El Museo de Valls presenta la exposición Gelo. De los bares musicales de Tarragona a los extraterrestres del Montsià (1980 – 2020), una muestra que se inaugura este sábado 10 de julio a las 8 de la tarde y que se podrá ver hasta el 30 de agosto. La exposición, comisariada por Assumpta Rosés, ocupa las dos plantas del museo, con la obra original y sorprendente del artista Gelo, un pintor que tuvo un alto reconocimiento en las últimas décadas del siglo pasado y que ha estado retirado en el Montsià los últimos 20 años.
Recluido, no inactivo, el Museo de Valls presenta una selección de obras escogidas, reunidas de los fondos del artista, de una docena de coleccionistas y tres museos. La primera planta del museo está dedicada a la obra correspondiente al período entre los años 1980 y 1997, con grabados, esculturas de torres y puertas, máscaras y grandes pinturas murales sobre tela con paisajes construcciones y personajes imaginarios, algunas hechas con pinturas fluorescentes.
La segunda parte de la exposición recoge el trabajo realizado en su retiro de Ulldecona. Su obra mantiene el interés de una creación original e imaginativa, refleja las dificultades de integración y la extrañeza, los años de la crisis económica y la enfermedad y muerte de su compañero, el pintor Farola. En esta etapa, su obra se ha decantado hacia el arte pobre y de reciclaje y la valoración de materias naturales. Pequeñas esculturas y relieves con personajes expresivos y extraños, una instalación de torres coloristas hechas con cajas recicladas, pequeños rótulos con palabras pintadas y la serie "Vanitas" con cráneos humanos o de animales, cabezas cadavéricas y manos atravesadas por puñales.
Gelo ha expuesto en sus cuarenta años de trayectoria artística, en Tarragona, Valls, Reus, Barcelona, Ciudad de Palma, Pollença, Santiago de Compostela, Piedras Blancas (Asturias), Madrid, Valencia y Turín (Italia).
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GELO, Juan Jesús Enríquez Domínguez, artista nacido en 1956 en Huelva, pasó la infancia y adolescencia en Puigpelat y en Valls y vivió en Tarragona entre 1970 y 1997, activo en el movimiento cultural de los años de la transición democrática. Los últimos años ha vivido en Ulldecona, en el Montsià.
La obra de Gelo configura un universo poliédrico donde conviven signos e imágenes de culturas antiguas (que conoció en la adolescencia en la Biblioteca Popular de Valls) con formas de la vida urbana, la cultura popular o los medios de comunicación de masas. La estética inclusiva del pop le permitió utilizar la iconografía que tenía asimilada, junto a imágenes de la actualidad política o social, estampas de sus ídolos musicales y composiciones imaginarias. El suyo es un camino con incursiones al pasado y al futuro, guiado por signos, símbolos, palabras o visiones del patrimonio cultural colectivo, orientado por arquetipos ancestrales y pensamiento angélicos. Evidentemente hay arquetipos positivos y negativos, así como ángeles de buenos y malos pensamientos.
Trabajaba con técnicas de pintura, dibujo, escultura, máscaras y, especialmente, grabados. Practicó el grabado en la Escuela de Arte de Tarragona y en el taller de Marià Casas. Trabajó esta técnica haciendo estampas que luego modificaba con pintura, convirtiéndolas en piezas únicas. Las iconografías se centran en representaciones de figuras simplificadas, animales, torres, palacios, paisajes idealizados y de carácter escenográfico. Todo y añadiendo palabras y signos decorativos que llenaban las composiciones de color.
En los años del Montsià, los trabajos presentan un contínuum estilístico y temático y conectan sus iconografías habituales con un contenido un poco más ácido, con referencias a la estética Punk y el arte pobre. Las obras son coloristas, contundentes, combina trabajo sobre el plano, pinturas sobre tela, madera y papel, con creaciones volumétricas o de relieve y pequeños rótulos con palabras pintadas. En todos ellos, aprovecha materiales reciclados, por convicción y por economía de medios.
Destaca la serie que denomina "Extraterrestres del Montsià", un trabajo en el que crea personajes extraños, a partir de restos de poda, troncos, pintura, metales y papeles o plásticos recortados. Hacen pensar en las dificultades de relación sufridas por él y su compañero Farola, personajes extraños al pueblo y a sus vecinos. Los seres imaginarios que denomina "extraterrestres" son figuras grotescas, hechas con fragmentos de la naturaleza que mejor lo acogió, transformados en personajes - espejo, cómplices de la propia extrañeza.
