La cripta de la iglesia de Sant Agustí de Tarragona ha vuelto a quedar al descubierto después de décadas oculta bajo una gran cantidad de material de relleno. Los trabajos iniciados este verano han permitido retirar 60 metros cúbicos de tierra y escombros, una intervención que ha hecho posible recuperar el espacio y descubrir nuevos restos arqueológicos.
Las investigaciones apuntan a que las dos cámaras localizadas corresponden a dos etapas diferentes de la historia del templo. La primera se habría construido durante el período en que los jesuitas gestionaban la iglesia, entre 1700 y 1770, mientras que la segunda correspondería a la etapa de los agustinos, entre 1780 y 1835.
Encuentran los restos de al menos 31 personas
La retirada de los rellenos también ha permitido documentar los restos de un mínimo de 31 individuos. La mayoría son hombres, aunque entre los restos identificados también hay alguna mujer y un bebé.
Además, los trabajos han sacado a la luz un segundo acceso directo a la cripta desde la nave central de la iglesia, un hallazgo que contribuye a ampliar el conocimiento sobre la configuración y los usos históricos de este espacio funerario.
Las dos cámaras y los restos humanos permitirán profundizar en la historia del edificio y en las prácticas funerarias vinculadas a las diferentes comunidades religiosas que cuidaron de él.
El objetivo es abrir la cripta al público
Después de décadas sin poderse ver, la recuperación de la cripta abre la puerta a dar a conocer este espacio patrimonial. La voluntad es que se pueda visitar en un futuro próximo, aunque todavía no se ha concretado una fecha de apertura.
La intervención arqueológica ha permitido recuperar una parte de la historia de la iglesia de Sant Agustí y poner al descubierto un espacio que había quedado oculto durante décadas.
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