Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Agua, el Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) ha dado a conocer el renovado "Plan de Emergencia por Sequía (PES)", un documento que establece las pautas y criterios objetivos para la gestión de los posibles déficits hídricos en el área bajo su responsabilidad.
Innovaciones tecnológicas y digitalización
La principal aportación de esta nueva versión es la implementación de una plataforma informática avanzada, que permite agilizar y automatizar tanto el registro como la visualización y análisis de datos, facilitando así la toma de decisiones. Esta herramienta hace posible que el cálculo de los consumos y la evaluación de los umbrales se realicen casi en tiempo real, optimizando notablemente los procesos.
Esta iniciativa forma parte del proyecto global de digitalización impulsado por el CAT, financiado con cerca de 140.000 euros mediante una subvención europea dentro del segundo PERTE dedicado a la digitalización del ciclo urbano del agua, cofinanciado por los Fondos Next Generation EU.
El PES está totalmente adaptado al marco establecido por el Plan Hidrológico Nacional, así como a la actualización reciente del Plan de Emergencia por Sequía aprobado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que ha ratificado formalmente este documento.
La activación o desactivación del plan se fundamenta principalmente en los niveles registrados en el embalse de Mequinenza (Bajo Cinca, Aragón). Concretamente, si estos descienden por debajo de los umbrales establecidos durante dos meses consecutivos según cada período anual, se activará el PES; mientras que se desactivará cuando los niveles superen estos umbrales durante al menos dos meses seguidos.
Estructura y fases del Plan
La aplicación del PES contempla cuatro etapas diferenciadas según la gravedad: normalidad, prealerta, alerta y emergencia. La transición entre estas fases se determina mediante el caudal semanal registrado en el río Ebro a la altura de Ascó (Ribera de Ebro), según los datos obtenidos durante la estación gestionada por la CHE.
Fase 1: Normalidad
Esta fase implica una situación en la que, a pesar de estar activado el plan, solo se observa una leve disminución en la disponibilidad hídrica. En este escenario se mantiene un seguimiento estricto de los indicadores hidrológicos con una orientación preventiva para evitar un agravamiento posterior.
Fase 2: Prealerta
Esta etapa refleja una escasez moderada pero aún no crítica en las fuentes suministradoras. Aquí se garantiza mantener operativas las fuentes complementarias disponibles para retrasar o impedir situaciones más graves. Además, se promueven reducciones voluntarias en consumo entre los consorciados que estén dispuestos.
Fase 3: Alerta
La entrada efectiva en situación de sequía comporta restricciones obligatorias. Las limitaciones impuestas son del 10% a los ayuntamientos y un 15% a las industrias; porcentajes que aumentan hasta el 20% municipal y un 35% industrial durante el mes de agosto, considerado período punta por el consumo.
Estos coeficientes son ajustados teniendo en cuenta el equilibrio entre oferta disponible y demanda registrada por los consorciados según la época anual correspondiente.
Fase 4: Emergencia
Esta última fase intensifica las reducciones hasta el 20% para los municipios y un 25% para actividades industriales (35% y 45%, respectivamente durante agosto). También se incluyen medidas extraordinarias adicionales destinadas a maximizar la durabilidad de los recursos hídricos ante situaciones excepcionales.
Criterios organizativos: Comité de Emergencia
Ante cualquier activación del PES se constituye un Comité de Emergencia encargado de analizar continuamente la evolución hidrológica y acordar coordinadamente las acciones adecuadas. Este órgano está formado por representantes destacados del CAT, CHE, Agencia Catalana del Agua (ACA), así como miembros relevantes de los municipios consorciados y sectores industriales con mayor consumo.
Ante esta presentación, Marc Brunet, presidente del CAT, destacó: "en los 36 años de historia del Consorcio, nunca todavía hemos tenido que aplicar restricciones en el consumo de agua a los consorciados". No obstante, Brunet subrayaba que "en un contexto de cambio climático como el actual, en el que los fenómenos extremos son cada vez más frecuentes, hay que estar preparados".
