La Audiencia Provincial de Tarragona dictó sentencia este pasado jueves para dos hombres acusados de matar a otra persona en la calle de la Iglesia de Valls en marzo de 2023. Los dos individuos se enfrentan a una pena de prisión de 21 años y medio de prisión por retener a la víctima contra su libertad, asesinarlo y enterrarlo en los bajos de un bloque de pisos.
Tal como ha recogido el Diari de Tarragona, los dos acusados participaron en su secuestro y posterior asesinato y también contaron con la participación de un tercer implicado que ha sido condenado por su encubrimiento. Igualmente, esta tercera persona ha recibido una pena de tres meses de prisión, a la vez que otras dos personas investigadas han quedado absueltas, ya que no se ha demostrado su implicación. Por otro lado, la sentencia también incluye una indemnización para la familia de la víctima de 150.000 euros.
El análisis toxicológico localizó una gran cantidad de alcohol y otras sustancias en su organismo
La víctima tenía una deuda de 35 euros con los acusados y la noche del 19 de marzo de 2023 acudió a un edificio abandonado de la calle de la Iglesia de Valls para comprar sustancias estupefacientes. Acto seguido, dos de las personas acusadas imposibilitaron la salida del edificio, atándolo a una silla para agredirlo repetidamente. A causa de los golpes, la víctima sufrió fracturas en las costillas y esta ya padecía previamente una vulnerabilidad física notable. Además, el análisis toxicológico localizó una gran cantidad de alcohol y otras sustancias en su organismo.
Según recoge la sentencia, la muerte tuvo lugar entre la madrugada del día 19 y la tarde del 21 de marzo, cuando uno de los dos principales acusados le provocó una herida profunda en el cuello de la víctima que desencadenó una hemorragia mortal. A pesar de ello, el tribunal ha determinado que ambos actuaron conjuntamente, aprovechándose de la situación de indefensión del hombre. Poco después, los implicados decidieron enterrar el cuerpo en una fosa en los bajos del mismo edificio abandonado, justo antes de intentar limpiar todo el inmueble con lejía para no dejar pruebas.
La familia presentó una denuncia y el mismo 21 de marzo por la tarde una de las personas que había estado presente en el edificio explicó su versión de los hechos a la policía. De esta forma, los investigadores dirigieron todos los esfuerzos en la calle de la Iglesia de Valls, donde finalmente acabó localizando los restos mortales y poniendo en marcha el proceso penal que ha finalizado con la condena a 21 años y medio de prisión para los dos principales acusados.