La Feria de Música Emergente y Familiar de Vila-seca (FIM) ha cerrado este domingo la 19ª edición después de cuatro días de actividad y se reivindica como referente en el descubrimiento de nuevos talentos de la escena musical. El festival, como es habitual, ha combinado la vertiente profesional con una programación musical "arriesgada y ecléctica". En esta ocasión se ha registrado récord de profesionales del sector, con 560 asistentes acreditados, lo que supone un 35% más que el año pasado. Así, se han hecho más de 280 reuniones rápidas o 'speedmeetings' y 36 mentorías a artistas emergentes, además de otras actividades profesionales. Bajo el lema 'Donde todo empieza', el festival ha reunido a unos 9.000 espectadores en más de medio centenar de conciertos para todos los públicos.
