Los Mossos d’Esquadra de la DIC, conjuntamente con la Guardia Civil, han desarticulado una organización criminal que actuaba bajo otra trama empresarial dedicada a la venta de productos de grow shop, pero que en realidad suministraba de manera coordinada el material necesario para la instalación y el mantenimiento de plantaciones de marihuana a gran escala.
El entramado investigado, además, aplicaba medidas para dificultar la trazabilidad de los productos, así como mecanismos de blanqueo de capitales para introducir los beneficios en el sistema financiero legal.
Como resultado de la explotación policial, se llevaron a cabo entradas y registros en 13 domicilios y naves industriales, doce de ellos en la demarcación de Tarragona (Tarragona, Torredembarra, Salou y Perafort) y uno en la localidad de Peligros (Granada). Cuatro hombres quedaron detenidos y dos más quedaron como investigados por estos hechos.
Durante los registros se intervinieron más de 240.000 euros en efectivo, dos furgonetas, un turismo y una motocicleta, además de material tecnológico y documentación de interés para la investigación. Además, se ha decretado el cese de las actividades de las empresas y el bloqueo de sus cuentas bancarias y de su patrimonio, valorado en unos 800.000 euros.
Gracias a esta operación se ha puesto al descubierto que las empresas investigadas no solo comercializaban productos aislados, sino que ofrecían un servicio integral, suministrando todos los elementos necesarios para la instalación completa de cultivos ilegales de marihuana (iluminación, ventilación, sistemas de riego, fertilización y control ambiental), facilitando así la puesta en marcha y el mantenimiento de las plantaciones.
FUNCIONAMIENTO DEL ENTRAMADO
La organización disponía de una estructura jerarquizada con un núcleo directivo encargado de la toma de decisiones estratégicas y de la coordinación de las diferentes sedes, ubicadas en diversos puntos del territorio nacional. Estas instalaciones operaban de manera discreta, sin actividad comercial abierta al público, y únicamente mostraban movimiento en momentos puntuales de carga y descarga de mercancías.
A pesar de presentarse como sociedades mercantiles independientes, la investigación ha constatado que todas respondían a una única estructura empresarial coordinada, con recursos logísticos, personal y canales de distribución compartidos, bajo una dirección común.
La investigación ha puesto de manifiesto una doble operativa diferenciada. Por un lado, la venta a otras empresas, con un menor margen de beneficio y apariencia de legalidad, y, por otro, la venta directa a organizaciones criminales dedicadas al cultivo internacional de marihuana, con más rentabilidad económica y realizada al margen de los canales legales de facturación.
Estas ventas directas se efectuaban mayoritariamente en efectivo, sin emisión de factura, con el objetivo de evitar la trazabilidad de las operaciones.
CONTABILIDAD B
Los investigadores han acreditado la existencia de una doble contabilidad: una de oficial, declarada ante la administración, y otra paralela, vinculada a los ingresos procedentes de las ventas ilícitas. Estas operaciones se hacían mayoritariamente en efectivo, sin facturación, para evitar su trazabilidad.
El capital de la contabilidad paralela, que ascendía aproximadamente a 13 millones de euros, eran almacenados, contabilizados internamente y redistribuidos dentro del mismo entramado para hacer frente a pagos a proveedores y gastos personales, así como para introducirlos progresivamente en el circuito económico legal.
Durante el periodo investigado, las cuentas bancarias vinculadas a los principales responsables registraron movimientos de capital por un valor superior a los 80 millones de euros, mientras que la actividad económica declarada no llegaba a los 15 millones.
Las investigaciones han permitido concluir que la actividad desarrollada por el entramado empresarial tenía como finalidad la obtención de beneficios económicos elevados y su posterior introducción en el circuito legal mediante mecanismos propios del delito de blanqueo de capitales.
La organización disponía de una filial en Alemania, desde donde se replicaba la misma operativa ilícita. Esta delegación permitía ampliar el alcance del negocio a nivel europeo y facilitar la gestión de grandes cantidades de efectivo, aprovechando diferencias normativas en el ámbito de los pagos.
PROTEGIENDO A LOS CLIENTES
El entramado implementaba medidas específicas para proteger la identidad de sus clientes, muchos de los cuales vinculados a grandes plantaciones de marihuana. Estas medidas incluían sistemas de entrega indirecta, ocultación de las direcciones finales y el uso de intermediarios para la recepción del material.
Los responsables y empleados eran plenamente conscientes del destino ilícito de los productos suministrados y participaban activamente en la gestión de pedidos, la fijación de precios y la logística de distribución.
La investigación ha permitido acreditar que el entramado no comercializaba productos aislados, sino que ofrecía un servicio integral que facilitaba tanto la instalación como el mantenimiento de plantaciones ilegales de marihuana.
PARTICIPACIÓN EN LA OPERACIÓN
En el operativo han participado unidades especializadas en delitos informáticos de la DIC de los Mossos d’Esquadra, así como la Policía Científica, la Unidad Canina, unidades de Seguridad Ciudadana y del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO).
Por parte de la Guardia Civil, han intervenido agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Zona de Cataluña, de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Tarragona, del Servicio Cinológico, de la USECIC y patrullas territoriales de Tarragona y Granada.
Ambos cuerpos policiales reiteran su compromiso en la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales, así como en la protección de la seguridad y la legalidad económica.