Las altas temperaturas y la falta de lluvias de los últimos meses han obligado a los viticultores de la DO Tarragona a adelantar la vendimia, que este año es una de las más tempranas que se recuerdan.
En la llanura del Camp de Tarragona y en la parte baja de la Ribera d’Ebre, algunas bodegas ya empezaron a cosechar la primera semana de agosto, una o dos semanas antes de lo habitual. La mayoría, sin embargo, han iniciado la vendimia esta semana.
Las lluvias de otoño y primavera favorecieron y aceleraron el crecimiento de la uva, pero la escasez de agua desde junio ha impedido que los granos terminen de hincharse, lo que ha reducido el volumen. A pesar de ello, los elaboradores prevén una cosecha sana y de calidad, con una producción similar a la del año pasado.
Las variedades blancas son las primeras en entrar en bodega
El adelanto de la vendimia se ha notado especialmente en las variedades más tempranas, sobre todo las blancas destinadas a la elaboración de vinos espumosos.
Ahora empieza la cosecha del macabeo, variedad emblemática de la DO Tarragona, mientras que más adelante llegará el turno de las variedades tintas.
Maria Rosa Blanch, presidenta de la DO Tarragona y responsable de Cellers Blanch, de Puigpelat, explica que durante el verano "ha faltado un poco de agua". En junio, los viticultores preveían una producción más elevada porque había uva, pero la falta de agua ha impedido que los granos terminaran de desarrollarse.
En las viñas se pueden observar, incluso dentro de una misma cepa, racimos con granos de buen tamaño al lado de otros que no han acabado de crecer y que, por tanto, aportarán poco o nada de jugo.
La sequía evita la aparición de hongos
La cara positiva de la situación es que la poca hidratación ha hecho que no aparecieran hongos, de modo que el estado sanitario de las viñas es bueno.
"Tenemos un material bueno para hacer un buen vino", resume Blanch.
Esta situación se repite en las diferentes zonas que forman parte de la DO Tarragona: Tarragonès, Alt Camp, Baix Camp y Ribera d’Ebre.
En cuanto al grado de la uva, la presidenta prevé diferencias entre territorios, con un nivel de alcohol un poco más bajo en el Camp de Tarragona, mientras que la Ribera d’Ebre mantiene el perfil de vinos con más cuerpo.
En términos de volumen, la previsión es que la producción sea similar a la del año pasado, cuando la DO Tarragona alcanzó los 2,2 millones de kilos de uva.
El adelanto genera dificultades para encontrar temporeros
Que la vendimia se haya adelantado también está generando dolores de cabeza organizativos a los viticultores, especialmente a la hora de encontrar mano de obra.
Cuando los productores ven que en otras zonas ya empiezan a cosechar, explica Blanch, aparece un "desasosiego" que se va transmitiendo y obliga a acelerar los preparativos.
"La gente para cosechar va muy buscada y hay que prepararlo todo", señala la presidenta, que admite que la situación añade "estrés" al sector.
El consumo mundial de vino preocupa al sector
Más allá de las condiciones meteorológicas, el sector afronta también otro problema: la reducción del consumo de vino a escala mundial.
Esta situación ha dejado stocks de la producción del año pasado y ahora se añadirán los vinos de la nueva cosecha. Según Blanch, esto puede generar un desequilibrio en el mercado y una bajada de los precios.
"Si no hay un repunte en el consumo difícilmente se podrá mover todo lo que hay y todo lo que vendrá", advierte.
La situación está provocando que en algunas zonas se arranquen cepas. La presidenta, sin embargo, considera que la DO Tarragona parte de una situación un poco diferente porque está formada por 26 bodegas, generalmente pequeñas y con producciones limitadas.
La DO Tarragona apuesta por el vino de proximidad
Blanch defiende la importancia de potenciar el consumo de vino de proximidad entre los consumidores catalanes. La DO comercializa principalmente sus vinos en el mercado tarraconense y catalán, con un peso importante de la Costa Daurada.
La presidenta reclama que el vino se perciba como un producto habitual de la gastronomía catalana y pone en valor una tradición que, según recuerda, tiene 80 años de historia dentro de la DO Tarragona.
"No somos un país que tenga el vino como algo extraño, sino que es como el aceite, las avellanas o los productos de la huerta", defiende.
Las pequeñas bodegas miran cada vez más hacia la exportación
A pesar del peso del mercado de proximidad, cada vez más empresas vitivinícolas, también las pequeñas, buscan oportunidades en los mercados internacionales.
Blanch considera que las administraciones pueden facilitar este proceso mediante campañas de promoción y defiende que los pequeños productores exploren fórmulas para agruparse y poder llegar a mercados donde individualmente tienen más dificultades.
En cualquier caso, la presidenta de la DO Tarragona reclama que esta situación no recaiga sobre los viticultores y pide que los elaboradores no paguen la uva a los payeses por debajo del precio de coste.
Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad
