Algunas asociaciones vecinales y los principales partidos de la oposición han vuelto a escenificar su rechazo por las nuevas ordenanzas fiscales del cuatripartito de Cambrils. Como ya sucedió el pasado 24 de noviembre, cuando una treintena de personas expresaron su enojo, la convocatoria ha tenido una asistencia relativa. Aunque la reunión ha superado con creces a la del viernes, el número de personas reunidas en el Casal de la Gent Gran se ha quedado en poco más de unas ochenta personas.
La reunión tenía un objetivo similar al de otras localidades de Cataluña, como Reus o Tarragona. En el caso de las dos principales ciudades del territorio, los asistentes eligieron una protesta al aire libre y frente al consistorio para mostrarse en contra de la subida de impuestos. Mientras que en Reus el impulso de la oposición consiguió juntar a un buen número de asistentes, en Tarragona pinchó. En cambio, la de Cambrils se ha desarrollado en forma de coloquio entre vecinos en la sala de actos del equipamiento municipal. Un formato muy diferente a los otros dos ejemplos.

El acto ha estado marcado por un análisis de los presupuestos cambrilenses, las quejas hacia ellos y la demanda de una auditoría al consistorio. Aparte de los vecinos, algunos concejales de la oposición también han hecho acto de presencia. Aunque estaba la portavoz de VOX entre el público, seguramente la persona de mayor renombre era el jefe de la oposición Oliver Klein, que desde el primer momento se ha mostrado contrario a la actualización de las ordenanzas fiscales y ha apoyado este movimiento.
La subida más destacada de impuestos ha sido la del IBI, que ha crecido un 9,5% y es una de las principales fuentes de ingresos del ente municipal. Cambrils ha seguido el camino de localidades de todos los colores políticos, que han incrementado la carga fiscal para hacer frente a cuestiones como la subida del sueldo de los funcionarios (obligada por ley), el incremento de la energía, los intereses y la inflación.