Se abre el concurso para transformar Ca Padró en la futura escuela de música en Valls

02 de noviembre de 2022 a las 10:29h

Nueve estudios de arquitectura han presentado la solicitud de participación al concurso de ideas para la rehabilitación del histórico edificio de Ca Padró de Valls y su conversión en el futuro equipamiento público de la Escuela Municipal de Música Robert Gerhard de Valls.

En la primera fase del concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento, el jurado elegirá a principios de otoño hasta un máximo de cinco gabinetes de arquitectura que serán los que, en la segunda fase, deberán presentar los estudios previos del proyecto. Para el primer cribado para elegir cuáles de los aspirantes optarán a la segunda fase del concurso, el jurado se centrará en criterios de solvencia técnica y su experiencia en proyectos de esta envergadura, tanto en lo que respecta a escuelas de música como a equipamientos públicos socioculturales o educativos y edificios energéticamente sostenibles. Los estudios seleccionados deberán presentar durante la segunda fase sus estudios previos y, a principios de 2023, se elegirá la propuesta ganadora. En este punto, el jurado valorará aspectos tan diversos como la calidad arquitectónica y urbanística de la propuesta, su viabilidad constructiva, la integración de los importantes elementos patrimoniales de Ca Padró en el futuro equipamiento, así como su adecuación al plan funcional de usos del programa de necesidades de la escuela de música. El estudio de arquitectura seleccionado, además del premio del concurso de ideas de 15.000 euros más IVA, se le encargará la redacción de los proyectos básicos y ejecutivos para Ca Padró como nueva escuela de música, unos trabajos técnicos valorados en 105.000 euros.

Edificio protegido 

De esta manera, el Ayuntamiento continúa, desde que el año pasado completó la expropiación del inmueble, con el proceso para convertir Ca Padró en la nueva sede de la escuela de música de Valls. Ca Padró tiene una situación privilegiada, en medio de la calle de la Cort y entorno a la Capilla del Roser, bien cultural de interés nacional. Ca Padró configurará además un anillo cultural junto con los equipamientos de la Biblioteca Carles Cardó y el Museo Casteller. La actuación se centra en la rehabilitación del casal gótico de Ca Padró que tendría sus orígenes entre la segunda mitad del siglo XIV y el siglo XV. Previo al concurso de ideas, el Ayuntamiento ya ha realizado un estudio arqueológico exhaustivo. Los arqueólogos han confirmado que el origen del edificio no se encuentra en el antiguo hospital medieval de Santa Anna -como se creía hasta ahora-, pero aun así tiene un importante valor histórico.

El edificio era un gran casal que daba a la calle Forn Nou y de la Cort, propiedad de la familia noble de los Tamarit el último tercio del siglo XIV e inicios del XV y que después pasó a la familia Torra. Otra parte de la finca correspondía a una casa limítrofe a la capilla de Santa Anna (la actual capilla del Roser) que perteneció primero a la familia Huguet y después a los Jofre. Las dos fincas, adquiridas por la familia Bellver, se unificarían a finales del siglo XVI. El estudio arqueológico permite datar las principales reformas efectuadas en el inmueble por las diferentes propiedades, entre ellos los Càncer, Portell y Padró que, ya a finales del siglo XIX, transformaron parte del edificio, en la zona de la calle Forn Nou, en una fábrica textil de géneros de punto. Los trabajos arqueológicos han documentado, entre otros elementos, algunos arcos diafragmas así como restos de una escalera noble definida por arcos carpaneles en la planta baja. El estudio confirma que hay estructuras de Ca Padró compartidas con otras edificaciones vecinas y por eso los participantes al concurso de ideas deberán analizar el entorno más inmediato y hacer una propuesta de ámbito de intervención. El proyecto ejecutivo que deberá redactar el equipo de arquitectura ganador del concurso deberá prever todos los elementos para que Ca Padró pueda acoger la escuela de música. Los primeros cálculos estiman que la rehabilitación del edificio para el nuevo equipamiento podría comportar una inversión superior a los 3,4 millones de euros y, en este sentido, el consistorio ya ha solicitado acoger-se a los fondos Next Generation con financiación de la Unión Europea.