Los trabajos finales de rehabilitación de la antigua iglesia de San Francisco, en la zona sur de la ciudad, avanzan a buen ritmo. La pandemia y los problemas de suministro de materiales han retrasado la ejecución, de seis meses previstos inicialmente, a un año de obras. Con todo, la concejala de Urbanismo, Patrimonio y Centro Histórico, Sònia Roca, calcula que las obras se podrán terminar esta primavera.
"A raíz de un derrumbe de la cubierta de la iglesia en 1969 se cerró al público y en 1978 el Arzobispado de Tarragona la cedió al municipio", recuerda Roca. "Queremos poner en valor este edificio patrimonial, con la iglesia y el convento, que se había quedado sin uso; la rehabilitación de patrimonio no sólo debe quedarse en rehabilitar, sino también dar un nuevo uso al espacio", añade la concejala.
El edificio es de titularidad municipal y está catalogado como Bien Cultural de Interés Local, si bien los escudos exteriores son de interés nacional. La iglesia, que arrastraba diversas patologías, desde fisuras en muros a humedad por filtraciones de agua, se reaprovechará como equipamiento cultural. Las obras están tan avanzadas que el Ayuntamiento incorporará más mejoras, como una salida de emergencia.
El futuro en San Francisco
El planeamiento urbano de Valls también prevé una reconversión de todo este ámbito de San Francisco, en pleno centro histórico. El mes de octubre pasado ya se hizo una primera visita dentro del templo, coincidiendo con las jornadas europeas del patrimonio, y ahora, justo finalizando la primera fase de recuperación, esta vieja iglesia dedicada a San Francisco de Paula acogerá su primer acto cultural.
Dentro de la iglesia ya hay movimiento para montar la exposición. Se trata de una videoinstalación lumínica inmersiva de nueva producción del artista Rubèn Verdú, coproducida por el Centro de Arte Tecla Sala y el Museo de Valls, junto con una instalación del catalán Oriol Vilanova, galardonado con el Premio ArtContest, y un último trabajo de la colección MACBA del artista Gordon Matta-Clark.
