"La historia no habla de 'piedras', habla de la gente", Magí Seritjol

Entrevista a Magí Seritjol, director artístico de Tarraco Viva

06 de mayo de 2026 a las 11:52h
Actualizado: 06 de mayo de 2026 a las 13:20h

Magí Seritjol lleva 28 años al frente del festival Tarraco Viva, del cual es director e impulsor desde su creación. Esta 28.ª edición, que se celebrará del 11 al 24 de mayo, será la última bajo su dirección, ya que pasará el relevo a Julio Villar. A las puertas de la jubilación, el historiador y director artístico hace balance de las casi tres décadas dedicadas a la organización del festival, que ha convertido Tarragona en un referente europeo de la divulgación del mundo romano.

¿Este es su último año al frente de Tarraco Viva. ¿Cómo vive esta edición?
Un poco extraña, es diferente cuando sabes que no habrá continuidad en tu dirección. Los otros años mientras organizaba el festival ya pensaba en el año que viene. Pero la afronto con ilusión como siempre. Es una edición que creo que gustará.

"La historia no nos habla solo del pasado, también nos interroga a nosotros de nuestro presente"

¿Qué tiene esta edición que la haga diferente o especial respecto a las anteriores?
Para mí evidentemente es especial porque será la última y por el tema que han elegido. Queríamos hacer una especie de balance, una reflexión sobre el festival. El tema es '¿Por qué Roma?', pero al final también es '¿Por qué el patrimonio histórico?' y '¿Por qué el festival?', es decir, qué sentido le damos al festival y por qué lo seguimos haciendo. Preguntarnos qué nos aporta mirar al pasado e interesarnos en las generaciones que vivieron. Hay una frase de Marc Bloch que dice: "Yo soy historiador, no anticuario", es decir, no me gustan las cosas antiguas por ser viejas, sino porque hacen pensar sobre el presente. La historia no nos habla solo del pasado, también nos interroga a nosotros sobre nuestro presente. A cada uno la historia le aporta cosas diferentes, desde identidad hasta conocimiento o incluso crítica, conocimiento. Creo que todas las respuestas a la pregunta '¿Por qué Roma?' son válidas.

¿Recuerda el primer año? ¿Qué se diría a sí mismo de entonces?
"¡Qué desastre!". Le diría eso porque cuando uno empieza un proyecto de cero, porque no existía, yo no sucedí a nadie ni reemplacé a nadie, uno no piensa en lo que pasará después. Yo no creo que haya ningún proyecto importante para uno mismo que lo que pienses sea el futuro que tendrá. Si piensas en el futuro del proyecto antes de hacerlo ya empiezas mal, lo que importa es hacerlo. En las primeras ediciones no pensábamos que duraría. De hecho, hicimos la primera edición, en 1999, sin saber si habría una segunda. La primera edición fue un desastre en el sentido de que se hizo como se pudo. Con un presupuesto de unos 1.600 euros que aún eran pesetas. No fue hasta la tercera o cuarta edición que vimos que podría tener continuidad y permanencia.

¿Hay alguna edición que, ahora viéndolo en perspectiva, habría hecho de otra manera?
Todas, por eso digo "¡qué desastre!". Siempre piensas que podrías haber potenciado más algunas cosas, añadido algún tema, mejorado el enfoque… pero lo que está hecho, ya está hecho. Lo que sí puedes hacer es aprender para mejorarlo en las ediciones que vendrán después. Tarraco Viva es una continua ampliación de temáticas y de épocas. Por ejemplo, empezamos con Roma y ampliamos a Grecia y Egipto; y en 2013 o 2014 decidimos que no hubiera un tema central. La misma vivencia del festival hace que amplíes o disminuyas. Aun así, tengo una gran satisfacción personal.

¿Se ha encontrado en alguna situación complicada a la hora de organizar el festival?
Al final, como todas las iniciativas que implican a mucha gente, es complejo y genera fricciones a la hora de llegar a un acuerdo. Por mucha buena voluntad que haya, porque los humanos somos complejos. Pero forma parte de la realidad y lo tienes que afrontar así. Todas las ediciones han tenido sus dificultades, algunas más que otras. Por ejemplo, cuando vino la crisis económica en 2008 la esquivamos bastante, pero en 2015 se notó bastante y fue crítico. Pasamos a tener la mitad del presupuesto de un año para el otro. No solo el festival, todas las propuestas culturales lo sufrieron mucho por los recortes.

"A través de los personajes, la gente entiende el contexto de la época histórica"

¿Cómo ha evolucionado la forma de explicar el mundo romano a lo largo de los años?
El festival comenzó con una parte muy importante de recreación histórica, que era una metodología de didáctica de la historia que venía del mundo anglosajón. Cuando empezamos, la tomamos como modelo, sobre todo para poder separarlo de lo que es una fiesta histórica como Montblanc u otros festivales. Al principio, la recreación histórica tenía un papel mucho más central que ha ido perdiendo a medida que hemos ido añadiendo más iniciativas como los documentales arqueológicos, los monólogos históricos, las exposiciones o las conversaciones y las conferencias. Hemos pasado a un modelo híbrido entre la recreación histórica y la didáctica. El festival ha creado un formato que junta la dramaturgia con la información histórica. Por ejemplo, con los monólogos, a través de los personajes, la gente entiende el contexto de la época histórica.

¿Usted cuál es la actividad que más le ha gustado del festival?
Si tú le preguntas a Mozart, y no es por compararme, qué parte destacaría de alguna de sus sintonías, te diría "todas". Así me siento cuando tengo que escoger una actividad. Pero recuerdo especialmente una lectura de Las Geórgicas de Virgilio en las Murallas un domingo a las 10 de la mañana con la torre de Minerva detrás, bajo un árbol que nos daba sombra y oyendo los pajaritos. Quince personas sentadas mientras escuchábamos a Pau Sabaté traduciendo el tercer libro de Las Geórgicas. Descubrimos que nos hablaban de cosas tan actuales como la ecología o las luchas políticas. Me pareció muy interesante. Y esto creo que es el espíritu del festival: descubrir qué tiene de interesante la historia. A veces una actividad pequeña como esta puede englobar la esencia de un festival.

¿Cree que el festival ha cambiado la manera como Tarragona entiende su patrimonio y su proyección cultural?
Creo que ha influido en apreciar el patrimonio de mejor manera. Las 'piedras' de los monumentos nos hablan de la gente que las construyó. Ahora son monumentos, pero antes eran edificios que utilizaban para alguna cosa; con valores simbólicos, culturales, religiosos y funcionales. La historia no habla de 'piedras', habla de la gente.

¿Ha cambiado también el público a lo largo de los años?
Forzosamente ha tenido que cambiar porque treinta años son unas cuantas generaciones. El festival ha ido creciendo gracias al público que nos pedía más temas y formatos. Dentro de un tiempo, las nuevas generaciones pedirán cosas a las que quizás ahora no hemos prestado tanta atención, como puede ser el tema de las nuevas tecnologías o la inteligencia artificial.

¿Cuál ha sido su edición preferida o que le ha hecho más ilusión organizar?
Todas las ediciones han tenido su papel. La más ambiciosa fue la del 2014, duró tres semanas con casi mil actos. La temática era el bimilenario de la muerte de César Augusto e intentamos no hacer una apología del emperador, sino utilizar su figura como una herramienta para explicar el momento determinante en la historia de Roma. Recordemos que César Augusto vivió dos años en Tarragona y, por lo tanto, estaba ligado a la ciudad. Una figura casi patética y cruel, pero muy potente en ideas y decisiones políticas.

Le pasa el relevo a Julio Villar, ¿cree que es buen sucesor?
Yo creo que sí. Julio es una persona muy vinculada al festival desde 2014. Trabaja de guía, es historiador y tiene pasión. Ha estado dentro de la creatividad del festival con actividades y exposiciones. Creo que puede aportar una mirada más joven que la mía y cambios importantes para ampliarlo. Por mucha ilusión que tenga, llega un momento en que toca apartarse y que sea otro quien lo lleve más allá.

"Es mucho trabajo, pero es muy gratificante"

¿Qué consejo le daría?
"Piensa en novedades tuyas, le tienes que dar tu enfoque". Que se haga caso a sí mismo, que a mí no me escuche; porque vamos hablando para explicarle cómo funciona todo. Hay que arriesgar; y si se equivoca, rectificar. Hay dos tipos de festival: el de compra y el de producción. Los de compra, la persona que dirige orienta el festival según el producto que está existiendo en el mercado. El 80 % del festival Tarraco Viva es de producción propia, no hay un mercado que puedas ir a ver. Si lo quieres hacer lo tienes que producir, el director tiene que tener un papel activo. Yo dirijo, pero también hago guiones. Es mucho trabajo, pero es muy gratificante.

¿Queda pendiente algún proyecto o idea de Tarraco Viva que le hubiera gustado hacer?
Muchos, por eso digo "¡qué desastre!". Me hubiera gustado poder tocar más el tema mujeres, que lo introdujimos con la sección 'Mujeres de la antigüedad' pero no ha crecido lo que yo creo que debería crecer. Hay un gran volumen de libros del estudio del género femenino que la visión que nos dan es mucho más diversa de lo que pensábamos. Otro tema que no he podido tocar es la esclavitud, el sistema esclavista y qué significa vivir en una sociedad esclavista. También el tema del imperialismo y el colonialismo, la sustitución de culturas por elección militar y cómo desaparecieron algunas colonias. Tienes que elegir y muchos temas no se acaban haciendo. También tienes que adaptarte, para los Juegos del Mediterráneo dedicamos el festival a cómo era el deporte en la antigüedad con una visión bastante crítica porque los romanos no eran nada deportistas, estos eran los griegos. Los romanos hacían ejercicio para ir a la guerra, no para ser atletas. Otro proyecto que me ha quedado pendiente es crear una sección de creatividad audiovisual alrededor del patrimonio y la historia antigua. Hay mil cosas que se pueden hacer para vincular la historia con el presente.