El Ayuntamiento de Cambrils se ha adherido al Decálogo para la recuperación socioeconómica de los municipios de Cataluña elaborado por la Asociación Catalana de Municipios y Comarcas (ACM) y la Federación de Municipios de Cataluña (FMC). El acuerdo se ha formalizado por decreto de alcaldía con el consenso de todos los grupos municipales del Ayuntamiento.
El documento plantea 55 acciones concretas a efectuar por parte de todas las administraciones con el objetivo de reforzar el sistema sanitario, abordar la crisis social y las necesidades de las personas más vulnerables, y hacer frente a la crisis económica.
En el ámbito sanitario, el municipalismo catalán apuesta por la prevención contra la pandemia (también ante posibles brotes futuros), mediante los tests masivos, el mantenimiento del confinamiento, con la línea de lo que piden los expertos epidemeológicos, y el refuerzo del sistema sanitario, tanto en lo que se refiere a los profesionales, quienes deben disponer de equipos de protección, recursos y reconocimiento, como los pacientes, incorporando las residencias al sistema de salud, con el fin de mejorar la coordinación, la atención y la transparencia en la gestión.
En cuanto a la crisis social, el municipalismo catalán propone el establecimiento de un plan de contingencia social, que priorice y dé recursos y herramientas para los colectivos más vulnerables que han sufrido la pandemia, pero prevea también la derivada social y laboral del previsible incremento de paro y situaciones de precariedad, en el ámbito familiar, menores y de dependencia, con el fin de anticiparse a las necesidades de las personas que más sufren. En definitiva, el decálogo municipalista pide reorientar todas las políticas públicas a la atención social y a la generación de empleo, estable segura y de calidad, para no cronificar la crisis social, después de la sanitaria. En este sentido son especialmente sensibles las políticas de vivienda social, con la suspensión de los desahucios y las ayudas para hacer frente al pago de suministros, hipotecas y alquileres, entre otros.
Y finalmente, en el ámbito de la crisis económica, el municipalismo catalán reclama la flexibilización de la regla de gasto, para que las administraciones locales puedan utilizar su superávit para poderlo utilizar para combatir la crisis con políticas expansionistas y anticíclicas, la suspensión del pago de los impuestos, tasas y tributos, así como la preservación del tejido productivo, PYMES, autónomos y puestos de trabajo, con el fin de acelerar la salida de la crisis y la reactivación económica.
Todo ello al mismo tiempo que se apuesta decididamente por incorporar las TIC como un derecho y servicio esencial, al mismo nivel que la electricidad, el agua o el gas, tal y como ha demostrado el confinamiento decretado para frenar la pandemia, y la reactivación de sectores tan estratégicos como la cultura o el deporte, fuertemente castigados por el paro y el aislamiento social.
