El gobierno de Rubén Viñuales ha logrado aprobar sus primeros presupuestos con una amplia mayoría. A los votos de Junts y los comuns, que facilitaron las ordenanzas fiscales, también se ha añadido el ‘sí’ de Esquerra. En total, 20 de 27 consejeros de un plenario que se ha celebrado de manera excepcional en la Diputación de Tarragona por las obras en la sede de la Plaza de la Font.
Los cuentas de 2024 incluirán un incremento de 12,8 millones de euros, alcanzando los 263 millones totales. Además, el presupuesto plantea una inversión récord en la ciudad y superará por primera vez en la historia la cifra de los 20 millones.
La consejera de Hacienda, Isabel Mascaró, ha agradecido en primera instancia la ayuda de juntaires y comuns por aprobar unas ordenanzas fiscales “que han hecho posible este presupuesto”. A su vez también ha agradecido que los republicanos se hayan abierto a negociar unas cuentas que ha definido “de ciudad y compromiso”. Por su parte, la socialista Sandra Ramos ha destacado el consenso y ha asegurado que se trata de un presupuesto que gusta también a quienes “han votado en contra”.
Más vivienda social para los comuns
Entre los grupos que han votado a favor, los comuns han señalado que “transforman la manera de hacer en la casa” y se han mostrado satisfechos porque no se haya recortado en servicios sociales, cultura o educación.
Jordi Collado ha subrayado la incorporación de propuestas como la protección del anillo verde, la idea de la reserva marina, la climatización de las escuelas o el compromiso para implementar el plan de usos de la Part Alta. Además, también ha valorado positivamente la presencia de demandas como el incremento de la partida en vivienda social. Sin embargo, ha remarcado que no les gustan los 14 millones de crédito, que les obligará a “perseguir al gobierno para que se ejecuten las inversiones”.
El 95% de las propuestas de Junts
Por su parte, los juntaires han recalcado que se debe poner en valor la aprobación del presupuesto antes de noviembre -poco habitual en los últimos años- y la consecución de una “mayoría inédita” en los últimos cursos.
Jordi Sendra ha acentuado la presencia de un 95% de sus propuestas en los presupuestos. Entre ellas destacan la oficina del catalán, la lucha contra las palomas, la apuesta por el patrimonio, la inversión en la Móra o la bajada de sueldos de los políticos.
"Voto responsable" de Esquerra
El último integrante de este pacto a cuatro, Esquerra, ha sacado pecho de la posición “responsable” de su grupo como principal partido de la oposición. La portavoz Maria Roig ha recordado que es falso el mantra que dice que su formación se enroca en el no. “Solo nos enrocamos en aquello que no es justo” ha afirmado en referencia a las ordenanzas fiscales.
Los republicanos han destacado la inversión conseguida de 4,2 millones en “políticas sociales” como los centros cívicos, la peatonalización del espacio público, la vivienda o la última incorporación del compromiso por los carriles bici.
PP y VOX, los únicos grupos en contra
En el otro lado se han situado PP y VOX, que no han dado su apoyo a los presupuestos de Mascaró. Los populares han lamentado que se perdiera "una oportunidad de oro para unos presupuestos ambiciosos" y considera que las cuentas no "atacan uno de los males estructurales: el gasto". En este sentido, Maria Mercè Martorell ha definido el capítulo 1, el de gasto de personal, como "desproporcionado". Además, ha criticado con vehemencia el préstamo de 14 millones, "cuando hay 20 millones de euros sin ejecutar".
Por su parte, los voxaires creen que la propuesta de los socialistas se sustenta "en el aumento de la carga fiscal, los préstamos y la venta de patrimonio" y también han rechazado las cuentas. A su vez, su portavoz ha criticado el incremento de partidas como igualdad y el fondo de cooperación, unas palabras que no han gustado a la socialista Sandra Ramos, que ha defendido el perfil de izquierdas de su gobierno en estas subidas.
Una de las curiosidades del pleno ha sido la cascada de agradecimientos hacia la consejera Mascaró, incluso por parte de grupos que habían votado que 'no'. Un perfil que parece haber entrado con buen pie en el Ayuntamiento y entre los grupos de la oposición, con quien ha sabido construir puentes de diálogo.
