Todos En Azul es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja desde 2019 por la inclusión de las personas con autismo. Entrevistamos a su presidente, Juan José Caravaca, para conocer más en profundidad la asociación, saber qué actividades llevan a cabo y descubrir los nuevos retos que encaran.
¿Cómo nace Todos en Azul?Todos en Azul comenzó en el año 2019, creado por un grupo de padres que teníamos niños con autismo. Vimos que había muchas necesidades de implantar proyectos para este colectivo. Entonces, planteamos el proyecto Pictogramas, que buscaba dar más accesibilidad a las personas con autismo a establecimientos y lugares públicos. Después estuvimos trabajando en una cuestión que muchas familias nos solicitaban: un centro de verano. Al acabar la escuela, no había ningún espacio donde los niños pudieran continuar con sus rutinas. Es decir, un espacio donde los padres pudieran dejar a los niños con tranquilidad. El problema es que los centros ordinarios no tienen los recursos que puede necesitar una persona con autismo. Desde hace tres años lo organizamos y acogemos también a personas con otras patologías que no son autismo. Lo que hacemos es darles la oportunidad de poder participar en un centro.
Comentas que los centros convencionales no tienen medios suficientes. ¿Qué les falta?Los centros ordinarios son grupos grandes (20-30) y quizás solo tienen cuatro o cinco monitores. En nuestro caso, el monitoraje es uno por uno. Es decir, una persona por cada niño. Tenemos muchos perfiles de niños: escapistas, otros que se lo meten todo en la boca, algunos que pueden salir y cruzar la carretera... Lo que queremos es que la familia esté tranquila y sepa que están en un lugar con monitoraje profesional uno a uno, un espacio cerrado y un entorno seguro. Tenemos profesionales de todo tipo, como logopedas o enfermeros. Principalmente, para que si hay alguna emergencia, puedan saber cómo actuar.
¿De aquí también surge el Centro de Apoyo?En 2022 iniciaron el proyecto del Centro de Apoyo, que está vinculado con el centro. Se trata de un apoyo constante a las personas con autismo durante todo el año, acompañamiento familiar y asesoramiento. En el Centro hacemos muchas actividades terapéuticas grupales (3-4 niños) y hacemos una terapia individualizada. Trabajan dos profesionales que tratan el ámbito de la discapacidad y están en pleno contacto con los profesionales que atienden a los niños fuera del centro.
Recientemente, han anunciado un acuerdo para mejorar este espacio. ¿Qué cambios comportará?Las mejoras consisten en nuevas actividades y materiales que ahora no tenemos. Por ejemplo, ir a la piscina una vez a la semana, sesiones de hipoterapia o sesiones de musicoterapia. Se nos iban fuera del presupuesto y con estas ayudas las podemos financiar. Son actividades que les benefician mucho.
¿Cómo financian la mayoría de actividades?El centro se financia a través del Ayuntamiento de Tarragona y las familias cubren una parte que falta. Si no hubiera alguna financiación, sería imposible de hacer. Es muy costoso tener una persona por cada alumno. En cuanto al Centro, las ayudas, las donaciones o las empresas que quieren colaborar nos permiten dar más servicio a las familias. Estas pagan una cuota de 50 euros al año, pero con eso no sufragamos muchas cosas. Básicamente, hacemos actividades de Navidad o en Port Aventura y charlas o formaciones con profesionales.
¿Falta concienciación y formación sobre el autismo?Siempre lo decimos, en este mundo hay mucho desconocimiento sobre el autismo. Se necesita un gran programa para los centros para que desde la guardería se trabaje el tema de la inclusión. Ahora mismo la inclusión no existe. Los profesores deberían estar totalmente formados y saber en todo momento cómo trabajar con chicos con TEA (trastornos del espectro autista). Muchas escuelas nos llaman para pedirnos ayuda a la hora de trabajar con niños con TEA. Nos extraña porque son escuelas que incluso tienen SIEI (apoyo intensivo escolarización inclusiva) y, en principio, deberían saber cómo hacerlo. La administración no lo está haciendo bien. Por eso, trabajamos continuamente con el seguimiento de nuestros alumnos y que, como mínimo, en su caso sepan cómo hacerlo. Sin embargo, en la mayoría de escuelas las profesoras con educación especial van desbordadas.
¿Cuáles son los retos que tiene actualmente Todos en Azul?El proyecto más grande que tenemos es el Centro de Autismo Permanente, que es el proyecto grande del Centro de Apoyo. Es decir, el Centro de Apoyo es como el hermano pequeño de lo que queremos hacer. Se trata de un centro que estamos trabajando con el Ayuntamiento y la Diputación y que iría al antiguo laboratorio abandonado de la zona de la T-11 y la Floresta. Hemos reclamado muchas veces este espacio para hacer un centro durante todo el año. Allí no solo se le podría dar servicio a jóvenes con autismo, sino a todo el mundo. Por ejemplo, haríamos formaciones, talleres, invitaríamos a la ciudadanía para entender el autismo, trabajaríamos con la sanidad pública para que sepa cómo atender a las familias... Sería un lugar multiservicio.