Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad
Hay locales que no son solo una discoteca. Son un punto de encuentro, una etapa vital y un cajón de recuerdos para mucha gente. En Reus, uno de estos espacios ha bajado la persiana definitivamente. Lo hizo a finales del pasado mes de verano, y después de dos meses, la ciudad todavía no se ha recuperado de una herida que puede tardar mucho tiempo en cicatrizar.
El local del número 19 de la calle Eduard Toda, ocupado en los últimos años por la discoteca Sabana, ha vivido este verano sin música, sin sesiones y sin aquellas noches que durante décadas habían marcado parte del ocio nocturno de la ciudad.
Sabana abrió en 2018, pero la historia del local venía de mucho antes. El mismo espacio había acogido anteriormente Drums, uno de los nombres más recordados de la noche reusense y de la Costa Dorada, especialmente entre las generaciones que salían de fiesta durante los años ochenta y noventa.
Un local con historia nocturna
Según recoge la web histórica de Drums, la trayectoria de la discoteca se remonta a los años ochenta, cuando el local se consolidó como una de las propuestas más destacadas de la zona. Durante muchos años, fue un punto de encuentro para jóvenes de Reus y de su entorno, y formó parte del imaginario festivo de diversas generaciones.
Con el paso del tiempo, el local vivió diferentes etapas, nombres y fórmulas, pero siempre con un mismo hilo conductor: la música, la fiesta y la noche. Por eso, el cierre de Sabana ha ido más allá de la desaparición de un negocio y ha despertado nostalgia entre muchas personas que asocian recuerdos personales.
De las noches largas a los tardeos
La manera de salir también ha cambiado. Aquellas noches largas e intensas de los ochenta y noventa han dejado paso, con los años, a nuevas formas de ocio como los tardeos, las sesiones temáticas, los DJ y los eventos especiales.
Precisamente, esta había sido una de las apuestas de Sabana en su última etapa: adaptarse a los nuevos hábitos de fiesta con música disco, sesiones remember y propuestas más alineadas con el ocio actual. Aun así, el proyecto no ha tenido continuidad y la sala ha acabado cerrando puertas.
“Gracias por todas las noches”
La misma discoteca se despidió en las redes sociales con un mensaje cargado de nostalgia: “Sabana apaga sus luces. Gracias por todas las noches y bailes inolvidables”.
Las reacciones no se hicieron esperar. Varios seguidores compartieron recuerdos vinculados al local, desde fiestas memorables hasta amistades nacidas entre aquellas paredes. “De aquí me llevé amigos y familia”, escribía una persona. Otra lo resumía con una frase que explica el peso emocional del espacio: “Las mejores fiestas las tuve allí”.
Con el cierre de Sabana, Reus ha despedido un local que, con diferentes nombres y épocas, formó parte de la memoria nocturna de la ciudad y de la Costa Daurada. Una pérdida de la que la ciudad todavía no se ha recuperado después de todo el verano.