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Una bestia grande y escamosa como un dragón, redonda como una tortuga y con boca y cola de cocodrilo. La leyenda dice que atemorizaba a los lugareños de Tarragona, los cuales tuvieron que encomendarse a una doncella para calmarla. Las referencias históricas nos explican que salía por Corpus y que, con su cuello alargado, se engullía los sombreros de quienes no se descubrían al pasar la custodia de la procesión.
Hace 35 años, la Asociación de Vecinos de la Part Baixa decidió que esta bestia volviera a las calles de la ciudad y se convirtiera en una nueva pieza de un séquito que entonces comenzaba a recuperarse. La Cucafera volvía a nacer.
Originaria del siglo XIV
Para encontrar la primera referencia de la Cucafera en la ciudad debemos remontarnos al año 1381, cuando en una fiesta extraordinaria la Cucafera de Montblanc hizo acto de presencia. Dos años después, Tarragona ya contaría con su propia Cucafera, propiedad del Gremio de Peleteros.
Originariamente, salía por Corpus con la particular tarea de coger los sombreros de los asistentes con una mordida. Con el tiempo, sin embargo, esta bestia se perdió y no sería hasta 1991 que volvería a aparecer en Tarragona.
La nueva figura conservaba algunos rasgos característicos de sus inicios, sobre todo la movilidad articulada de diversas partes del cuerpo: los ojos, la boca, el cuello y la cola. “Hay unos mecanismos dentro que permiten manipular el movimiento. Es su rasgo diferencial”, explica Adrià Recasens, miembro de la colla. Dentro de ella, siete personas hacen de pies de los 200 kg de la pieza y uno de ellos se encarga del mecanismo. Todos deben tener una altura y una fuerza similares para mantener el equilibrio: “es como un paso de semana santa”.
Además, la leyenda dice que la bestia una vez domesticada tiraba caramelos por la boca, una acción que hacía en los primeros años de su recuperación y que retomó poco después de ser restaurada. Aun así, Adrià apunta que es un mecanismo que se estropea con facilidad y que actualmente son los mismos portadores quienes lanzan los caramelos manualmente.
La Cucafera volvió a las calles de Tarragona por Santa Tecla, pero no tuvo cabida para Corpus. De hecho, en esta fiesta litúrgica únicamente están presentes las tres parejas de gigantes. Adrià subraya que han propuesto en alguna ocasión volver a formar parte del Corpus, pero la respuesta siempre ha sido negativa. “No es que dijéramos que nos queremos incorporar de repente. Si hay documentación de que en los orígenes salía por Corpus, la gracia sería recuperar esta tradición”, argumenta.
La leyenda toma vida
Con el paso de los años, la Cucafera tuvo su versión en miniatura en 2002, reservada para los niños de entre seis y doce años. A pesar de que la intención era que también pudiera ser portada por estos niños, finalmente se tuvo que optar por incorporar ruedas para facilitar el desplazamiento.
Además de su figura pequeña, los niños y niñas de Tarragona también tienen su protagonismo cuando la leyenda toma vida. El primer sábado de fiestas, el caballero caza a la Cucafera justo al lado de la Casa de la Festa y la lleva hasta el Pla de la Seu, donde la doncella la espera en las escaleras para domar a la fiera.
El acto surgió cuando los miembros de la Cucafera querían formar parte de la Baixada de l’Àliga, pero se les vetó la participación. Adrià reconoce que en un primer momento hubo “indignación” e incluso en 2012 hicieron bajar una cucaracha cuando todos los elementos ya habían pasado por las escaleras de la Catedral.
La situación forzó al Ayuntamiento a ofrecer a la Cucafera una bajada propia. En un primer momento, se hacía siempre el 20 de septiembre, pero posteriormente se trasladó al primer sábado de fiestas para que fuera más participativa. En las últimas 12 ediciones no ha parado de crecer: “desde el primer año tuvo muy buena acogida, pero a partir de la pandemia hemos notado un incremento de gente”.
Ahora, el siguiente hito que se marcan es ampliar la leyenda hasta convertirla en una obra teatral completa. “El director Carrión ya ha hecho una obra sobre la leyenda y sería interesante tirar eso adelante en el marco de las fiestas. Como Dames i Vells”, explican.
Si finalmente se acaba gestando, la propuesta daría aún más protagonismo a la Cucafera durante el calendario festivo. Con la despertada por la Fiesta Mayor del barrio, el casting de caballero y doncella por Sant Magí y el acto de la ‘Cucafera Baixa!’, la bestia ha ampliado su universo hasta copar todas las fiestas locales. Quizás ya no se dedica a arrancar los sombreros de los tarraconenses con la boca, pero en estas tres décadas y media ha creado nuevas tradiciones que la han ayudado a ganarse un lugar propio dentro del imaginario tarraconense.
Para conmemorar el aniversario la Cucafera bajará por las escaleras de la Catedral llena de globos este sábado 12 de septiembre y hasta el 24 de septiembre hay una exposición en el patio Jaume I del Ayuntamiento.