El Mundial de Qatar, su organización, su localización y su ejecución es considerada un disparate por gran parte de la sociedad.
Se han construido 6 estadios nuevos solo para la celebración de la Copa del Mundo y, no es cuántos estadios se han construido, sino en qué condiciones se ha hecho.
The Guardian aproxima la cifra de 6.500 trabajadores muertos desde 2010, cuando Qatar fue elegida como sede del Mundial. Se ha explotado a los trabajadores, haciendo trabajos peligrosos sin ningún tipo de seguridad, bajo unas temperaturas extremas y por salarios mínimos.
Testimonios cuentan que trabajadores inmigrantes han sido engañados por los contratadores, ofreciendo salarios el doble de lo que realmente han sido. Por no hablar de las condiciones mientras se quedaban en el país.
Pau Ricomà, alcalde de Tarragona, ha querido apoyar a todos los afectados por el mundial y se niega a ver ningún partido que se dispute en Qatar. Ha anunciado por Twitter que esta es una Copa del Mundo "manchada de sangre".
Las principales causas de los accidentes han sido las caídas de altura y los accidentes de tráfico, seguidamente de las caídas de objetos en los lugares de trabajo, según la Organización Internacional del Trabajo.
El alcalde de Tarragona se suma a una gran lista de personas que se niegan a tener ninguna relación con el Mundial más atípico de la historia.