Un grupo de submarinistas impulsa desde hace poco más de un año el proyecto Thalassa, una iniciativa que combina divulgación e investigación para documentar el patrimonio subacuático de la costa catalana. El equipo organiza inmersiones en diferentes puntos del litoral para escanear embarcaciones hundidas y convertirlas en modelos tridimensionales.
El proyecto ya ha documentado una veintena de barcos en toda la costa catalana, principalmente en el litoral tarraconense, pero también en diferentes puntos de la Costa Brava. Una de las últimas incorporaciones ha sido el Pepito La Lula, un pesquero hundido en L'Ametlla de Mar, en el Baix Ebre, que el equipo ha podido escanear y reproducir digitalmente.
El Pepito La Lula, el último barco escaneado
El Pepito La Lula se encuentra a unos 30 metros de profundidad y fue hundido hace 25 años. Es un pesquero de madera de 26 metros de eslora que presenta un estado de conservación más degradado que otras embarcaciones metálicas documentadas por el proyecto.
Para realizar el escaneo, seis submarinistas se sumergieron en la zona conocida como el cementerio de barcos de la Cala. La inmersión contó con el apoyo logístico del Dive Center La Frau y permitió completar la documentación fotogramétrica del pecio en poco más de una hora.
Antes de cada inmersión, el equipo prepara desde tierra todos los detalles técnicos de la operación y estudia también las condiciones meteorológicas y del estado del mar, que pueden condicionar la salida.
Una vez acabada la inmersión, sin embargo, el trabajo continúa. Las imágenes obtenidas se procesan para digitalizar el pecio y generar un modelo en tres dimensiones, que permite observar su estado de conservación y conservar su registro.
Una veintena de pecios documentados
Hasta ahora, Thalassa ha documentado una veintena de embarcaciones y otros elementos sumergidos. En L'Ametlla de Mar ya han registrado cuatro, mientras que una parte importante del proyecto se ha concentrado en el Parc Submarí de la Costa Daurada, donde han escaneado siete pecios.
El resto se reparten entre puntos como Roses, l'Escala y Palamós, así como el pantano de Canyelles, donde han documentado una ermita hundida.
El director del proyecto, Albert Vim, explica que el objetivo se centra en elementos contemporáneos y también en pecios que tienen una especial importancia sentimental para el territorio.
En este sentido, los barcos del cementerio de L'Ametlla de Mar son embarcaciones que llegaron al final de su vida útil y posteriormente acabaron hundidas.
Los modelos tridimensionales elaborados se ponen a disposición de la comunidad de manera libre y gratuita. La información puede servir a los clubes de submarinismo para preparar las inmersiones, pero también permite hacer un seguimiento de la evolución de los pecios y contribuir a conservar la memoria del patrimonio subacuático.
Un sistema de escaneo con cámaras de acción
Para documentar las embarcaciones, el equipo utiliza equipamiento audiovisual convencional, principalmente cámaras de acción. A partir de este material han desarrollado un protocolo propio de escaneo, adaptado a las características de los pecios que se encuentran en el litoral mediterráneo.
Según Vim, actualmente consiguen una tasa de éxito de entre el 80% y el 90% de las imágenes capturadas para que puedan ser procesadas y renderizadas.
El proyecto también busca consolidar colaboraciones con diferentes clubes de submarinismo del país. A cambio, Thalassa aporta conocimiento sobre el entorno y los pecios, lo que permite dar un componente diferenciado a las salidas de submarinismo.
El reto de financiar las inmersiones
Uno de los principales retos del proyecto es conseguir financiación para asumir el coste de las inmersiones. Entre los principales gastos se encuentran los gases necesarios para las bombonas de los submarinistas.
A medio plazo, el equipo también querría incorporar sistemas de propulsión submarina, que permitirían hacer los escaneos de manera más rápida y segura.
Para continuar avanzando, Thalassa busca vías de financiación pública y privada y también trabaja para establecer convenios con diferentes entidades vinculadas al patrimonio subacuático.
El gran objetivo: escanear el Cavour
El gran reto de la primera etapa del proyecto es el Cavour, uno de los pecios más conocidos y visitados por los submarinistas en la zona de l'Ametlla de Mar.
La embarcación se encuentra a 52 metros de profundidad y tiene unos 120 metros de eslora. El barco se hundió en el año 1917 después de chocar con un buque auxiliar, en un episodio relacionado con el contexto de la Primera Guerra Mundial.
Para Albert Vim, conseguir su modelo tridimensional sería “la guinda” del proyecto y el punto final de la primera etapa de Thalassa.
El equipo ya está en contacto con diferentes entidades, entre ellas el Centre d’Arqueologia Subaquàtica, con el objetivo de encontrar colaboradores que permitan plantear la prospección del Cavour y continuar documentando un patrimonio que, bajo el agua, también forma parte de la historia de la costa catalana.
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