La Guardia Urbana de Tarragona ha detenido a un hombre de 52 años acusado de un delito de robo con fuerza después de que el propietario de los objetos sustraídos siguiera la ubicación mediante la señal GPS de uno de los dispositivos robados. El rastreo permitió localizar el material e identificar al presunto ladrón prácticamente delante de los agentes.
Los hechos ocurrieron el pasado sábado 29 de agosto en la zona de la playa de la Mora. La Sala de Coordinación y Atención Ciudadana (SCAC) de la Guardia Urbana recibió el aviso de un vecino que alertaba de que un hombre estaría intentando abrir varios vehículos con la intención, presuntamente, de sustraer los objetos que había en el interior.
Una patrulla se desplazó hasta el lugar y localizó a un hombre que coincidía con la descripción facilitada por el testigo. Los agentes lo identificaron y cachearon.
Llevaba varios aparatos electrónicos
Durante el cacheo, los policías encontraron dentro de una bolsa varios dispositivos electrónicos de las marcas Apple y Bell, así como cargadores, una batería externa y diferentes herramientas.
Los agentes le pidieron que demostrara que los aparatos eran suyos o que los desbloqueara. El hombre, sin embargo, no pudo acreditar la propiedad. Preguntado sobre el origen del material, aseguró que se lo había encontrado en la calle.
La situación dio un giro cuando, mientras los agentes realizaban las comprobaciones, se presentó una persona que aseguró que los dispositivos eran suyos.
El propietario había seguido la señal GPS
El propietario explicó a los agentes que los aparatos habían sido robados de su domicilio. Uno de los dispositivos Apple disponía de sistema de localización, de modo que pudo seguir la señal y comprobar dónde se encontraba.
El rastro lo llevó hasta el mismo lugar donde los agentes habían localizado al hombre.
Además, el propietario pudo desbloquear los diferentes dispositivos y acreditar que eran suyos, mientras que el sospechoso no había sido capaz de hacerlo ni de explicar el origen de manera convincente.
Ante estos indicios, los agentes recuperaron los objetos y los devolvieron a su propietario. El hombre de 52 años quedó detenido como presunto autor de un delito de robo con fuerza.
El caso pone de manifiesto cómo los sistemas de geolocalización de los dispositivos electrónicos pueden resultar decisivos para recuperar objetos robados y facilitar la identificación de los presuntos autores.
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