Cataluña es la segunda comunidad con el gasto del hogar más elevado de España, con una factura mensual media de 1.342,13 € que incluye vivienda, cesta de la compra y consumo energético, según el III Barómetro Planeta Propietario elaborado por el Grupo Mutua Propietarios. Este estudio revela que los gastos del hogar absorben el 43,5% de los ingresos de los catalanes.
Por provincias, Tarragona registra un gasto mensual de 1.192,94 €, por debajo de la media catalana, pero con un impacto muy elevado sobre los ingresos: el 50,5% del dinero de los hogares se destina a cubrir necesidades básicas, situando la demarcación entre las que más presionan el presupuesto familiar.
En detalle, la cesta de la compra en Tarragona es de 429,89 € al mes, ligeramente por debajo de la media catalana (456,21 €). En cuanto a los gastos energéticos, agua, luz y combustible, la demarcación supera la media con 197,57 € mensuales, mientras que el coste de la vivienda se sitúa en 565,48 €, claramente inferior a Barcelona (739 €) y Girona (639,76 €).
A nivel nacional, el ticket medio de los hogares es de 1.230,34 €, con comunidades como Madrid (1.384 €), Cataluña (1.342 €) y Baleares (1.260 €) por encima de la media, mientras que Navarra (969 €) y Extremadura (1.021 €) se mantienen en el extremo bajo.
El barómetro apunta que la nueva “factura del hogar” afecta 3 de cada 10 catalanes, con especial incidencia en jóvenes (11%), hogares numerosos (13%), personas que viven de alquiler (9%) y, sobre todo, personas con ingresos bajos (19%). Si se compara con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2025, de unos 1.200 € netos al mes, un hogar que depende de un único SMI debería destinar casi todo su sueldo a cubrir gastos básicos, sin margen para ahorro o imprevistos.
“El esfuerzo económico asociado a vivir y mantener una vivienda continúa ganando peso y reduce el margen de tranquilidad financiera de las familias obligándolas a priorizar y ajustar decisiones de consumo”, afirma Laura Mulà, directora multicanal & de clientes del Grup Mutua Propietarios.
El estudio también refleja un cambio en la manera de ahorrar de los hogares: menos recortes puntuales y más ajustes en la rutina diaria. Las medidas tradicionales como posponer reparaciones o reducir el consumo energético han disminuido entre -3 y -4 puntos respecto a 2024, mientras que comprar más marcas blancas y menos productos frescos se ha convertido en el segundo comportamiento de ahorro más citado (16%).
“Estamos ante un giro en la manera de ahorrar con menos recortes puntuales y más ajustes en lo cotidiano que, acumulados, tratan de aliviar la presión económica y la incertidumbre que sienten muchas familias”, concluye Laura Mulà.
