La mañana del domingo 28 de junio ha dado el pistoletazo de salida a los actos principales de la fiesta mayor de Reus con una tronada extraordinaria que celebra el 400 aniversario de la llegada a la ciudad de la reliquia de Sant Pere. Esta actividad ha adelantado la habitual apertura, que tradicionalmente se hace durante la noche vigilia, del busto relicario situado en el altar mayor de la Prioral.
Una vez desvelada el arca donde se conserva el busto, se ha realizado una procesión que ha llevado la imagen hasta la plaza del Mercadal, escoltada por las autoridades locales y eclesiásticas, así como por los pendones representativos de las cofradías reusenses. Al llegar al centro neurálgico, el séquito festivo conjuntamente con el escat han llevado a cabo una ballada en honor a esta tronada excepcional.
El encendido simbólico y los protagonistas destacados
Este año, ha sido Patrícia Terradellas, presidenta de El Círcol, quien ha tenido el honor de activar la tronada en conmemoración de los 175 años de esta entidad emblemática. Además, durante la procesión han llevado la bandera municipal representando a asociaciones vecinales que celebran importantes aniversarios: Joan Maria Borràs por Xalets Quinata; Francisco Tomàs por el barrio Montserrat, que cumple medio siglo; y Antonio Valverde por el barrio Gaudí, que este año llega a sus cuarenta años.
El origen histórico: un momento clave datado en 1626
El acto recuerda un hecho relevante sucedido exactamente hace cuatro siglos. El 28 de junio de 1626, según documentos conservados desde el siglo XVIII, se introdujo por primera vez dentro de la iglesia prioral el fragmento sagrado conocido como reliquia. Este consiste en un trozo de hueso craneal —descrita textualmente como "parte de un cierto hueso de la testa del cráneo, de parte trasera, que llaman gema"— correspondiente al santo titular.
Estos registros explican también que unos años antes se había retirado temporalmente el retablo polícromo y dorado original situado en el altar mayor para proceder a restaurarlo. En este período sin altar definido, el busto relicario hecho expresamente para contener esta pieza se ubicaba provisionalmente dentro de la iglesia del convento de Sant Joan hasta poder trasladarlo definitivamente.
De esta manera, aquella jornada no solo marcó la llegada solemne y festiva del relicario sino también coincidió con la inauguración oficial del nuevo altar mayor dentro de la Prioral.