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El edificio que albergó las dependencias del Banco de España en Tarragona durante más de siete décadas apunta finalmente a convertirse en un hotel. Después de más de 20 años cerrado y de diversos proyectos que no han llegado a materializarse, el Ayuntamiento de Tarragona prevé traspasar la titularidad al Ministerio de Industria y Turismo para que la empresa pública Paradores lo rehabilite y lo gestione.
La cesión está prevista para el pleno municipal del mes de octubre. El proyecto contempla una inversión de 20 millones de euros a cargo del Estado y el objetivo es que las obras estén acabadas el año 2030.
El edificio, situado en la Rambla Nova, mantendrá su esencia arquitectónica y los elementos patrimoniales protegidos. Al mismo tiempo, se prevé construir un edificio anexo de unos 4.000 metros cuadrados que albergará servicios del nuevo establecimiento, un bar y más habitaciones.
En total, el futuro Parador dispondría de unos 7.000 m² y 59 habitaciones, con capacidad máxima para 118 huéspedes.
Mostradores, cajas fuertes y el despacho del director: así se conserva el antiguo banco
El edificio lleva cerrado desde finales de 2003 y durante estas dos décadas ha sufrido deterioro, ocupaciones puntuales, suciedad y la entrada de palomas, especialmente en las plantas superiores.
A pesar de ello, la planta baja conserva buena parte de la estructura del antiguo banco. Los mostradores originales, los cajones con documentación, pequeñas cajas fuertes y restos del cableado aún permiten identificar el uso que tuvo el inmueble entre 1929 y 2003.
El techo presenta un importante deterioro, con pintura caída y falsos techos parcialmente desprendidos.
Uno de los espacios que mejor se conserva es el despacho del director, donde aún se mantiene buena parte del parqué. Según los primeros bocetos elaborados por Paradores, esta estancia se convertirá en una de las habitaciones del futuro hotel.
Las plantas superiores se encuentran en peor estado. El edificio no tiene electricidad, el ascensor no funciona y las escaleras no disponen de luz natural. Habitaciones y lavabos han sufrido vandalismo, mientras que los falsos techos y el cableado están gravemente deteriorados.
En el sótano aún se conserva la gran caja fuerte del antiguo Banco de España, aunque el acceso está dificultado por la acumulación de materiales y chatarra. También se observan los restos de una prospección arqueológica.
La reforma conservará la fachada y la estructura
El proyecto de Paradores prevé rehabilitar el edificio manteniendo su esencia y los elementos patrimoniales protegidos, especialmente la fachada y la estructura.
El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha celebrado el compromiso del Estado y ha defendido que la ciudad necesita un establecimiento de estas características. Según el alcalde, el futuro Parador contribuirá a generar actividad económica y puestos de trabajo y ayudará a reforzar Tarragona como destino patrimonial, gastronómico y cultural.
Viñuales también considera positivo que el futuro hotel se sitúe en la Rambla Nova y no en la Part Alta, ya que permitiría distribuir mejor a los visitantes por la ciudad.
En cuanto al edificio anexo, el alcalde asegura que la propuesta es viable y que los arquitectos la han planteado de acuerdo con las dimensiones y las características del entorno.
El Ayuntamiento defiende que no hará falta un nuevo POUM
Uno de los puntos que había generado dudas políticas es si la transformación del inmueble requerirá un nuevo POUM o un plan especial.
El gobierno municipal defiende que los servicios técnicos del Ayuntamiento han concluido que no es necesario redactar un plan especial. Según fuentes municipales, el edificio y la finca están calificados como equipamiento público con uso cultural y administrativo, pero esta calificación también permitiría el uso hotelero siempre que se garantice su utilidad pública.
El consistorio considera que este requisito se cumple porque Paradores garantiza la conservación patrimonial, la difusión cultural y la dinamización del territorio.
Esta interpretación permitiría acelerar los plazos del proyecto y, según los cálculos de Paradores, ganar aproximadamente seis meses en la tramitación.
La cesión al Ministerio será el primer paso
El primer trámite será la mutación demanial, es decir, la cesión del edificio al Ministerio de Industria y Turismo. El Ayuntamiento quiere llevar el acuerdo al pleno municipal de octubre y buscar el apoyo de la mayoría de grupos.
Viñuales defiende que se trata de un proyecto de ciudad y recuerda los más de 20 años que el edificio lleva cerrado.
El consistorio también señala que, si finalmente se produjera un cambio en el Gobierno español que comportara la paralización del proyecto, la titularidad del edificio volvería a manos municipales.