El grupo de ERC Tarragona ha puesto en evidencia la falta de plazas disponibles en los institutos públicos situados en el núcleo urbano central, así como la reciente reducción de líneas de educación infantil (I3) en la Escuela de Prácticas y en la Escuela El Miracle. Los republicanos alertan que esta situación genera un escenario donde muchas familias se ven privadas de acceder a la educación pública, hecho que podría fomentar una segregación escolar preocupante.
Falta de espacios y necesidad de ampliar líneas
La consejera Gemma Fusté ha explicado que “debemos mantener o abrir líneas allí donde sea necesario y hacerlo compatible con la reducción de las ratios, para poder ofrecer un servicio de calidad a nuestros niños. Por eso es necesaria una planificación de ciudad, una hoja de ruta que garantice no dejar a nadie atrás”. Esta declaración pone de relieve la necesidad urgente de una estrategia educativa coherente por parte del Departamento de Educación y Formación Profesional.
Desde hace tiempo, los institutos públicos tarraconenses han manifestado reiteradamente esta problemática. En este sentido, Fusté lamenta: “El acceso a la educación pública es un derecho, no puede ser que vayamos hacia un modelo donde las familias se ven obligadas a llevar a los niños a un centro concertado o a uno que se encuentra lejos de su casa”. Esta afirmación subraya el riesgo creciente de que muchas familias opten por alternativas educativas fuera del circuito público debido a las limitaciones existentes.
Líneas y ratios: datos preocupantes
De entre las cifras más relevantes destaca el hecho de que 72 alumnos de primaria pública no pueden continuar cursando la ESO dentro del sistema público, según denuncia ERC. Ante esta situación, exigen que se abran nuevas líneas en los institutos Tarragona, Pons d’Icart y Martí Franquès, para garantizar la atención adecuada a toda la demanda educativa existente.
Además, el consejero Jordi Fortuny recuerda que los centros sufren los efectos de la matrícula viva —la incorporación constante de alumnos durante el curso— hecho que hace incrementar las ratios por encima del límite fijado inicialmente en 27 alumnos por aula. Este incremento descontrolado afecta directamente tanto a la calidad docente como al bienestar de los estudiantes.
Cierre inesperado y rechazo al mismo
La otra cuestión crítica planteada por los republicanos es el cierre reciente de algunas líneas I3, concretamente en la Escuela El Miracle y Escuela de Prácticas. Este hecho ha provocado diversas preguntas formuladas por el Grupo Parlamentario dirigidas al gobierno catalán.
Fortuny expresa: “Nos preocupa esta situación y no entendemos qué justifica este cierre comunicado pocos días antes del inicio de la preinscripción”. También añade: “La bajada de la natalidad debe aprovecharse para bajar ratios, pero no para cerrar líneas”. Además, pone de relieve el impacto negativo sobre el profesorado: “todo ello genera, además, una gran inestabilidad en la plantilla”.
Criterios claros y diálogo con comunidades educativas
ERC Tarragona insta al gobierno catalán para que escuche activamente tanto a docentes como a familias con el objetivo de establecer una planificación educativa sólida y ajustada a los requerimientos reales del territorio. En paralelo, exigen también una actitud proactiva de los responsables municipales —especialmente Viñuales y otros miembros del gobierno local— para que reclamen decididamente la apertura inmediata de los servicios necesarios para garantizar un sistema educativo público accesible.
Bajo estas demandas Jordi Fortuny cuestiona: “¿Dónde está el alcalde? Un gobierno de izquierdas debería velar por la educación y la sanidad pública, y vemos con preocupación que esto no está pasando”. Esta crítica final resalta el conflicto político en torno a las políticas públicas locales relacionadas con sectores clave como son educación y salud.
