigo al municipio pobletano, del cual fue vecino por arraigo paterno y donde decoró el camarín de la Virgen del Lledó, en la iglesia del municipio.
El Ayuntamiento trabaja en la preparación de una exposición temporal en el marco de la Fiesta Mayor de Sant Joan, a partir de una selección de las obras pictóricas entregadas por la viuda del artista. El próximo 18 de junio por la noche, justo después del acto de inicio oficial de la Fiesta Mayor de Sant Joan, la Pobla de Mafumet vivirá uno de los momentos culturales más destacados del año con la inauguración de la exposición pictórica y póstuma de Antoni Pedrola i Font.
El legado del reconocido artista, de gran arraigo en el municipio pobletano y que falleció en 2019, estará así presente en la celebración de una Fiesta Mayor que le reserva un espacio privilegiado en el programa de actos y en el propio municipio: la sala Tarsici Baget, en los bajos de la Casa de la Vila, mostrará al público una recopilación de su obra pictórica, a partir de una selección de las obras y documentos que Elisa Queralt Galobardes, viuda de Pedrola, ha donado al municipio.
En este sentido, Queralt ha hecho donación de más de 180 documentos del artista, que incluyen tanto obras pictóricas como herramientas, materiales, manuscritos, etc. de uno de los máximos expertos en materiales, procedimientos y técnicas pictóricas de Cataluña.
Actualmente, el Ayuntamiento trabaja en el proceso de selección de las pinturas recibidas con el fin de concretar el alcance y materiales que formarán parte de una exposición que, más allá de la inauguración, será visitable del 20 al 23 y del 28 al 30 de junio de 10 a 14 h y de 18 a 20 h.
Antoni Pedrola i Font, nacido en Vistabella en 1928 y fallecido en Barcelona en 2019, hizo su primera exposición individual en 1952 en Vilafranca del Penedès. Dos años después ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi. En 1956 la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi le premió con la Medalla Masriera.
En su función como docente, fue profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios (Llotja) de Barcelona (1960-78), de la Escuela Superior Técnica de Arquitectura de Barcelona (1965-73) y de la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi como catedrático de procedimientos pictóricos a partir de 1973. También fue colaborador y más tarde responsable técnico y artístico de la Escuela Internacional de Pintura Mural de Sant Cugat (1978-85), y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, de la que se jubiló en 1998 y donde fue director del departamento de Representación y Análisis Compositiva (1986-92).
En cuanto a su legado pictórico, Pedrola tiene pinturas murales en la Pobla de Mafumet (1959-60), y pinturas y decoración integral en el camarín de la Virgen del Lledó (1960) en la iglesia de Sant Joan Baptista, en el mismo municipio; en la capilla de Can Nicolau de Vinyols i els Arcs, donde además diseñó una vidriera (1970), y en la parroquia de Santa Maria de Castellar de N'Hug (1980).
Su obra, unida a su talento y conocimientos, le hicieron merecedor de numerosas distinciones a nivel internacional, entre las que destacan la medalla Tapiró de la Diputación de Tarragona (1964), la Coppa Reggia de la academia Gli Etruschi, de Grosseto (2005), el premio internacional Sandro Botticelli de la academia Il Marzocco, de Florencia (2006) y la placa de plata de la Accademia Severiade, de Milán (2007).
Más allá de su producción, el vínculo de Antoni Pedrola i Font con la Pobla de Mafumet se extiende también a sus orígenes, ya que su padre, el compositor, organista, director de coro y maestro Salvador Pedrola i Parisi, trabajó allí como maestro en los años 30 del siglo pasado, además de fundar allí el conjunto coral Schola Cantorum en 1930 y una escuela de música de largo recorrido en el municipio. Natural de Vila-seca, estableció su residencia en la Pobla de Mafumet, donde falleció en 1973, por lo que los años de infancia y juventud de Antoni Pedrola i Font transcurrieron en las calles del municipio pobletano.