Ivana Martínez: "Sin los presupuestos Cataluña perdería 9.000 millones de euros"

Entrevista con la diputada del PSC al Parlamento de Cataluña, Ivana Martínez

18 de marzo de 2026 a las 06:00h
Fuente: PSC

Los presupuestos de la Generalitat llegan este viernes a un momento clave que marcará el rumbo político y económico del país. Hablamos con Ivana Martínez, diputada del PSC por Tarragona, para analizar las claves de las cuentas, los apoyos que pueden hacerlos posibles y los principales retos que afronta el Govern en un escenario de negociación incierta.

 

En estos últimos días tanto el presidente Illa como los diputados socialistas insisten mucho en la necesidad de aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2026, en cambio a pie de calle no parece que esto preocupe demasiado. ¿A qué lo atribuye? 
Claro, a veces los procesos institucionales democráticos -que son necesarios- no acaban de explicar con claridad meridiana de lo que estamos hablando. Mire, déjeme que le explique así: con estos nuevos presupuestos Cataluña ganará 9.126 millones de euros más para poder mejorar la sanidad y educación públicas, la movilidad cotidiana, las prestaciones y servicios sociales, etcétera... Imagínese si son importantes.

 

¿Y si no se aprueban? ¿Hay alguna solución alternativa? 
Estamos en una disyuntiva de caja o faja. O se aprueban los presupuestos y la Generalitat gana casi 10.000 millones de euros para seguir mejorando la vida de la gente, como decía usted antes, a pie de calle o este dinero se pierde. Así de claro. Desde el más estricto sentido común, por lo tanto, sería absurdo perder estos más de 9.000 millones que representan un aumento del 20% de los recursos del Gobierno catalán, reitero, para poder impulsar políticas sociales. Y como sería una absurdidad y una irresponsabilidad me niego a situarme en este escenario, ni que sea como hipótesis.  La alternativa para nosotros es: o presupuestos o presupuestos. 

 

Pero también hay la opción de ir aprobando modificaciones de crédito, ¿no?
Pero es que es absurdo aprobar modificaciones de crédito cuando podemos aprobar los presupuestos. Le diré de otra manera pensando en la gente que nos está leyendo: imagine que tiene la oportunidad de incrementar un 20% sus ingresos familiares. Imagínese que está en esta tesitura y la mayoría de la familia vota en contra de ganar estos recursos. Sería absurdo e insensato, ¿no? Pues eso. 

 

¿Y todo esto afecta al conjunto del país o también afecta aquí en Tarragona?
¡Y tanto que nos afecta! Aquí en las comarcas del Camp de Tarragona las inversiones directas llegan hasta los 330 millones de euros. Esto, ¿es mucho? ¿Es poco? Hay una manera de comprobarlo, comparándolo con los presupuestos anteriores. Y la realidad habla con una magnífica elocuencia: durante la década pasada las inversiones, de media, en Tarragona fueron de unos 48 millones de euros anuales. Pues bien, ¡ahora estamos hablando de 330 millones! Es decir, un incremento de casi el 200%. De hecho, estos presupuestos vuelven a poner a las comarcas tarraconenses en el mapa de las inversiones de la Generalitat. Podríamos decir que aquí tenemos un doble motivo para aprobar los presupuestos, por un lado por el incremento global en el conjunto del país y, por el otro, por el aumento de las inversiones en las comarcas tarraconenses. 

 

Pero estos recursos de los que usted habla ¿a qué se dedicarán exactamente?
A políticas sociales. Estamos hablando de miles de nuevas plazas de residencia públicas, nuevos centros de atención primaria, más Mossos d’Esquadra, el plan de barrios, inversiones en escuelas e institutos, etcétera. Dedicamos hasta el último euro a aquello que importa a la gente: vivienda, salud, educación, seguridad, transporte y movilidad, y nuevas oportunidades. Repito, Cataluña -no yo, o el Partido Socialista- sino el conjunto del país necesita estos nuevos recursos para reforzar los servicios públicos, generar prosperidad y dar respuesta a las necesidades y retos del país.  

 

Si todo parece tan evidente como usted dice ¿dónde está, pues, el problema? ¿Por qué la oposición lo ve diferente? 
(Sonríe), eso debería preguntarles a ellos. En todo caso, la predisposición del Govern a negociar estos presupuestos tan necesarios para Cataluña estará exactamente hasta el último segundo, hasta el último ápice de oportunidades. Mire, desde el PSC y, sin duda desde el Govern, entendemos que en el actual contexto de grave crisis en el escenario mundial lo que necesita Cataluña, sobre todo, es estabilidad. Y para conseguir esta estabilidad es necesario negociar y pactar. Queremos un acuerdo y haremos todo lo que esté en nuestras manos para poder lograrlo. Los resultados de la confrontación y del “no a todo” ya sabemos cuáles son. Por otro lado, el conjunto de las fuerzas progresistas y de izquierdas debemos ponernos de acuerdo para demostrarle a la gente que hay un camino alternativo a bajar los brazos, resignarse, y dejar campo libre a la extrema derecha. Se puede combinar perfectamente un tejido productivo sólido que genere puestos de trabajo con un Govern que garantice la justicia social. Y estos presupuestos son la demostración palpable. Por nosotros, pues, no quedará.    

 

Por lo tanto, ¿no contempla de verdad que vayamos hacia un adelanto electoral y una nueva convocatoria de elecciones?
Pero ¿es que hay alguien que defienda de verdad que lo que le hace falta ahora a Cataluña es más inestabilidad e ir a un escenario de repetición electoral para volver a estar donde estamos ahora? ¿Alguien de verdad está de acuerdo en invertir 30 millones de euros más en el Hospital Joan XXIII de Tarragona, que es el hospital provincial? ¿Alguien de verdad quiere detener el proyecto del Tramcamp que tanto tiene que mejorar nuestra movilidad diaria? ¿Alguien de verdad está en contra de construir o mejorar escuelas e institutos en Reus, Maspujols, Mont-roig, Vila-rodona, etc.? ¿De ampliar centros de ampliación primarias o consultorios, como en L'Arboç? Y como la respuesta en todos los casos es no lo que es razonable es decir sí a unos presupuestos que ampliarán los recursos de la Generalitat de Catalunya a casi 50.000 millones de euros. Ni más, ni menos.