Inicien un estudio sobre cómo el cambio climático afecta la práctica castellera

Este hecho plantea nuevos desafíos para una actividad que se celebra mayoritariamente al aire libre

16 de enero de 2026 a las 16:33h

La Universitat Rovira i Virgili (URV) ha lanzado un nuevo capítulo del proyecto de divulgación científica “Castells de ciència”, centrado en el impacto del cambio climático sobre los castillos. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de Repsol, combina investigación, divulgación y actividades participativas para analizar cómo el incremento de temperaturas, los episodios de calor extremo y otros factores ambientales pueden condicionar las actuaciones castelleras.

El equipo investigador ha publicado un artículo divulgativo titulado Retos del hecho casteller ante el cambio climático, que parte de la premisa de que el aumento de temperatura atribuido a la actividad humana eleva la probabilidad de que episodios de calor intenso coincidan con las diadas. Este hecho plantea nuevos desafíos para una actividad que se celebra mayoritariamente al aire libre y que concentra sus principales citas entre junio y septiembre, aunque el calendario se ha ido ampliando de febrero a noviembre.

Según los datos recogidos por el Departamento de Geografía de la URV en el marco de la Cátedra URV para el Estudio del Hecho Casteller, el análisis de registros meteorológicos de 1951 a 2023 muestra una tendencia sostenida de aumento de temperaturas durante las diadas de verano, con incrementos de entre 0,3 y 0,4 grados por década en municipios como Valls, Tarragona y Vilafranca del Penedès. También se constata un aumento de los episodios con índices de calor de “precaución” y “precaución máxima”.

Para obtener datos directos, los investigadores instalaron sensores de temperatura y humedad en diversas plazas castelleras durante los años 2024 y 2025. Las mediciones indican que en muchas diadas se superan los 30 grados, con diferencias notables entre zonas expuestas al sol y zonas de sombra, y temperaturas más elevadas en las plazas que en los entornos rurales, un fenómeno relacionado con el efecto conocido como isla de calor urbana.

El estudio incorpora también la percepción de los propios castellers. A través de talleres participativos con 109 personas de 10 collas, se determinó que el rango óptimo de temperatura para la práctica castellera es de entre 18 y 25 grados, mientras que los 35 grados se consideran un umbral extremo para garantizar la seguridad. Con estos datos, los investigadores proponen medidas de adaptación como ajustar horarios y duración de las diadas, modificar espacios, garantizar hidratación y sombras, adecuar vestimenta y reforzar la presencia de servicios sanitarios.

El proyecto “Castells de ciència” tiene como objetivo acercar la investigación universitaria al hecho casteller, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Desde su nacimiento en 2022, ha abordado los castells desde múltiples disciplinas, incluyendo antropología, química, física, historia, geografía, psicología, sociología, nutrición, enfermería, matemáticas, filología catalana y arquitectura, combinando conocimiento científico con cultura popular.

Gracias al apoyo de Repsol, el proyecto reafirma el compromiso de la compañía con la cultura, la ciencia y el territorio, aportando herramientas para adaptar una de las tradiciones más emblemáticas de Cataluña a los efectos del cambio climático.

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